Por: Adriana Ortiz Fernández.
El evento, organizado por el Programa de Derecho de la USCO contó con la presencia de ponentes internacionales y nacionales, expertos en temas como derecho internacional frente al proceso de paz, la tierra, la justicia transicional e investigadores del centro de memoria histórica que mostraron desde los diferentes campos de la investigación lo que significa el proceso de paz entendido más allá de un documento y un diálogo en la Habana entre Gobierno y Guerrilla; el análisis de otras variables que tienen gran impacto sobre todo en el posconflicto.
En el certamen se cuestionó el avance que ha tenido el proceso de paz, los efectos que ha generado en la sociedad civil y las leyes a las que contribuiría al término de este conflicto armado que data más de 50 años.
Hace un año empezó el proceso de paz entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC, tanto en Oslo como en la Habana se han venido desarrollando estos diálogos. Hasta el momento el único punto con acuerdo preliminar de los contemplados en el documento general para la terminación del conflicto ha sido el de la política de desarrollo rural, ligado directamente con leyes como la Ley 1448 – Ley de Víctimas y Restitución de Tierras (ver enlace) que pretende en parte reparar material y moralmente a las víctimas del conflicto armado en Colombia.
El 2013, ha sido el año de la indignación campesina en todo el país. Los trabajadores del campo se han sumado en dos multitudinarios paros (cafetero y agrario) en lo que va corrido del año apoyados por diversos sectores, lo que ha suscitado en la opinión pública sentires diversos alrededor de la tierra y las condiciones de quienes la trabajan.
Las reclamaciones han estado centradas en los derechos que sistemáticamente han sido vulnerados por los gobiernos hasta la fecha, siendo la tierra un aspecto crucial, que además está contemplado en las negociaciones de la Habana por ser una (la principal para muchos) de las causas del conflicto armado colombiano.
El Huila y otros departamentos de la región sur de Colombia son contextos que se presentan claves para la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, por hacer parte de los más impactados a causa de la violencia colombiana. Según cifras de la Unidad Administrativa Especial para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, el número de víctimas en el departamento presentadas desde el 97 hasta el 31 de marzo del 2013, es de 151.518. La dirección territorial Caquetá-Huila durante el 2012 registró 1.786 víctimas; la directora Dolores Sanabria afirma que en el 2012 se inscribieron 12 organizaciones de víctimas (ver enlace). Un aspecto importante en el panorama del proceso de paz y la mirada a un posible posconflicto que los huilenses deben comprender desde sus dinámicas y a partir de los (necesarios) debates, eventos, foros que estimulen su participación, aportando a la consolidación de la memoria colectiva.
¿Cómo generar confianza, debate y participación de la sociedad regional en la búsqueda de la paz?
Según los expertos (presentes en el seminario), en la búsqueda de la paz y al pensar un posconflicto no solamente se requieren leyes, programas, asistencia técnica, reformas y constituyentes, se requiere con urgencia el protagonismo de la sociedad civil en cada uno de estos aspectos; una participación plena en la construcción donde se debe empezar por el yo para así poder trabajar en conjunto alrededor de las diferentes reformas que se necesitan para generar un cambio real e incluyente. Desde ellos (la sociedad) se deben debatir los temas cruciales que se dialogan en la Habana. Cada región, en especial aquellas donde el conflicto ha estado más presente, debe estar pensándose (como región) desde antes, ahora y hacia el futuro, con un permanente debate, participación e iniciativas en torno a su dilema conflictivo.
“La corte interamericana ha dado una aprobación a las comisiones de la verdad determinando patrones a la violación de los derechos humanos, y precisando casos concretos de la comisión. La justicia es el tema polémico con el que se enfrenta Colombia y la corte determina la responsabilidad internacional del estado involucrado”, comentó el Mexicano Carlos Pelayo Moller, consultor independiente en materia de derechos humanos.
Por su parte, la investigadora del Centro de Memoria Histórica Roció Londoño se refirió al tema de la Tierra y el acuerdo agrario, afirmando que este último es un punto crítico que se debe manejar con mucho cuidado. Además, respecto a las reservas campesinas consideró que en el acuerdo agrario que se dio en la Habana no se abordó el problema clave, el latifundio, un aspecto importante que viene de mucho tiempo atrás.
En su análisis la experta habló de los usos del suelo, formalización de la propiedad y regulación de la frontera agrícola, que consideró, son puntos críticos del acuerdo haciendo referencia al hecho de que no hay un inventario de baldíos, de censos agropecuarios, de análisis de las reservas campesinas y muy pocos estudios de asalariados en el campo.
Se mostró partidaria de que estas reflexiones se orienten a la realidad actual que exige volver atrás para comprender las reales raíces del conflicto armado en nuestro país. Marcadas por el conflicto bipartidista, los problema de orden político, económico y social directamente ligado al acceso a la tierra, la concentración de esta, entre otros factores que han movilizado recientemente los miles de campesinos colombianos, exigiendo cambios profundos para el campo.
El seminario se desarrolló entre el 11,12 y 13 de septiembre de 2013.