La dedicación que hace la economía a los estudio de los procedimientos productivos y de intercambio, y al análisis del consumo de bienes (productos) y servicios, la configura dentro de la rama de las ciencias sociales y humanas. Aun así, los procesos económicos actuales demuestran su prioridad por el capital por encima de la armonía de la naturaleza y las dinámicas sociales.

Según la profesora Erika Celestino Martínez, Economista de la Escuela Superior de Economía del Instituto Politécnico Nacional de México, la teoría económica desde el periodo conocido como “el marginalismo” (1870 – 1970), se dedicó a la realización de modelos económicos (desarrollo de la producción, circulación y consumo) al margen de los procesos ecológicos.

“La economía lo que ha generado es una tragedia social, ecológica, que ya nos alcanzó en el siglo XXI. La máxima es el crecimiento económico desplazando el concepto de necesidad sin tener en cuenta los fundamentos materiales del proceso económico: ser humano, necesidades biológicas, naturaleza”, puntualiza la doctorando en Estudios Latinoamericanos de la Universidad Autónoma de México, UNAM, y docente en Economía del Medio ambiente y Desarrollo Sustentable.

Aunque la denominada “Economía ambiental”, desde 1970 empezó a tener en cuenta la naturaleza, su inclusión dentro de la misma lógica económica agudizó más su problemática. “Así como dice quién come y quién no, quién estudia y quién no”, quedo en manos del mercado la mitigación de los impactos sobre la naturaleza. “El mercado equilibra la naturaleza con la optimización de los recursos y le pone un valor: puede seguir contaminando pero paga», enfatiza la investigadora mexicana.

USCO, CPA,

El profesor Fernando Charry en diálogo con los expertos economistas en el marco del «1er Simposio Internacional sobre Gestión del Conocimiento, Economía y Medio Ambiente para el Desarrollo Sostenible»,organizado por la Facultad de Economía y Administración de la Universidad Surcolombiana.

 

 

¿Hacia dónde tiende el cambio? Para el Doctor en Urbanismo de la Universidad Politécnica de Cataluña España, Juan Roque Carrasco Aquino, impera la necesidad de profundizar en una nueva epistemología. Una nueva forma de saber sustentada en instrumentos teóricos y metodológicos que partan desde los saberes de las comunidades, desde el sentir de la humanidad. “Replantear conceptos y categorías de análisis para poder entrar en un escenario que surge desde los movimientos sociales y recoge las inquietudes de las clases que están hoy excluidas”; la academia debe vincular sus teorías con las comunidades.

La crisis mundial generada por los actuales paradigmas de crecimiento desmesurado, está representada en el alza generalizada en los alimentos básicos, la crisis ecológica mundial y los impactos en la salud; explicada según la Economista Erika Celestino Martínez, por la carencia de “una perspectiva de la crisis desde el sujeto”, es decir, el sentido de que “todo lo que hagamos en contra de la naturaleza se nos va a revertir”, según manifiesta Juan Roque Carrasco Aquino, docente del Centro Interdisciplinario de Investigaciones y Estudios sobre el Medio Ambiente y Desarrollo en México; quien además propone reflexionar sobre el territorio desde una perspectiva política, “más allá de la cuestión geográfica o física, en función de la cultura, la sociología, las contradicciones del actual modelo que desintegra todas las estructuras económicas”.

El modelo económico actual, con sus dinámicas de concentración, exploración y explotación, hacen que no sea posible la sustentabilidad. Cuando el capital penetra desde sus diferentes frentes el territorio y sus recursos adquieren un valor de uso y cambio, y el sujeto no es ajeno.

 

El llamado a la academia