Desde que se anunció la posible exploración petrolífera en la cuenca del río Las Ceibas, la más importante de la ciudad, por parte de la multinacional francocanadiense Alange Energy Corp, las alarmas se encendieron no sólo para los grupos ambientalistas y las comunidades que han defendido a capa y espada el ecosistema, sino para el resto de sectores sociales que han entendido que “sin petróleo se vive, pero sin agua no”, como reza una general consigna.

Ayer, bajo casi cuarenta grados centígrados de temperatura, alrededor de 50 mil personas se desplazaron por las calles de Neiva. En el Parque Santander, último punto de encuentro de la manifestación, se expresó un rechazo conjunto al contrato que da pie a la multinacional para intervenir en la zona. Aún cuando el pasado miércoles 9 de abril representantes del gobierno municipal y departamental se reunieron en Bogotá con directivos de la Agencia Nacional de Hidrocarburos para modificar el contrato existente que hace posible la explotación de crudo, los manifestantes no se retractaron en la idea de defender la fuente que abastece de agua al municipio.

Los contrastes de un día cívico

“Estamos defendiendo la cuenca del Río Las Ceibas y la seguiremos defendiendo de diferentes maneras siempre”, manifestó una estudiante de la Institución Educativa Ceinar. En medio de la carretera y a medida que avanzaba el camino, una representación teatral reunió a siete jóvenes que levantaban velas con sus manos al ritmo de una música pausada, haciendo alusión al posible fin del ecosistema. Vestían de árbol, río, sol y petróleo. Mientras tanto, danzas folclóricas se movían al vaivén de rajaleñas, como respuesta a las tradiciones de la región. Tambores, malabares, cantos y otras expresiones amenizaron el variado ambiente.

No hubo duda de la intención colectiva de la jornada. El alcalde de Neiva Pedro Hernán Suárez encabezó la movilización reiterando la defensa permanente y los alcances de esta iniciativa. De igual forma, el gobernador Carlos Mauricio Iriarte sentó su posición y recalcó el compromiso de la administración departamental con la cuenca, reconociendo a su vez las gestiones realizadas hacia instancias nacionales para frenar la intervención.

Bombas blancas, banderas azules, amarillas, naranjas y muchos colores entrelazaron el panorama de la marcha y dejó firme que la defensa de Las Ceibas es un trabajo conjunto con los ciudadanos y campesinos y responde al interés común de conservar el agua como elemento vital para el ser humano.

Organizaciones sociales, Comités, Instituciones Educativas, Asociaciones, Sindicatos, Universidades de la región y algunas del país; entidades del estado y ciudadanos del común, clamaron por Las Ceibas. “Queremos que el país y el mundo sepa que en Neiva defendemos las fuentes hídricas y que no queremos que se vulneren nuestros derechos”, señaló una manifestante, trabajadora de la E.S.E Carmen Emilia Ospina.

“No queremos que suceda lo mismo que pasó con el municipio de Puerto Gaitán en el Meta, donde las multinacionales crearon batallones minero energéticos y es imposible acceder a las zonas. Fuera las multinacionales del territorio, fuera Pacific Rubiales”, clamó un miembro de la Unión Sindical Obrera (USO) a través de un megáfono que reiteraba el mismo mensaje cada cinco minutos a medida que avanzaba la multitud.

“¿Me pregunto por qué no hicieron lo mismo con el Quimbo?”, se interrogó un estudiante de Enfermería de la Universidad Surcolombiana. Fue la misma inquietud que se replicó en boca de otros presentes. A su vez, otras dudas respecto a los intereses de la marcha cívica y otros aspectos, salieron a la luz.

Mientras tanto, funcionarios de la Gobernación se mantenían de pie ubicados a un lado de la Plaza de Banderas. Policías custodiaban desde allí la aglomeración. El Alcalde, efusivo, observaba la masa que generó contrastes a medida que finalizaba la movilización. Abajo, sobre la calle, estudiantes de la Asociación Nacional de Estudiantes de Secundaria (Andes) apuntaban su mano hacia la edificación y gritaban: ¡Esos son, esos son, los que dañan la nación!

