Colombia se ubica como el segundo país en América Latina con mayor población juvenil. Según el Programa Presidencial Colombia Joven son 12.318.444 de jóvenes los que habitan el territorio colombiano. En primer lugar se ubica Brasil con 51.480.452 millones de jóvenes registrados por la Secretaría Nacional de Juventud, y en tercer puesto Argentina con 10.050.434 jóvenes según cifras de la Subsecretaría de Juventud.

En su más reciente informe denominado “Juventud Iberoamericana 2015”, la Cepal muestra que la dinámica demográfica de los jóvenes guarda estrecha relación entre la composición de hombres y mujeres en todos los sectores. Asimismo, indica, que existe mayor concentración de jóvenes en áreas urbanas, “consolidando la tendencia de migración del campo hacia las ciudades: la presencia urbana juvenil pasó del 77,3% al 81% en los últimos 10 años”.

En materia de educación, el ente internacional pone de manifiesto que menos del 10% de los jóvenes iberoamericanos son analfabetos funcionales, es decir que tienen 4 años o menos de estudios. Aun así, en los últimos 15 años, la tasa se redujo en 4 puntos. “Del total de jóvenes en la región, aproximadamente, el 35% sólo estudia y el 33% sólo trabaja; cerca de un 12% estudia y trabaja, y casi el 20% de los jóvenes en edad de trabajar se sitúa en una categoría de inactividad”, informa la Cepal, al tiempo que aclara que no registran otro tipo de educación o tareas no formales. Es decir el empleo informal que se agudiza en la región no es contemplado en este panorama.

Respecto al desempleo, si bien los datos de desempleo juvenil son positivos, pues la tasa de desempleo juvenil en Iberoamérica no llega a los 11 puntos, según la Cepal, continúa siendo tres veces superior al desempleo adulto. Entre el año 2000 y el 2015 registra una reducción de casi cinco puntos, debido, según el informe, “al incremento positivo de las dinámicas económicas y la mayor inversión social de los países de América Latina, así como a la fuerte presencia del bono demográfico (la población en edad de trabajar es mayor que la dependiente)”.

La pobreza es otro fenómeno social que impacta a la población juvenil de centro y sur de continente americano. “Una de cada tres personas jóvenes se encuentra por debajo de la línea de pobreza en la región”, afirma la Comisión Económica. La tasa se redujo en 11 puntos porcentuales desde 2000, pero prevalece todavía la tendencia de que el subgrupo de 15 a 19 años sea el más afectado, a causa de la dependencia económica.
En cuanto a la fecundidad, entre cada 1000 mujeres en la región se presentan 103 nacimientos al año. “En las últimas décadas, Iberoamérica redujo su tasa de fecundidad en ese rango, aunque con resultados dispares”, concluye la Cepal.
Los jóvenes en la región sur de Colombia

Las expectativas de futuro de las juventudes en lo personal, laboral y ciudadano son el foco de la incertidumbre de esta significativa población.
Precisamente desde la Universidad Surcolombiana, las concepciones de futuro de jóvenes hicieron parte de la pesquisa realizadas por estudiantes de Comunicación Social y Periodismo -hoy profesionales-, en un contexto marcado por las tendencias problemáticas mundiales.
Los casos de bachilleres y estudiantes universitarios provenientes de los municipios de Palestina, Altamira (Huila), Natagaima (Tolima) y el Corregimiento El Caguán (zona rural de Neiva), en Colombia, les permitieron dimensionar y aportar elementos para la comprensión de la realidad de este diverso grupo poblacional en la región sur de Colombia.
A partir de entrevistas, grupos focales y talleres, los tesistas Paulina María Yáñez, Ingrid Lorena Jiménez Díaz, Mayela Fernanda Trujillo Polanco y Cristian Marquin Gaviria, logran establecer que:
• Los jóvenes en primer lugar pretenden establecer el ámbito laboral para conseguir una estabilidad- sobre todo económica y de garantías- aun cuando esto no signifique el desarrollo de aquello que les gusta. El trabajo concebido como aquello que les significa una remuneración económica se convierte en el eje que permitirá el desarrollo de todas sus aspiraciones. Para lograrlo creen que es estrictamente necesario ―formarse (educación técnica, profesional, experiencias vitales).
• La mayoría de las juventudes no priorizan sus pasiones o aquello que les genera placer ante aquellas actividades que les significan una remuneración, y por ende un trabajo. Regresaron al concepto influenciado por las dinámicas del capitalismo en el que el trabajo ya no construye identidad ni genera cohesión, pasando de ser un fin que potencializa capacidades a ser sólo un medio para aumentar la capacidad adquisitiva.
• El Bienestar personal y familiar es percibido por los jóvenes como el último y más importante objetivo. La familia, en todos los casos juveniles, constituye la esfera desde donde surgen sus primeros anhelos por la influencia de los padres en cuanto a la definición de lo que quieren ser y hacer.
• La conformación de una familia no se ubica como una prioridad, pues creen necesario conseguir una condición social que haga más viable el proyecto familiar. Estar ligados a sus núcleos actuales es imprescindible hoy y en el futuro.
• Los jóvenes apuestan por el crecimiento personal, entendido principalmente como la potencialización de sus aptitudes. La transformación en sus actitudes, formas de ser y asumir roles hace que reflexionen sobre quiénes son frente a quiénes quieren ser.
• Existen jóvenes que no construyen ninguna proyección a futuro en cuanto a lo personal. Esta actitud minoritaria da a entender la prevalencia del presente sobre el futuro y la sensación de incertidumbre que cobija al mañana. Para ellos y ellas, definir el lugar donde desean estar, construir planes y el tipo de rol que podrían asumir es innecesario en tanto el futuro no les brinde certezas y el presente se convierta en el todo espacial, es decir que su desarrollo como personas se centra en el ahora.
• Las juventudes desde sus lenguajes, prácticas cotidianas, las formas en que ven el mundo van estructurando las actitudes que quieren afrontar en su futuro respecto a su entorno y las personas que los rodean para lograr sociedades más amables. Hay un fuerte interés por lograr transformaciones en sus contextos inmediatos y a los problemas sociales del país a través de lo que realicen en el campo laboral. La educación les da mayores claridades.
• La ciudadanía está cada vez más abierta en cuanto a su ejercicio desde la cultura y las subjetividades y no limitada a los derechos civiles, convierte a las juventudes en actores políticos que la viven desde las acciones diarias, desde sus mismos planes de vida. Resulta casi imposible que no respondan ante situaciones sociales y políticas tan complejas como las que atraviesa el país y las naciones suramericanas.
«Entre aquí y allá: miedo y felicidad«, es el nombre del documental producido con base en la investigación de carácter periodístico, en el cual se “reflejan las cotidianidades de los pueblos y los gustos y actividades de los protagonistas» que exigen reconocimiento y apoyo por parte del Estado, las instituciones gubernamentales y la academia ”. Como se puede leer en la monografía. Aquí monografía.
Grafícas tomadas de informe de Cepal