“Ella fue la iniciadora de esto, el resto son copias”, dice entre risas Kaky Torres Vanegas refiriéndose a su abuela Raquel Castro de Vanegas, primera en confeccionar el traje típico del sanjuanero huilense.

En 1961, hace más de cincuenta años, las mellizas Elcira y Elvira Ferro presentaron un modelo de traje típico de este baile al primer comité del Festival Folclórico del Reinado Nacional del Bambuco. Allí, delegaron a doña Raquel la creación de uno de los vestuarios autóctonos más bellos y vistosos de Colombia, de una de las festividades más representativas del sur del país.

Después de la muerte de Doña Raquel, Olga Vanegas, su hija, continuó con la tradición de la elaboración de los trajes. Así que siguió confeccionando los atuendos para las reinas nacionales que tenía el comité a su disposición. Sin embargo, Doña Olga falleció y entonces Josefina “Pina” Vanegas se encargó por cuatro décadas de seguir con el camino familiar trazado en un inicio por Doña Raquel. Hoy, sus hijos Carlos Francisco, más conocido como Kaky y Oscar Torres Vanegas, han tenido la batuta durante quince años de dirigir esta herencia cultural que ha exaltado por decenios el folclor huilense. El taller principal ubicado en el barrio Altico de Neiva, tiene como nombre “Pina Vanegas” Trajes Típicos y en los anuncios de promoción de la marca se puede leer una leyenda que es insignia de la labor: Los originales.

 

Kaky recuerda a su madre y rememora los detalles más representativos de su trabajo dedicado más allá de la confección, a la consolidación de la cultura huilense.

—Ella siguió siendo la creadora de los atuendos folclóricos para las reinas nacionales y populares, además de los particulares—, comenta.

—¿Desde la labor de Pina, cuál ha sido la evolución del traje típico del sanjuanero huilense?

—El traje tuvo una evolución la cual mi mamá impulsó porque gracias a ella se le pusieron los millarés; además se le adicionaron más flores desde la misma técnica, pero tipo jardín. Ahora los diseños de las faldas se guardan a manera de triángulos, pero no son tipo jardín. También, antes de la técnica de la flor pintada y troquelada, las flores eran pedazos de telas que se cocían en la falda. Ese ha sido el único cambio que ha tenido porque el resto se ha conservado. La blusa, el encaje, el millaré que bueno, hoy es de 7 centímetros, antes era de 3; y los demás accesorios del conjunto—, afirma Kaky.

Las flores de la falda del sanjuanero huilense se relacionan a partir de dos formas: pintadas y troqueladas. Las primeras, como su propia característica indica, son pintadas con la intención de brindar comodidad a la persona que porte la falda y por lo general, son usadas en eventos formales de clubes y recintos similares, donde sólo es necesario vestir el traje. Mientras tanto, la técnica del troquelado guarda otro proceso, el cual consiste en “teñir unas telas almidonadas y después con unos troqueles, se aprisionan al calor para que quede marcada la flor. Luego, se cortan y se forman tres pétalos con diferentes tonos y tamaños de los cuales resultan la grande, mediana y pequeña; dependiendo del color de la tela se ubican los diferentes colores de las flores para que concuerden”, expresa Kaky.

Técnica de flor troquelada 

La tradición no para y se mantiene

Aunque Kaky reconoce la oportunidad que tienen muchas personas de confeccionar y crear el traje típico del sanjuanero, no descarta que muchas veces éstas creaciones le quitan la esencia, tal vez la estética y cultural que guarda esta prenda del folclor huilense. “Ahora los peluqueros han tomado este negocio. Ofrecen paquetes que vienen desde el peinado, maquillaje, el parejo bailarín, los ensayos y por supuesto el traje. Hay quienes lo han sabido hacer muy bien, pero otros no han podido captar un buen público”, manifiesta.

—¿Cuál es esa esencia que debe tener un traje del sanjuanero?

—Saber combinar los colores y ubicar de la mejor manera las flores; esto es indispensable saberlo para que se vea bien el traje. Hay quienes las colocan en tonos muy oscuros o claros pero al final no combinan y terminan viéndose muy cuadriculados—, afirma Kaky.

En febrero es cuando comienzan las labores de confección. Con Kaky y Oscar, una hermana también aporta al taller con el suministro de telas desde Israel para el montaje de trajes de fantasía. Por otro lado, “algunos materiales del vestido del sanjuanero son propios de Bogotá y Medellín”, expresa el hijo de Pina, quien el resto del año se dedica a pintar caballos y arte abstracto. Es él quien pinta las faldas. Trabajan por satélites: en un taller una modista se encarga de adecuar las telas y montar los vestidos. Luego, Kaky los lleva al taller principal donde los pinta y adecúa las flores.

Carlos Francisco Torres Vanegas, más conocido como Kaky Torres Vanegas.

Este año, el taller de Pina Vanegas decidió alejarse del círculo formal de las festividades y desistió de la elaboración de los trajes del sanjuanero a las reinas nacionales, como casi siempre lo hacía. “Este año partieron el contrato entre varias personas. Es bueno que le den trabajo a los demás, pero este año no concursamos con el Instituto Departamental de Cultura y preferimos elaborar más trajes a particulares”, indica Carlos “Kaky” Torres Vanegas. “Siempre es grato cederle el espacio a otras personas que están en esto para que también se defiendan”, añade.

Pina Vanegas Trajes Típicos guarda hoy, de primera mano, la herencia cultural que el departamento le confirió. Sus trajes tienen un reconocimiento valioso y continúan cosechando éxitos no sólo en el Huila sino en el resto del país. “Aquí nació el traje típico del sanjuanero huilense”, concluye Kaky mientras finaliza la historia del taller de Pina Vanegas, su madre.

Fotos suministradas: Pina Vanegas Trajes típicos