Por: Ricardo Andrés Díaz

Para muchos, es un deporte que se desliga de un sentimiento y se limita a ser descrito como un grupo de personas que corren detrás de un balón, o definido como un simple espectáculo de entretenimiento. Para otros, como es el caso de la vicepresidenta y administradora delegada del Club AC Milan, Barbara Berlusconi, no es exactamente un espectáculo, es más bien un negocio que desde el espectáculo y el entretenimiento va más allá, como manifestó en una entrevista concedida a la revista italiana FourFourTwo, agregando además que “en el fútbol no existen entre las personas, diferencias sociales, raciales, políticas o económicas. El fútbol nos hace todos iguales y libres: se desespera y sufre el mánager de la City de Londres como el niño de los suburbios de Soweto, los descendientes Incas en Lima al igual que los empleados del metro de Tokyo. El fútbol es el idioma del mundo porque no se ha descubierto en la tierra algo igual que tenga la misma fuerza narrativa, algo que genere el mismo poder de identificación entre las personas”. Puntos de vista que varían según hinchas, jugadores, administrativos del deporte y público en general a nivel global.
Fotografías tomada de: www.goal.com
El fútbol en los actuales tiempos trasciende las relaciones socioculturales, políticas y económicas de cualquier deporte. En un sentido económico se ha convertido en una industria, donde los clubes de fútbol son empresas que no sólo dependen de éxitos deportivos, sino también de su capacidad para obtener resultados comerciales, financieros y de gestión. Es el caso de Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, quien al día de hoy ha convertido su club en el más valioso del mundo, según la lista Forbes. Sus acertadas estrategias de gestión y marketing lo configuran en una gran marca internacional, que cuenta con canal de televisión propio, acuerdos con grandes multinacionales y compañías patrocinadoras (ADIDAS-alemana, Emirates-Emiratos Árabes Unidos, EL BBVA-española), y comercialización de productos oficiales en tiendas y la web.

Fotografía tomada de: www.desmotivaciones.es
En lo sociocultural, podemos utilizar el mismo ejemplo del Real Madrid, ya que el 65% de sus ingresos de marketing provienen del extranjero, corroboramos esto cuando vemos hinchadas de raíces o contextos diferentes al de Madrid o Europa, celebrando con las camisetas del club español el titulo de una copa Europea (Champion ligue). Igualmente sucede con otros clubes en el mundo.
En cuestiones políticas, el fútbol es utilizado como herramienta para mantener cierto poder sobre un determinado grupo de personas, con el fin de administrar los diversos recursos de la población, que implica el manejo de ciertos lineamientos, es decir, se utiliza tanto para resaltar la imagen de políticos, promocionar sus campañas e impulsar políticas. En este punto los medios de comunicación juegan un papel importante desviando la atención de la población, aprovechando la movilización de opinión y las reacciones masivas que este deporte genera.


Fotografías Silvio Berlusconi tomadas de: www.dailymail.co.uk y www.linkeados.com.ar
En ciertas regiones de un país la representación política coincide con la de este deporte: el Barcelona y el partido social cristiano de Guayaquil (ecuador), el Barcelona de Cataluña con el separatismo (España), el Cienciano de Cusco se identifica con el interior peruano y las chivas de Guadalajara con el nacionalismo mexicano. Pero también hay representaciones personales como Macri con el Boca Juniors en argentina, Bucaram con Barcelona en ecuador, Piñera con Colo Colo en chile o en un caso muy conocido el del ex Presidente del Consejo de Ministros, Silvio Berlusconi, propietario y presidente del Milan AC en Italia. En algunos casos los futbolistas y técnicos lo utilizan de trampolín para acceder a cargos públicos.


Florentino Pérez con Gareth Bale en la presentación oficial del Gales.
Fotografía tomada de: www.zoomnews.es
Fotografía: futbollocoatacando.blogspot.com
En mi opinión, la grandeza de este deporte radica en su evolución y permanencia, ya que a pesar de ser víctima de censura o prohibición durante casi toda la edad media en las islas británicas (por parte autoridades inglesas y escocesas debido a la violencia con que se jugaba, el abandono de los súbditos de sus quehaceres militares para su práctica, perturbación del descanso dominical y por considerársele fuente de ocio y vicios) y sufrir falta de identidad en sus inicios, consiguió sobrevivir a épocas en las que los intereses económicos y políticos no coincidían con intereses de este deporte. En este sentido, es que confirmo que fue la pasión la que llevó a mantener viva la tradición del fútbol, una tradición que se fortaleció con la fundación de la asociación más antigua del mundo: Football Association en Inglaterra, que definió las bases (reglamentación) del juego como las conocemos hoy. Pero fue el sentimiento de los futbolistas amateur lo que desarrolló su práctica y la profesionalización del futbolista la que lo obligo a entrar en una etapa en la que el factor económico lo extendió, comercializó y convirtió en cultura popular.

Fotografía tomada de: www.desmotivaciones.es
Si bien no es clara en definir su origen, si mantiene sus bases en el dominio de un objeto con los pies por parte de un grupo de personas, para embocarlo en un lugar establecido.

Fotografía tomada de: es.fifa.com
La emoción que este deporte despierta en la población colombiana, en ocasiones desborda en fanatismo que desembocan en acciones violentas (barras bravas), convierte a un jugador en emblema nacional, dispara la comercialización de indumentaria deportiva, o a tal magnitud, llega a ser priorizado por encima de temáticas de más relevancia para el país.
A escasas semanas de la Copa Mundial de Brasil que se inicia el 12 de junio y en la que será participe la selección Colombia, concibo que es en la complejidad del concepto e importancia de este evento de impacto mundial (que se realiza cada cuatro años) donde se refleja en toda su dimensión la magnitud de este deporte y la sensibilidad que este genera, por lo que ya no sólo se le puede denominar como deporte, sino tal vez como una cultura del fútbol.