Por: Luis Alfredo Pinto
Director Centro de Información y Documentación
Universidad Surcolombiana
El Arte de Escribir, obra del maestro Gustavo Bríñez Villa, es un refrescante texto que nos hace reflexionar sobre la escritura. Aborda tres clases de lenguaje como es el literario, el periodístico y el científico; así mismo hace un recorrido por los grandes avances de la comunicación en la historía (la invención del alfabeto, la escritura y fundamentalmente la imprenta) considerados como verdaderas revoluciones que marcaron el desarrollo de la escritura que han influído en todos los ámbitos de la sociedad moderna.
Se destaca el capítulo donde interrelaciona la escritura con la información, el conocimiento y el poder. Y es desde el poder de la escritura que se debe cuestionar el abuso y manipulación de la información por los medios de comunicación, manejados por las élites para controlar el discurso e imponer ideologías.
Por eso esta obra es fundamental asumirlo como una acción liberadora, donde la escritura represente el pensamiento independiente y alterno de la sociedad. El texto nos brinda herramientas para el análisis crítico, denunciar y resistir la dominación discursiva del poder, desde luego para aportar un cambio político y social que permita el beneficio de todos y no de unos cuantos.
En este mundo globalizado que se desarrolla dentro de la Sociedad del Conocimiento y la Información, la escritura es una forma de conocimiento, que da la capacidad de abstracción, de pensar y la manera de estructurar ideas concretas, pero que también determina el atraso y la pobreza dentro de las sociedades con grandes niveles de analfabetismo que no poseen el código de la escritura al cual se le suma hoy el analfabetismo informático, el desconocimiento de las Tecnologías de la Información y la Computación, el difícil acceso a la Internet, marcando grandes diferencias entre las naciones en el plano del conocimiento y desde luego del desarrollo económico; países ricos y dominantes que manipulan y controlan el conocimiento para sus propios intereses.
La escritura es una aventura, como lo plantea el autor en uno de sus capítulos, que rompe esquemas, paradigmas, que permite reflexionar sobre nuestra realidad y sobre nuestras emociones, que apasiona, consume nuestras energías pero que a la larga reafirma nuestra libertad, nuestro goce y placer de ocupar un espacio como la hoja en blanco. Esta aventura maravillosa se plantea en cinco instantes que se da en espiral y no de forma lineal.
Por último, como lo resalta el maestro Briñez, ya es hora de enfrentar a los Hermes ladrones y mentirosos enquistados en el poder y rescatar al Hermes protector, mediador, al dios de la escritura liberadora que nos permita dialogar y concretar acuerdos de paz para no seguir condenados a vivir otros cien o más años encadenados a la tragedia humana del conflicto armado como el nuestro.