Según el IDEAM, el efecto del fenómeno de El Niño podría iniciar durante el mes de julio, agosto o septiembre del presente año, y de continuar con la tendencia la fase de desarrollo se estaría contemplada para los meses de octubre, noviembre o diciembre.

Las regiones más afectadas por el posible progreso del niño serán la Andina y Caribe, donde el aumento de la temperatura generará disminución de lluvias, fuentes hídricas e incremento de incendios forestales.

El llamado del Director del IDEAM Omar Franco, para mitigar el impacto, es a la construcción de una alianza técnica – estratégica a nivel de las municipalidades, departamentos y sectores productores del país, que posibilite la elaboración de planes de contingencia sectoriales para mitigar el impacto del posible fenómeno.

¿En qué consiste el fenómeno?

El fenómeno de El Niño es una alteración del sistema océano-atmósfera en el Pacifico Tropical. Se caracteriza por un aumento en la temperatura del mar desde el centro del océano hasta las costas de sudamericanas. Ocasiona alteraciones oceanográficas, meteorológicas y biológicas. Su nombre lo establecieron los pescadores peruanos que observaban que se producía a finales de diciembre, en el periodo de la navidad que conmemora la llegada del niño Jesús.

Al respecto, Leandro Vargas González profesional especializado en la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena CAM, argumenta que el fenómeno de El Niño no es algo nuevo, es un acontecimiento natural que ocurre desde hace millones de años, ante lo cual los países afectados por este flagelo desde sus entidades o corporaciones en general, sólo les queda generar estrategias para mitigar los efectos.

Las aguas cálidas se extienden a lo largo de la costa del Ecuador en la región del golfo de Guayaquil donde se encuentra la corriente Huboldt. Los principales cambios que se producen es la elevación de la temperatura en la superficie del océano y un aumento del nivel medio del mar, “es decir se presentan mareas, por un lado acompañado de la intensificación de la corriente ecuatorial, lo que lleva a grandes cantidades de agua cálida”, manifiesta el profesional de la CAM.

En Colombia, existe el Plan Nacional para la Prevención y Contingencia para el Manejo de los Efectos del Evento del Pacífico, que identifica las amenazas en materia de la variación del ciclo hidrológico, es decir, el exceso y déficit hídrico de diversas zonas, y contempla acciones permanentes con las diferentes regiones, sectores y actores que de manera directa o indirecta se ven inmersos en el fenómeno.

¿Cómo mitigar las características del fenómeno?

El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible colombiano ha contemplado unos parámetros para mitigar el impacto. Hace un llamado a las empresas operadoras de acueductos locales, veredales y al público en general, para que hagan una vigilancia constante de las reservas de agua, planeación y uso adecuado. En el sector agropecuario y forestal donde habrá posibles condiciones de déficit hídrico (Región Caribe y Andina), recomienda tener activos los sistemas de vigilancia, atención y control de incendios de la cobertura vegetal. A los ganaderos insta a buscar sistemas alternativos de abastecimiento de agua para los animales. Respecto al sector de la salud, estar atentos a las condiciones hidroclimàticas, ya que con ellas se incrementa los casos de enfermedades tropicales como la malaria, el dengue y cólera, además de promover campañas para que eviten que la población se exponga a la radiación solar directa. En el sector de la educación y las comunicaciones considera oportuno transmitir mensajes que promuevan el uso racional del agua y la energía.