En Colombia para ser mototaxista basta cumplir dos requisitos, no tener empleo y tener una motocicleta – pero si no la tiene, fácilmente la persona puede obtenerla en un concesionario o alquilar una mediante cuotas de producido diario -; el conocimiento limitado de la ciudad no es impedimento, el aprendizaje sobre barrios, direcciones y atajos – sobre todo para huir de las autoridades que ejercen control a esta práctica de transporte ilegal-, es intensivo y va de acuerdo al nivel de necesidad económica del conductor y su familia. Pero, ¿para dejar de ser mototaxista qué se debe hacer?
Para obtener un empleo que remplace el trajín diario de transportar personas en una motocicleta, la Alcaldía de Neiva y las empresas privadas -que se han vuelto aliadas- establecen igualmente una serie de requisitos, que aunque mínimos, suelen aislar de nuevas alternativas de trabajo a las más de tres mil personas en Neiva que optaron por el mototaxismo en la última década por necesidad económica y falta de espacios laborales que garanticen sus necesidades vitales; muchos mototrabajadores son desplazados por el conflicto político, social y armado; padres y madres cabezas de familia y personas con formación académica inconclusa, según Octavio Bermúdez, Coordinador del Centro de Orientación para el Empleo y el Emprendimiento de la Secretaria de Desarrollo Económico, Cultura y Turismo de la Alcaldía de Neiva:
El desafío de la actual administración por cambiar la dinámica de los mototaxistas en la ciudad responde a dos situaciones, en primer lugar, cumplir la directriz del Gobierno Nacional de acabar con este fenómeno del transporte, y en segunda instancia, dar garantías a la puesta en marcha del Sistema Estratégico de Transporte Público (SETP). “El Alcalde es consciente que si el mototaxismo sigue no puede continuar el SETP”, ha dicho William Pérez, vocero de las empresas transportadoras de Neiva.
Mototaxista: “mi especialidad es el campo”
Desde que el mototaxismo desbordó la costa colombiana y se expandió por todo el país, los interrogantes han girado en el cómo acabar con esta práctica, fenómeno, problema o mejor realidad social; pero ¿cómo empezó todo? La respuesta más precisa no está en los estudios que ya existen, sino en el relato de personas como Daver Andrés Hermosa, un hombre oriundo del Corregimiento de San Luis, de origen campesino y víctima del conflicto político, social y armado.
Hace ocho años dejó de conducir un caballo para empezar a serpentear el asfalto de la capital del Huila en una motocicleta. Cuenta que se volvió mototaxista al no tener acceso a una oferta de trabajo estable –antes de conducir la moto lavaba cojinería de carros-. Desde entonces todo ha cambiado, hasta la misma práctica productiva – realmente productiva en los primeros años, según Daver-, ahora “en cualquier esquina usted encuentra hasta cinco mototaxis esperando la carrerita, entonces se volvió una competencia muy dura; para conseguirse la carrera tiene uno que estar de buenas y pellizcarse, sino se le va el día con una, dos o tres carreras”, comenta el mototrabajador.
En su casa lo espera su esposa y su hijo, y cada mes otro hijo fruto de una anterior relación sentimental; además del tendero del barrio con la cuenta. Con todos los gastos no es nada fácil, según Daver. Para cubrir todas las necesidades -25 mil pesos diarios sólo en el sustento de su actual hogar y la motocicleta- ha calculado que en promedio debe recolectar 30 mil pesos en adelante, de esta manera al menos podrá obtener cinco mil pesos libres como sueldo.
Con este panorama que le da vueltas en la cabeza, sumado el problema de salud que adquirió en la columna fruto de un accidente, Daver se acercó a la más reciente oferta de empleo –la primera organizada entre la Alcaldía de Neiva, las empresas transportadoras Coomotor, Flota Huila, Cootranshuila y Autobuses, y el SENA- pero no cumplió con todos los requisitos. Las dos únicas exigencia que surtió fue haber cursado la primaria y no tener antecedentes disciplinarios, pero se rajó al no tener experiencia y «pase de quinta» para conducir vehículo de transporte público urbano, además de tener comparendos pendientes, precisamente varios millones en multas que le hacen imposible algún trámite de tránsito sin previa cancelación. Está casi seguro que no podrá pagar y mientras no haya alternativas para obtener los requisitos, afirma que seguirá trabajando en su moto para “levantar lo de la comida”.
