Por: Yennifer Medina
Jessika Quiroga
Carolina Villareal
La región surcolombiana históricamente ha sido una de las zonas del país más azotadas por el conflicto armado, ahora una de las zonas provinciales donde se encuentra el mayor escepticismo hacia el Proceso de Paz y donde se sentirá con mayor impacto los acuerdos firmados en La Habana. Es por ello, que el papel que desempeñan los medios de comunicación locales es muy importante para que la ciudadanía construya nociones frente a eventos de coyuntura nacional con impacto local.
“No hay información”
Hasta el momento diferentes medios colombianos han abordado los diálogos en la Habana, la gran mayoría con un cubrimiento limitado por el ‘afán’ de construir la noticia. La prensa local no es la excepción. La dinámica de la comunicación no ha permitido investigar, crear conocimiento ni ahondar en la concepción de la paz para comprender todos sus matices.
El periodista Heber Zabaleta Parra, con 20 años de experiencia, se refiere a aquello que les falta a los medios y periodistas para desprenderse de la rapidez y dar paso al contenido elaborado. (Escuchar audio).
En algunos sectores se habla de que no se ha podido hacer una labor explicativa idónea porque no hay información asuficiente acerca del proceso, una premisa que Álvaro Sierra, Maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), exdirector de la Revista Semana y profesor de la Universidad de la Paz de la Organización de las Naciones Unidas, ha calificado como mito, bajo cuatro argumentos:
1. Esto es más un desafío para el periodismo que un problema de la opinión pública, ¿por qué? Primero sobre el proceso hay mucha más información de la que parece, en las 31 sitios de negociación que van, ha habido 47 comunicados conjuntos, que si los periodistas los leemos como los comunicados común y corriente seguramente no les vamos a sacar mayor jugo pero que realmente tienen una cantidad muy sustancial de información de la cual se pueden sacar muchas notas y piezas periodísticas.
2. Es posible seguir las posiciones del gobierno, un gobierno como el de Santos cuya política en general es totalmente pública es evidente que va llevar ciertos temas a la mesa y otros que no, es evidente que en unos temas va tener unas líneas de conducta, unas líneas rojas y otras no, esa es la ventaja de imaginarse lo que un gobierno elegido en condiciones más o menos democráticas está planteando en una mesa de negociación confidencial.
3. Las Farc son de una gran locuacidad y sus funciones son muy explicitas, ellos tienen el ritual digamos de hacer una serie de propuestas mínimas, cien en casi todos los puntos que van desarrollando a lo largo de los primeros ciclos en los que se está negociando y en las cuales es fácilmente detectable que es lo que están llevando a la mesa y no solo eso sino también en que temas han cambiado sus posiciones, en algunos ha habido cambios drásticos respecto a sus posiciones históricas y esto le da a uno el conocimiento de las posiciones del gobierno por un lado y el de las posiciones de las FARC y sus cambios un buen pulso de lo que puede estar pasando en la mesa sin especular en lo absoluto, basados simplemente en las comunicaciones oficiales de las FARC.
4. El Proceso tiene unas reglas de juego para adelantarse que permite tener muy claro cómo funciona y como no funciona y que no busca, teniendo esa claridad básica desde el principio es muy importante para poder cubrirlo.
Estas explicaciones fueron expuestas por Álvaro Sierra en el foro web: Claves para cubrir una negociación de paz, brindado por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI).
“Hay que sacar la agenda de la Habana y traerla a las regiones”
En el Foro web: "La negociación de la Habana, vista desde las regiones", el periodista Carlos Alberto Giraldo comentó que su misión en el Periódico El Colombiano fue sacar la agenda de la Habana y traerla a las regiones, esto incumbía desoficializar las fuentes, manejar el lenguaje de las víctimas y tener una sensibilidad distinta.
Por su parte victimas del conflicto como Keilly Lorena Reyes, una joven de 22 años que tuvo que sufrir el flagelo del desplazamiento a los 9 años de edad, hace un balance de lo que ha observado sobre el proceso de paz en los medios y cómo debería ser el cubrimiento. (Escuchar audio).
El escaso análisis de algunos medios de comunicación potencian el nivel de desinformación, que no haya claridad sobre las diferentes apreciación del conflicto, lo que no contribute a superar al estado de confusión en que se encuentran algunas personas respecto a las negociaciones.
A continuación cabe destacar la relevancia del análisis de las noticias que se transmiten, la necesidad de que se realice el tránsito de la mera declaración al análisis de contenidos sobre el conflicto y la paz; esto se logra brindando mayor contextualización de los datos y, como anteriormente decía el profesor Heber Zabaleta, recuperando la esencia del periodismo: la reportería; acciones que contribuyan a crear un imaginario de paz. En palabra de Álvaro Sierra hay que poner las voces del proceso a debatir públicamente así sean la oposición, porque las personas tienen dudas y la labor es dar respuestas a esas incógnitas pero a través de escritos dinámicos, digeribles no con ladrillos pesados y aburridos.
Para Diana Pulido, psicóloga y docente de la Universidad Surcolombiana, el papel de los medios debe ir un poco más allá y buscar la reconciliación entre los odios. (Escuchar audio).
El postconflicto

Imagen tomada de diapositivas Álvaro Sierra
Algunos profesionales han sido enfáticos en decir que el posconflicto será muy complejo, esto debido a los múltiples factores. Uno de ellos es que los medios no han aportado en la construcción de un ambiente propicio para la reconciliación. En este orden de ideas el protagonismo que se debe asumir recaerá en la construcción de la memoria histórica del país a través de los relatos de las víctimas.
Esto deja claro que el periodismo realizado desde el sur colombiano tiene muchos retos por cumplir y repensar sus contenidos. Esto con el objetivo de que un eventual posconflicto no sea difícil de asimilar y el impacto que se espera en esta zona del país sea positivo. En este punto Zabaleta opina que si los medios no hacen un trabajo periodístico de reconciliación, el posconflicto en Colombia podría ser mucho más traumático que la violencia que vivimos actualmente. (Escuchar audio).