Hasta hace dos años la minería era el sector líder en el crecimiento económico nacional. Hoy, puntea el de la construcción. Aun así y con todos los altibajos, la minería sigue vigente en el país.
Según el Plan de Desarrollo Minero de la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), “iniciado el año 2012, se mantuvo la idea de que la economía mundial, marcada por la crisis europea y el estancamiento del desempeño económico de los Estados Unidos, iba a tener una recuperación a lo largo del período, esto no sucedió, lo que se reflejó en la pérdida de las valorizaciones de las bolsas, el debilitamiento de la demanda mundial, la reducción de los precios de petróleo y de los alimentos básicos; y el incremento de las primas de riesgo”.
El documento también señala que “Colombia, a pesar de su resistencia macroeconómica mostrada, sí tendrá que soportar algunos efectos, que sin duda llegarán producto de la crisis internacional, y que hasta este momento no ha afectado ostensiblemente la confianza de los consumidores y los inversionistas extranjeros”.
No obstante, detrás de todo esto hay algo seguro: la continuación y consolidación de algunos proyectos mineros y sus implicaciones en el terreno económico, social, cultural y ambiental sigue siendo un debate profundo.
El tema no es nuevo y las aristas que confluyen en este complejo panorama son numerosas: la incursión de transnacionales que amparadas en una legislación flexible llegaron al país en busca de recursos naturales socavando la autonomía de los territorios; la vulneración directa a comunidades asentadas sobre y alrededor de grandes yacimientos minerales; las afectaciones al medio ambiente y el ecosistema; y un modelo nacional de desarrollo dependiente de un sistema global que a la luz de todos pareciera ser una latente amenaza.
Legislación minera y agendas de desarrollo
Aunque el Plan Nacional de Desarrollo actual define a este sector como una de las cinco locomotoras de desarrollo en el país, el tema tiene más antecedentes. En el 2002, los tres focos de la política del expresidente Álvaro Uribe Vélez, (confianza inversionista, cohesión social y seguridad democrática) le dieron ventaja a inversionistas extranjeros principalmente en flexibilidad normativa para emprender proyectos extractivos en suelo nacional.
La idea de sostenibilidad se volvió el pilar fundamental que, anclada a políticas internacionales, buscaron –y buscan– ajustar la minería en el terreno del crecimiento económico y el progreso social. En el 2011, Rafael Herz, antiguo presidente ejecutivo de la multinacional Anglo Gold Ashanti, manifestó en un artículo que él mismo escribió para El Espectador, que en Colombia se debería permitir el auge de la exploración minera y que “la pregunta no debe ser si debemos usar la minería como fuente de desarrollo, sino cómo hacerlo”.
Según la Agencia Nacional Minera (ANM), 708 títulos fueron otorgados en 2012, de los cuales la mitad respondieron a explotación de oro, carbón, plata y otros; el resto, a materiales de construcción, arrastre y derivados. Mientras tanto, en el 2013, esta misma entidad otorgó 657 títulos con la misma proporción de minerales del año inmediatamente anterior. Si bien el decrecimiento fue de 51 títulos menos, el escenario de extracción minera en Colombia sigue conservando proyectos que hoy son polémicos por su impacto ambiental y los procesos de ejecución que guardan.
De otro lado, la legislación minera en Colombia ha supuesto muchos retos pero pocos avances. El primer paso se dio con la Ley 2655 de 1988, la cual le daba importancia a particulares y empresas colombianas frente al uso del suelo; tan sólo el 20% era concedido a manos de inversionistas extranjeros. Hasta ahí, un salvoconducto para la minería nacional y las garantías laborales a quienes lo ejercieron. Detrás de esta, llegaría la Ley 685 de 2001, un código lleno de vacíos que franqueó en puntos sustanciales como la regulación ambiental, la concesión de títulos y la relación del estado con la salvaguardia de los derechos de las poblaciones involucradas en zonas estratégicas para la extracción de recursos naturales.
La maldición de los minerales y el desarrollo sostenible
Hasta hace dos años, el carbón y el oro fueron los minerales mejor posicionados en la producción nacional. No obstante, el mercado potencial (exportaciones e importaciones) dinamizado por la economía mundial ha hecho variar los aportes de la minería a la economía colombiana.

