Por : Adriana Ortiz Fernández

 

El 26 de mayo las FARC y el Gobierno establecieron un preacuerdo sobre el tema agrario, dando paso al segundo punto de la Agenda en la Participación Política que se comenzó a discutir en junio y que se retomó de nuevo el 3 de octubre, en el cual delegados del grupo armado presentaron un informe de los avances que lleva el proceso consignados parcialmente en 25 cuartillas (ver enlace)

¿Qué tanto aportan las experiencias de movimientos alzados en armas que desistieron de estas para luego actuar desde la política, al tema de participación política que se conversa en la Habana?

En un proceso de paz como este, que tiene ciertas particularidades es necesario ejercer la memoria sobre hechos y experiencias que sirven de lección y por qué no, inciden para que el proceso de paz se fortalezca. Desde 1982 al 2002 se han instaurado intentos de diálogos tanto con las FARC y el ELN, así como con otros grupos armados con los cuales se llegaron a acuerdos. Gobiernos como el de Belisario Betancur, Virgilio Barco, Cesar Gaviria, Ernesto Samper y Andrés Pastrana en los cuales se intentó llegar a acuerdos mediante procesos parciales, débiles, que terminaron, en su gran mayoría, en fracasos con los Movimientos mencionados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dentro de estos procesos de diálogos parciales organizaciones guerrilleras como el M-19, el EPL y el grupo indígena Quintín Lame negociaron durante el periodo de mandato de Barco en 1989, una vez dejaron sus armas integrantes de estos Movimientos participaron en la Asamblea Constituyente del 91 en el Gobierno del entonces presidente Cesar Gaviria Trujillo. Aprender de estas experiencias y de los errores es crucial en el camino actual que vive Colombia, hay que mencionar que durante estos procesos las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC) fueron considerados por algunos Gobiernos como un actor político con el que se podía dialogar, otros lo veían como un grupo ilegitimo (ver enlace).

Tales experiencias permiten comprender que la participación política y democrática de estos movimientos armados se condicionaba únicamente bajo el desarme más no en la discusión de los enormes problemas que vivía el país. Con este panorama las FARC y Gobierno actualmente discuten dentro de la agenda la participación política; la delegación del Gobierno propone como mecanismos el Referendo el cual es rechazado por el grupo social armado con el argumento de ser una propuesta “unilateral” que no recoge lo pactado en el acuerdo, y siguen con su planteamiento de una Asamblea Nacional Constituyente.

Opiniones y visiones frente al tema

El profesor Hernando Gutiérrez presidente de Asociación Sindical de Profesores Universitarios (ASPU) de la Universidad Surcolombiana argumenta que es imposible pensar que a través de las armas se pueda tomar el poder, que debidos a los cambios tan vertiginosos que se han dado en el Movimiento Guerrillero se requieren de formas que permitan explorar mayor participación de los sectores populares de los diferentes procesos de participación en el país. “se han creado cortinas de humo frente a los diálogos” afirma el académico al referirse al menosprecio que le han dado a las propuestas de mucho contenido que propone las FARC y el rechazo de algunos sectores a que el Gobierno llegue a un acuerdo. Frente a la Constituyente que establece el movimiento Guerrillero opina que lo importante de ella es la participación de múltiples sectores del país, “no tendría validez una constituyente concebida como la reunión de un grupo de notables, sería muy difícil habría que mirar muchos detalles de cómo estaría integrada”.

Por otro lado la Decana de la Facultad de Derecho de la USCO Martha Cecilia Abello sostiene que las dos alternativas de un Referendo que plantea el Gobierno y la Asamblea Constituyente que plantea las FARC son dos estrategias de democracia participativa colombiana consultadas en el régimen constitucional. Recalca que “el sistema jurídico actual no permite una derogatoria definitiva y total de la carta, permite reformas de la carta por vía Referendo, por vía Asamblea Constituyente en previa Consulta Popular”. Concluye resaltando que la Constituyente podría tener un mayor impacto por la participación y que lo ideal es que se dé un consenso entre las partes donde no haya una decisión unilateral de la una o de la otra.

“la constitución del 91 pese a que planteó unas garantías de derecho adicionales lo que hizo fue establecer el marco jurídico para la política neoliberal y que mecanismos garantistas como la tutela, las acciones populares sean muy restringidas” argumenta Libardo Gómez Sánchez coordinador en Neiva del partido Político Polo Democrático, considera que el Gobierno quiere aprovechar el Referendo como mecanismo para poder validar la reelección de Santos y que de pensarse en un acuerdo entre las dos partes esta requiere de una validación por parte de la sociedad. Frente a las propuestas del Movimiento Social Armado opina que tienen razón cuando estos exigen que se garanticen medios de comunicación que les permitan expresarse, que tengan representación en mecanismos electorales. Cree que para que una constituyente se dé se necesitaría que en la oposición se den los mismos espacios de opinión que tienen los partidos de la Unidad Nacional; resalta como experiencia a Gustavo Petro que perteneció a un grupo armado que ahora está al frente representando los destinos de una ciudad tan importante como la capital, mostrando que si vale la pena la incorporación en la lucha democrática. “En Colombia a diferencia de la mayoría de países latinoamericanos ese factor distorsionante no ha permitido que los sectores democráticos avanecemos más rápido como pasó en Ecuador, Venezuela, Uruguay donde sectores que no juegan con la política neoliberal llegaron al poder”.

Tres visiones acerca del Proceso de Paz y en particular del controvertible segundo punto que se discute en la Habana que es trascendental no solo para un Movimiento que por más de medio siglo no ha tenido una participación democrática y política en el país, sino para la sociedad civil que ha sido testigo de los números encuentros de organizaciones armadas con los gobiernos para que exista una real participación de sus ideas en la “democracia colombiana”.

Estas son las nueve propuestas de las FARC con relación al segundo punto que se discute de la Agenda: (Ver enlace)