Aquella noche se vislumbraba en la proa un objeto recubierto por las velas de la embarcación. El río, una puerta abierta que traía olores a tierra sobre un océano sosegado a los tripulantes de la embarcación, aquel armazón acerado era la guillotina que traían a América con el objetivo de conquistar las tierras.

La guillotina, ese objeto traído de Europa, es el mismo que Alejo Carpentier narró en su libro “El siglo de las luces” en el año 1980. Hoy, ese mismo objeto vuelve a nuestras tierras de indias en forma de presas y diques y es, sin lugar a dudas, la nueva colonización por parte de multinacionales con el mismo objetivo, épocas atrás, de hacer posesión de los recursos naturales.

El nuevo mercantilismo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Antonio Brailovky, escritor y economista Argentino especialista en Historia ambiental, autor del libro “Memoria verde” que aborda la historia ecológica en Argentina, analizó en su visita a Neiva los procesos en la Historia “Ecológica de Iberoamérica”, un campo marcado por el conflicto, la posesión de la tierra y la lucha por los recursos naturales. 

Brailovky consideró que los conflictos ambientales son un cruce de lo político, social y ambiental; las doctrinas del mercantilismo sobre la posesión de metales preciosos como el oro y la plata. El intelectual expresó que el fenómeno de antaño vuelve al mundo moderno, solo que ahora de forma más disimulada.

El experto en historia ambiental planteó que las ambiciones por ocupar el territorio en zonas como el Huila alrededor de proyectos minero – energéticos a gran escala, son respuesta a los modelos económicos propios de países que han acabado con sus recursos naturales por la producción continua y el consumo desmesurado de energía. Por eso explicó que las empresas transnacionales ven en lugares como Colombia un destino apropiado para adquirir riqueza bajo el amparo de los gobiernos nacionales, la expropiación de las riquezas naturales y el desplazamiento de las comunidades.

El investigador aclaró que la producción que se obtiene por la explotación de recursos naturales y la sobreproducción de energía es destinada principalmente para exportación, situación que favorece la demanda de empresas transnacionales en detrimento de los recursos naturales locales.

Más resistencia social

En relación con los métodos para la extracción, Brailovky, indicó que son peligrosos debido a que las tecnologías que aplican no son limpias y por tanto, generan impacto ambiental en la ejecución de los proyectos. Llama la atención que Estados como Argentina y Colombia no estén investigando formas para minimizar el impacto ambiental, y en cambio, acojan las tecnologías promovidas por las grandes empresas.

Rememorando la historia ecológica de Iberoamérica el especialista planteó que los procesos de resistencia indígena han sido importantes a lo largo de la historia. Por eso, instó a que los movimientos que hoy luchan por el territorio lo sigan haciendo.

Paralelo a la lucha social, Brailovky propuso en Neiva el fortalecimiento de las políticas públicas que defiendan la soberanía nacional. La defensa popular es clave, pero acompañada de acciones gubernamentales que permitan hacer frente al capital extranjero.

Fotografía principal: ocetolima.blogspot.com