Por:

John Fredy Nagles, Erika Marcela Chaux y Gerson Sanabria
Colectivo de Comunicación LA ESCENA
Especial Bogotá.

El Fiesta del Rock más grande de Latinoamérica nuevamente retumbó las mentes de 90 mil espectadores durante la versión XVIII del Festival nacional Rock al Parque. La agresividad visual y el acelere de palpitaciones son en resumidas cuentas lo vivido por éstos días de extremo rock en la Capital de Colombia. Por decimo octava vez Rock al Parque lleva a todos y todas desde el rechinar de extremas guitarras eléctricas, hasta las suaves melodías del reggae, resaltando siempre de la diversidad colombiana.

Las fiestas en Colombia siempre serán la constante por estos días de mitad de año. Así como el departamento de Meta tienen su Festival del Joropo, Tolima su Festival del Folclor y en el Huila nuestro Festival del Bambuco, en Bogotá, la declarada en mayo de éste año por la Unesco como ‘Capital Mundial de la Música’, tiene Rock al Parque como su Festival emblemático y uno de los mas importante que se realiza en ésta ciudad.

Rock y diversidad

El gran debate, el mismo que trajo el nuevo slogan éste año el Festival: ‘La Fuerza de la Diversidad’, fue la exploración de nuevas músicas y nuevas estéticas en el rock, consideradas en el marco de éste certamen musical como involución por algunos de los detractores del cartel 2012 o, por lo contrario, avances rítmicos del rock colombiano por los que si reivindicaron la presencia del reggae y las músicas fusión en Rock al Parque.

Muchos medios que tomaron de una u otra manera partido frente a éste debate afirmaron que el Festival está perdiendo su esencia. Zeta, baterista de la banda de metal industrial Koyo-K-Utho dijo que Rock al Parque debe replantearse en muchos asuntos, uno de los cuales es el proceso de selección de las agrupaciones para seleccionar el cartel. “No se debe poner a competir bandas que llevan cinco a seis años trabajando con bandas que apenas están comenzando. Me parece que un buen sistema sería categorizar a las bandas, poner bandas amateur, otras serían bandas jóvenes y bandas profesionales.

El Festival estaba perdiendo un poco su naturaleza. Así lo dio a entender Álvaro Javier Garzón, guitarrista de la banda BloodFate, quien agregó que, por ejemplo, la regular simpatía con el cartel 2012 lo demuestra la poca asistencia en este año durante Rock al Parque. “No sé cuantas bandas de metal se presentarían para el proceso de selección pero ver solo ocho o diez muy buenas y que muchos se hayan quedado por fuera pues para mí es muy triste, porque lo que pasa es que para éstas músicas los espacios como éstos son muy escasos en Colombia, por lo que el apoyo es también casi nulo”, dijo el músico.

El rock colombiano también le dice no al Quimbo

“El rock es una música que no genera nada en la gente”. Eso dicen quienes vituperan el género, y lo califican como “un vehículo, más bien, para distraer a los jóvenes de asuntos realmente importantes en el país”. Sin embargo, la preocupación por la exagerada presencia de multinacionales en territorios estratégicos también fue materia de movilización en el Festival rockero. En Rock al Parque, bandas como Aire como Plomo, Blind One Came y Héctor Buitrago, entre otros tantos manifestaron su no rotundo a la intervención de trasnacionales que buscan hacer negocios con el medio ambiente en Colombia.

Aire como Plomo, con su tema ‘No apoyamos a las Multinacionales’ recordó a los asistentes del escenario Plaza que la presencia de Monsanto con su maíz transgénico “nos van a volver gordos y brutos”, gritó con euforia y energía José Luís Jiménez Díaz, vocalista de la banda, a los asistentes. “Nuestras semillas son nuestras. Llevan más de 110 especies de maíz, de mazorcas, y estos de Monsanto nos la quieren robar”.

En rueda de prensa, Aire como Plomo también envió energía y apoyo fraterno a los campesinos y campesinas que están en resistencia contra la construcción de la represa El Quimbo. “Un saludo para Neiva, para toda la gente que está en ‘El Quimbo’ para todos los que van a ser desplazados por la multinacional Emgesa. Nosotros queremos llevar un mensaje, porque éstas cosas no salen en los noticieros y esa es la funsión de nosotros, los músicos para mostrar con el arte de la música lo que está pasando”, recalcó Santiago Botero, baterista de la banda.

Por su parte, Stefano Pizzaia, guitarrista de Blind One Came dijo que en términos generales, todas las bandas tienen la misma opinión sobre éste tema: No a la vulneración del derecho al medio ambiente. “La privatización es una gran mierda. Uno esperaría que para el 2012 la gente madurara pero seguimos aceptando esos golpes. Solo nos resta decir que la violencia de las melodías del metal y el hard se use para cambiar el pensamiento de las personas, y la gente pueda decir no a esas cosas”, dijo el músico.

Otras lecturas, otras miradas, otra cultura fue, en definitiva, la deslindada en muchos de los discursos contados en la versión 2012 de Rock al Parque. “Es necesario tener posiciones claras cuando de defender lo que nos pertenece se trate, porque uno no puede ser irresponsable de ocultar temas que deben estar en la conciencia de muchos y para eso también sirve estar en un espacio tan grande como Rock al Parque”, puntualizó José Luis Jiménez, activista social y guitarrista de la banda de hardcore Aire como Plomo de Bogotá.

Con esto, una vez más  LA ESCENA le cumple a la cultura y a la promoción de las artes en el escenario regional y, en ésta ocasión, al nacional con el cubrimiento de Rock al Parque, todo esto en un intento por despertar nuevos sentires y nuevas apuestas por un periodismo más ágil y pertinente a los retos que nos impone un mundo cada vez más diverso y globalizado.