
Por: Edwin Adrián Sánchez Obando
Ex representante de los estudiantes ante el CSU USCO
En tiempos del impoluto ex presidente Álvaro Uribe Vélez se le escuchó muchas veces decir que quienes hacían parte de su gobierno eran sus “buenos muchachos”. Esto afirmaba haciendo referencia a cuestionados funcionarios como Jorge Noguera, Andrés Felipe Arias, entre otros.
Impresión me causó escuchar de un directivo de la Universidad Surcolombiana las casi idénticas palabras cuando se cuestionó el actuar de unos jóvenes que por medio de la Fundación CENIGAA han celebrado contratos con la Universidad Surcolombiana por la suma de $1.346 millones de pesos. Así mismo, firmaron otros millonarios contratos con otras entidades públicas en algunos casos utilizando el nombre de la USCO.
Para la administración del Rector Pastrana estos contratos no son objeto de cuestionamiento alguno porque son suscritos con una Fundación que supuestamente responde a las necesidades a nivel nacional e internacional en el uso y conservación de recursos naturales.
La Fundación fue constituida bajo la denominación de Fundación Centro de Investigación en Ciencias y Recursos Geoambientales (CENIGAA) el 4 de marzo del 2010, y suscribió en la Cámara de Comercio de Neiva un patrimonio de $2.800.000 (ver enlace). Ahora bien, el Convenio Marco de cooperación suscrito entre la fundación y la Universidad Surcolombiana fue firmado el 18 de marzo de 2010 (ver documento).
¿Cómo es posible que la USCO celebrara un convenio que entregó la Imagen de la Institución a una fundación que al momento de la firma del convenio llevaba solo 15 días de constituida y 8 días de inscrita en la Cámara de Comercio?
Además con el agravante que esta fundación se presenta como centro de investigación y hasta el momento no es reconocida como tal por COLCIENCIAS (ver documento).
Según el Convenio Marco, la USCO de manera implícita respaldó a través de la Vicerrectoría de investigaciones la creación de la Fundación. Entonces ¿cuál fue el interés para que la USCO, entidad pública, fomentara fundaciones privadas cuando no tenía ninguna participación en relación con la propiedad? Valga decir que de manera descarada la única participación de la USCO es con su número de PBX registrado en la Cámara de Comercio como número de CENIGAA.

Esta fundación auspiciada por la administración Pastrana utiliza la lógica Neoliberal que impone que las instituciones públicas estén al servicio de los privados. Realidad que se evidencia en el organigrama de la fundación que presenta 6 grupos de investigación de la Universidad Surcolombiana como si fueran propios (ver documento).
En una actitud que claramente demostraría el favorecimiento de la administración Pastrana a CENIGAA, la USCO pone en manos de la Fundación los recursos de la Institución (Planta Física, Oficinas, Laboratorios) para el desarrollo de las actividades, sin pagar valor alguno por el uso de algunos de estos bienes.
Habrá que preguntarle al rector de la USCO si es transparente que el señor Jorge Ivan Chavarro en una actuación bipolar oficie al mismo tiempo como representante legal de la fundación CENIGAA y haya sido contratado para prestar los servicios de transporte de personal para la ejecución de los convenios suscritos entre la Universidad, Ecopetrol (ver contrato), CENIGAA e INCODER (ver contrato), por un valor total de $86.100.000, siendo estos recursos públicos y que ante la imposibilidad de contratarse a sí mismo, el señor Chavarro suscribe los contratos de prestación de servicios con quién es su esposa la señora Amalia Molina Chaux, que en una muestra de nepotismo se desempeña como subdirectora de la Fundación. Estas actuaciones serían presuntamente un ejemplo de la triangulación de contratos mediante la utilización de la figura de la Fundación (ver documento).
Además algunos docentes de la USCO se presentaban como miembros honorarios de la Fundación CENIGAA y al mismo tiempo se desempeñaban como directores de los convenios celebrados con la Fundación.
Mientras realizaba la investigación junto a estudiantes y docentes conscientes de la USCO, el Diario del Huila tituló la Noticia: “la USCO la institución más transparente del país”. Pero la realidad que hemos evidenciado contradice las noticias publicadas por los medios de comunicación, porque la corrupción, el nepotismo, y el clientelismo dirigido por las mafias enquistadas en la USCO desangran el presupuesto de la Universidad y nosotros la comunidad educativa estamos en la obligación ética de exigir cuentas claras a quienes dirigen el centro de educación Superior más importante de la región surcolombiana.
Esta historia continuará…