Por: Delmiro Moreno
Periodista e historiador
Su muerte enluta no solo a Colombia y México, sino a todo el universo literario. Ya los diarios de todo el mundo preparan ediciones extraordinarias para hablar de la magia de su literatura que deslumbró en 1982 a los miembros de la Academia Sueca, quienes lo distinguieron con el premio Nobel de ese año… Desde entonces no cejó en su labor y menos en su actividad política que lo llevó a enlistarse en las filas del progresismo mundial lo que le granjeó innumerables enemigos a la derecha. Fiel a sus ideas y a su compromiso con las letras y con el pueblo, hasta el momento que se lo permitió su salud estuvo dispuesto a honrarlas ambas con su febril actividad. El fracaso de su periódico popular en Colombia, “El Otro”, no lo desanimó y trabajó en la revista “Alternativa”, y luego para que se radicara en el país la magnífica revista “Cambio”, cuya desaparición es una de las grandes batallas perdidas por el periodismo independiente colombiano.
Con la muerte de Gabo, pierde Colombia su mejor hijo en la literatura y el mundo uno de los más grandes creadores de la historia.
Fotografías tomadas de: Archivo El Espectador
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