La respuesta es subjetiva. Lo cierto es que en la Universidad Surcolombiana existe la sensación de que se acabó el debate. “Las nuevas generaciones de estudiantes poco o nada les interesan las discusiones acaloradas que en otros tiempos aportaron a la construcción de la USCO y la sociedad”, y es muy común la expresión mamerto (a) al calificar posturas que cuestionan procesos y actuaciones en la institución. Son dos percepciones de las diversas que por naturaleza se hayan en una universidad.
Los cuestionamientos de los estudiantes que por curiosidad, interés, etc. colmaron el escenario la tarde del 20 de marzo, giraron en torno a la incapacidad de los hombres con el rostro cubierto para propiciar un debate argumentado, en su lugar ellos sostuvieron que su papel era el de interlocutores, aunque podemos decir que no existe una relatoría de lo expresado por algunos estudiantes, por eso todo quedó como si no se hubiera dicho nada.
El Consejo Superior Estudiantil no accedió a “prestar” el sonido, porque, según señaló en un tono alterado Diego Pava miembro de la junta, en ocasión anterior fue amenazado por los miembros del M-19. ¿Por qué en algunos sectores de la USCO no simpatiza el M-19?

¿Qué opinan los estudiantes?
Acudiendo a la imaginación y hasta al photoshop (propio de los tiempos actuales) se podría poner en el mismo escenario otras banderas e ideales de lucha clandestina, ¿las reacciones serían las mismas? ¿Debe primar la democracia en la Universidad sin tropel y sin capucha? como lo ha planteado Francisco Cortés Rodas Director del Instituto de Filosofía en la Universidad de Antioquia cuando las FARC dijeron que “El tropel es una cruzada desde la inteligencia contra la barbarie”, “¡El Tropel es la Dignidad de la Universidad!”. (Ver: La democracia en la Universidad sin tropel y sin capucha).
Trascendiendo de los actores clandestinos y su forma de actuación, queda en evidencia con lo ocurrido en la Universidad Surcolombiana, lo oportuno de propiciar estos espacios de debate, pero ¿acaso debe tener un responsable que coordine? ¿Cuáles deberían ser las estrategias?
Las respuestas las buscamos con los mismos estudiantes, pero como aspecto curioso a resaltar, todos solicitaron a este medio la reserva de su nombre, por ende el anonimato. En Colombia la percepción de que para lanzar acusaciones o expresar posturas divergente es necesario cubrir la identidad tiene que ver con el temor a sufrir retaliaciones, ¿Y las garantías de la democracia? Es el mismo argumento que algunos tienen para hacer uso de la capucha en las universidades, la misma capucha que es usada desde la delincuencia común hasta el paramilitarismo, pasando por el Estado (entiéndase miembros del ESMAD, la policía y el Ejército con la cara cubierta). ¿De allí el temor y rechazo creciente a su uso en una vieja práctica universitaria?

Este era el panorama luego de darse por terminada la presencia de los encapuchados en las ágoras de la USCO
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“Algo característico de este debate es que por lo general lo inician ellos (los clandestinos). Desde que estoy acá, yo soy estudiante de primer semestre, no he visto que otras personas, otros movimientos inicien un debate con respecto a las problemáticas que es lo que todo el mundo busca solucionar, asuntos que pasan en la Universidad. Ellos tienen su estilo de hacerse sentir como estudiantes ante las personas que manejan esto (administración). Pero los estudiantes necesitamos líderes competentes que tengan ideas claras en la planeación de debates concisos que no tengan otras personas que usar una capucha para dar unas ideologías que de pronto carecen de fundamento. Falta participación y que se lleguen a acuerdos, que las palabras no se las lleve el viento”. Estudiante primer semestre de la Universidad.
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“A mi estos espacios de debate me parecen bien pertinentes frente a diversas organizaciones porque he escuchado y es mi punto de vista también, no solo es el Consejo Superior Estudiantil el que nos representa, muchas veces ellos se creen la voz de nosotros pero están actuando diferente a sus estudiantes. No más con el simple ejemplo de lo que ocurrió la vez pasada que ellos llegaron agredir al M-19 y muchas de las personas, estudiantes que estaban escuchando presenciando esa actividad estaban en contra y empezaron a decirles que eran unos contestatarios porque no estaban de acuerdo en la forma como estaba actuando. Entonces si el Consejo Superior Estudiantil dice representarnos, de cierto modo ya no lo está haciendo o no lo está haciendo muy bien». Estudiante USCO.
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“Dentro del espacio que se dio se visibiliza una problemática que se ha venido desarrollando en las mismas dinámicas de la Universidad, la necesidad de unos espacios de discusión, de debate, de información y socialización de esa información. ¿Quiénes están llamados a generar ese tipo de espacios? Están llamados todos los estudiantes cuando tienen compromiso y una posición de construir. Veíamos (durante la presencia de los encapuchados del M-19 en las ágoras el 20 de marzo) que la mayoría (de estudiantes) lo que hacía era aplaudir, pero no desde una posición de conocimiento, ni muchísimas veces política por esa falta de cultura política. En esa medida el Consejo Superior Estudiantil tiene la necesidad de articularse con los diferentes procesos estudiantiles que sean legitimados por los mismos estudiantes para poder construir ese tipo de espacios (debate), para aislar y proteger las mismas necesidades y las mismas banderas que han venido luchado los jóvenes viejos (procesos estudiantiles de otras décadas), como en algún momento decía Salvador Allende”. Juan estudiante USCO.
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