“Esto parece un Jet Set criollo”, comentó una joven manifestante. No era para más. Mujeres glamurosas desfilaban sobre altos tacones y atuendos no tan propios de la jornada; miembros de la Cámara de Comercio, Alcaldía de Neiva, Bienestar Familiar, entre otras, se fotografiaban con sus teléfonos y como telón de fondo la multitud de gente que les indicaba que allí, en medio del inclemente sol, estaban ellos “empuñando” sus manos por defender el río. No vociferaban ni exclamaban arengas. Tan sólo caminaban, y para ellos eso era más que suficiente.

En otro tramo, una carroza cargaba a la actual reina del Bambuco en Neiva. Posaba con el vestido de Sanjuanero; su rostro semejaba la destrucción que una intervención de multinacionales extranjeras puede generar en la tradición cultural de un pueblo. Su vestido estaba embadurnado de negro, haciendo similitud al petróleo.

Viseras y gafas oscuras fluctuaban por las calles. Algunas señoras y jovencitas funcionarias del estado, a paso lento expresaban su agobio por el clima. Otros, hacían un gesto desprevenido en respuesta al fuerte calor que se había apoderado de todo el trayecto.

Los estudiantes de algunas Instituciones Educativas no paraban de cantar y alzar sus voces. Niñas y jóvenes no les importó el cansancio ni el peso de los trajes folclóricos que tuvieron que cargar, cual desfile sanpedrino. Al llegar al Parque Santander, los grupos colegiales se acomodaban en círculos y terminaban descansando con un vaso de jugo de naranja o mandarina en sus manos. Ya no querían vociferar más.

Más allá, bajo los árboles, cerca a la gran fuente de agua que nunca funciona, las comunidades indígenas descansaban del trayecto. Un hombre sentado con su bastón de chonta tomaba agua de una bolsa. Desde su visión como miembro del resguardo Tama Páez La Gabriela en El Caguán, perteneciente a la etnia Nasa, Wilder Aquitefince reconoció la importancia de la marcha y resaltó la unión de los diferentes sectores de la sociedad. Lo expresó efusivamente con su lengua nativa y luego, en español. “Como pueblo indígena estamos muy contentos de que las personas despierten, pues como indígenas siempre hemos luchado por defender la madre tierra, el recurso hídrico que es parte del núcleo de la vida. La mamá no se toca ni se vende”. Luego, mientras terminaba de dar su declaración, otro de sus compañeros lo motivó hacer un acto cultural, entre muchos de los que en ese instante se hacían. ¡Vamos a tocar, ahí, en ese lado, llama a los demás compañeros!

“Neiva ha ingresado en la nueva era de la sensibilización ambiental”, recalcó Leyla Rincón, presidenta de la fundación Curíbano, docente universitaria e integrante del Comité Cívico. A pesar de la poca articulación con las comunas y Juntas de Acción Comunal que efectivamente debieron responder al carácter cívico de la actividad, el sentir común estuvo más que latente. No obstante, la académica reconoció los espacios pedagógicos organizados previamente en los barrios conjuntamente con los líderes.

“Lo importante fue saber que llegó el ciudadano común, que de alguna manera no representa liderazgos”, añadió Rincón.

La marcha había llegado a su fin. Grupos de personas se dispersaron y sus rostros, agotados, ubicaban un sitio donde descansar. Tenían que seguir defendiendo la cuenca.

*El papel de los medios y la censura

Mientras los medios tradicionales y locales de la ciudad ingresaban a las instalaciones de la Plaza de Banderas de la Gobernación, medios de comunicación alternativos como Suregion.com.co, pertenecientes a la Universidad Surcolombiana como Institución Académica de Educación Superior, fueron rechazados por no ser portavoces del oficialismo. Un policía que custodiaba el ingreso, insistió en negar la entrada al medio, pues éramos parte de dicha institución y las credenciales no eran suficientes. “No lo reconozco como periodista autorizado. Cualquiera puede hacer un carnet” Mientras tanto, algunos reporteros intentaban hacer lo mismo. ¿Qué pasa con la relación de las instituciones públicas y los medios de comunicación alternativos e independientes?

Reportaje fotográfico de la jornada