¿No funcionan las convocatorias de empleo como alternativa al mototaxismo?
La administración sabe que no es sencillo darle un tránsito legal al mototaxismo. Según Octavio Bermúdez, Coordinador del Centro de Orientación para el Empleo y el Emprendimiento, es muy difícil generar un empleo donde el requisito sea ser bachiller porque muchos no lo son. Ante esto, afirma Bermúdez que ya se adelantan programas de nivelación educativa con el gremio desde la Secretaría de Educación, y se está provocando en los mototrabajadores la necesidad de estudiar en jornadas como las sabatinas (dos años en uno, jornadas académicas durante los días sábado).
Al dialogar con personas como el señor William Calderón, un mototaxista con 12 años de experiencia en vías y procesos de empleo con administraciones de la ciudad de Neiva, surge la postura de que las convocatorias no funcionan, seguido de un interrogante, ¿por qué? E inmediatamente una serie de argumentos. Aunque la administración cuenta con estudios sobre el fenómeno de transporte, lo que se hace en la práctica no es preciso, según Calderón, porque no se tiene en cuenta las condiciones de los mototaxistas.
Desde que llegó a Neiva proveniente de la zona rural del municipio de Garzón, y la primera opción para trabajar fue el mototaxismo -según él “porque se ve el empleo, se ve que la gente lo busca a uno para trabajar”-, este trabajo ilegal se ha convertido prácticamente en una microempresa. Vive agradecido con la práctica porque le generó los recursos para criar a sus hijos, y afirma que sólo si le dan una oportunidad con garantías dejaría de trabajar con su motocicleta. ¿Qué propone? Primero considera que debe hacerse un censo que reconozca al verdadero mototaxista. Más sobre su propuesta a continuación:
En este punto, cuando se habla de propuestas, cabe igualmente resaltar la experiencia de la Cooperativa Multiactiva de Servicios Especiales, que dejó de funcionar hace tres años, según uno de sus integrantes, que tampoco cumplió los requisitos en la oferta de empleo del 2 de junio, los servicios de mensajerías y domicilios que realizaban 40 ex mototaxistas –después del cierre de la Cooperativa, nuevamente mototaxistas- a empresas como Tentaciones, Utrahuilca, se acabaron porque «no había clientela suficiente y no hubo acompañamiento de la administración municipal en su momento en la constitución de un plan de inversión». La mayoría de recursos de la Cooperativa se habrían gastado en sueldos. Luego de tres años de liquidación, una deuda con la DIAN y la Cámara de Comercio, el Coordinador del Centro de Orientación para el Empleo y el Emprendimiento, Octavio Bermúdez, ha mostrado interés en replantear el proyecto.
Cambiar la dinámica del mototaxismo con empleabilidad y emprendimiento es un reto en un fenómeno dinámico y cambiante. Proceso en el que según William Pérez las administraciones de la ciudad no han sido claras con el gremio, y que actualmente se retoma articuladamente (sector público y privado) para ayudar a que personas que trabajan en el mototaxismo “salgan adelante, triunfen en empleos organizados y legales, donde se le dé todos las garantías de seguridad social que requieren”:
Fruto de la convocatoria de empleo mancomunada entre el gremio transportador, la Alcaldía y el SENA, 80 personas tendrían un empleo formal como conductores del transporte público urbano en la ciudad de Neiva. Otros mototaxistas habrán dejado la hoja de vida a la espera de una oportunidad, y muchos más, que no cumplieron los requisitos, seguirán vinculados al transporte ilegal en motocicleta a la espera de oportunidades en las cuales se puedan ver reconocidos; en el caso del señor Daver Andrés Hermosa, la posibilidad de obtener una parcelita “para arrancar nuevamente al campo, donde estaba enseñado”, lejos de la ciudad donde todo le parece complicado. “Mejor sería una oportunidad en el campo, de donde uno viene”, menciona Daver.