En el contexto nacional, la minería ha desencadenado conflictos coyunturales que según el economista y docente de la Universidad Surcolombiana, Edgar Manuel Obando, sugieren un cambio del modelo y pacto social que rige actualmente a Colombia. A su vez, destaca que el problema minero energético que ha afrontado la nación se expresa por la mala redistribución de recursos a las comunidades producto de las actividades de extracción minera. Aspecto que contraría las lógicas del desarrollo sustentable desde el componente de la equidad, el cual aduce una retribución del costo social a las poblaciones afectadas en el momento de ejecutar proyectos de carácter minero o minero-energético.
Sumado al ámbito de los conflictos sociales que han acarreado la suspensión de algunas licencias ambientales y/o profundizado la resistencia de comunidades frente a la ejecución de algunos proyectos, el Sector de la Minería a Gran Escala indicó que el oro cayó 24% en el tercer trimestre del año anterior debido al paro; el níquel en un 7% a causa de bloqueos y la renuencia de algunas poblaciones involucradas en la extracción de este material; y el carbón, el mineral con mayor índices de proyección, en un 11.2% como consecuencia de confrontaciones laborales.
De lo anterior se infiere que no sólo la baja o alza de los precios de los minerales en el mundo influye en la producción minera de algunos países, sino también el ambiente favorable o desfavorable de las condiciones que permite el desarrollo de ciertos niveles de producción.
A continuación se expone un mapa interactivo que muestra los proyectos mineros más polémicos en Colombia en términos de conflictividad por su impacto ambiental y procesos de ejecución que han llevado a cabo:
Minería artesanal Vs Minería a gran escala
Esta confrontación sigue siendo uno de los muchos conflictos del sector minero en el país. En la actualidad, numerosos proyectos a gran escala han desplazado indiscriminadamente a pequeños mineros artesanales que por años se han dedicado a este oficio.
En este aspecto, el Plan de Desarrollo Minero contempla la necesidad de avanzar en la legalización de las actividades de minería artesanal en aras de reconocer a este subsector. Si bien se exponen una serie de lineamientos para dicho proceso, dos acciones pueden interrumpir: efectuar que la minería artesanal no sea completamente legal y dos, garantizar que la minería a gran escala siga irrumpiendo indiscriminadamente en la labor de los pequeños mineros, aun cuando esta última alcance el carácter legal.

Foto: Cedetrabajo
ASOMINEROS es una asociación huilense que integra hoy alrededor de 140 mineros artesanales. Este grupo está convirtiendo la pequeña minería en una labor además de legal, digna.
Jorge Enrique León, minero por más de treinta años en la zona del Juncal, reconoce que la conformación de ASOMINEROS les ha dado un reconocimiento importante. Algunos de los requisitos en los que han avanzado de la mano con la administración municipal, ha sido la implementación de un carné que los acredita como mineros artesanales y les da derecho a ejercer la labor en los lugares dispuestos. “Ya sentimos que de barequeros ilegales, pasamos a barequeros legales”, manifiesta León.
Sin embargo, hay aspectos donde los mineros sienten que debería haber más atención. Miguel Perdomo, minero artesanal de Betania y Juncal, afirma que a pesar del carné que lo acredita como minero hay sitios donde no puede ejercer su trabajo porque la minería industrial que trabaja con maquinaria pesada lo desplaza. “Puede haber mucho oro, pero desde que no dejen trabajar, no se puede. Trabajamos manualmente de alguna manera, porque el mayor problema de las máquinas es la deforestación y también la reducción del agua que esto genera”, puntualiza.
Discriminación y estigmatización; desplazamiento, mayores prohibiciones, entre otras cosas, son algunos problemas por los cuales los mineros artesanales abogan por soluciones. Muchos de estos se evidenciaron en un informe elaborado hace dos meses por suregion.com.co titulado “Canalones marca gobierno: ¿la solución para los mineros artesanales de Neiva?
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A pesar que gremios y expertos auguraron lo mejor hasta hace dos años para la minería, la situación es que aún con balances de producción no muy positivos, la conflictividad ambiental, social y cultural producto de las actividades mineras seguirán vigentes mientras este sector, impulsor de crecimiento económico en el país, no se observe con otros ojos.
Foto principal: www.nortedesantander.com