Entre otros aspectos, los docentes solicitan hacer efectiva la nivelación salarial acordada con el presidente de la República en diálogos anteriores; la carrera docente, que busca definir el nuevo sistema de ascenso; la reubicación salarial de los docentes del decreto 1278 de 2002 y la prestación de un servicio de salud que corresponda con el pliego de condiciones.

La nivelación salarial que piden los docentes corresponde a un 28%, sin embargo la Ministra de Educación fue enfática al ofrecer un 10%. Luego de ello, la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode) se levantó de la mesa tras más de 50 días de negociaciones y el paro tomó otro rumbo. Comenzó un juego mediático donde el Ministerio pide levantar el paro como condición para negociar y Fecode no acepta. La agremiación plantea dialogar en medio de la inactividad laboral, pero el gobierno advierte que descontará los días de inactividad. Ambas partes alegan no dejarse presionar por las condiciones que uno u otro trata de imponer.

Mientras el ruido tomaba fuerza en Pitalito, un formato era rotado entre los docente, con el cual Fecode pretende recolectar dos millones de firmas para solicitar al presidente de la República Juan Manuel Santos la designación de un profesional idóneo que implemente canales de comunicación, diálogo y negociación para resolver la aguda crisis por la que atraviesa el Ministerio de Educación Nacional, dirigido actualmente por Gina Parody D’echeona.

 

Percepción de los docentes líderes

Pitalito paro Maestros

 

“El objetivo del cacerolazo es instar a la ciudadanía en general a unirse en una causa común, que persigue objetivos en pro de una educación pública de calidad y de carácter gratuito”, dice Félix Omar Cubides, subdirectivo de la Asociación Sindical de Trabajadores de la Educación del Huila (Adih). Cubides se muestra conforme porque algunos docentes apáticos se han mostrado solidarios, cambiaron de parecer y han decidido participar en el cacerolazo, sostiene además, que irán hasta las últimas consecuencias, hasta llegar a feliz término.

En relación a un tema importante como la jornada única, Cubides manifiesta estar de acuerdo con la implementación tal como está en la ley 115, pero “que se permita brindar calidad educativa, que se incluya el restaurante escolar, el transporte y la remuneración justa para los docentes”. Uno de los aspectos es la infraestructura educativa, que según el propio Cubides “es aceptable en algunos colegios pero otros no tienen los elementos básicos (…) están en condiciones deplorables”. En cuanto al sistema de salud de los docentes, el líder gremial considera que es el mayor dolor de cabeza. “Hay que esperar horas para que nos atiendan en urgencias. El gobierno se demora en girar recursos que son descontados de nuestro bolsillo, no se entiende el por qué de esa situación, esos recursos no son aportados, ni regalados, ni mucho menos subsidiados por él”.

Terminando su declaración, Cubides habla del sistema de evaluación de docentes, alega que es una evaluación sancionatoria y que “no consulta sobre lo que el maestro sabe, hace preguntas lejos de la cotidianidad de los maestros”. Dice que la agremiación está de acuerdo con la evaluación de la docencia porque es la herramienta para medir la calidad, pero debe hacerse de manera diferente, “la actual evaluación se ha convertido en un obstáculo para ascender en el escalafón”.

 

La percepción del Alcalde

Alcalde Pitalito

Ante la consulta sobre el panorama de la educación en Pitalito, Pedro Martín Silva apunta que “hay buenas sensaciones. Hay deficiencias en cuanto a infraestructura pero los resultados que han tenido los estudiantes de Pitalito en el ICFES muestran que hay avances en calidad” (Ver: Pitalito número uno en educación). Hace énfasis en que a pesar de las dificultades de los docentes en cuanto a salud y remuneración (que es un problema a nivel nacional) las conclusiones son positivas para el municipio y especialmente para los estudiantes.

En referencia a los recursos que la nación destina para educación en Pitalito, afirma que “nunca son suficientes, siempre surgen necesidades, pero el municipio ha tenido la fortuna de contar con recursos propios para invertir en materia de restaurantes escolares y en la restauración física de algunas instituciones que estaban prácticamente en el suelo, como es el caso de ‘El Tigre’ en la vereda que lleva el mismo nombre”.

 

La voz de una estudiante

Hacinamiento, infraestructura ineficiente y número limitado de aulas, son las deficiencias que ubica Maira Julieth Trujillo, estudiante de undécimo en la Institución Educativa Normal Superior de Pitalito. Apoya decididamente el paro del magisterio porque ha visto y vivido todo lo que los docentes están planteando en el pliego de peticiones.

Trujillo es una de los casi 35 mil estudiantes de Pitalito que no están asistiendo a clase por la difícil situación laboral de sus maestros. El tiempo dirá si el gobierno afloja, si el magisterio afloja, y sobre todo, si los estudiantes pueden ver un escenario de calidad que el gobierno debe garantizar y respetar.