Asistía siempre a clase muy puntual, vestido con un gabán negro, de tela delgada que parecía haber sido mandado a hacer especialmente para las altas temperaturas de la ciudad; jean negro y botas negras de cuero, aretes estilo candongas y cabello largo.
Su profesor de Fundamentos de Administración siempre le llamaba la atención por su forma de vestir.“Vístase bien, mejore su presentación, quítese todas esas chimbadas” decía refiriéndose a sus piercings. Su maestro le recalcaba mucho, ya que no concebía ver a su alumno llegando a una cita de trabajo vestido de esa manera. Ante estas sugerencias, Richard sólo agachaba la cabeza apenas el maestro terminaba su intervención, nunca decía nada.
Las únicas ocasiones en que se le escuchaba a Richard la voz era cuando el profesor le hacía preguntas puntuales, y éste se veía obligado a contestarle, pues no acostumbraba participar por voluntad propia.
Para el profesor era difícil imaginarse a alguien que se desempeñe en el área de Administración que no estuviera vestido formalmente, lo veía como un prerrequisito establecido.
Esta situación en que una persona o grupo es tratado de forma desfavorable por causa de tabús, el rechazo por su apariencia puede causar que personas como Richard se aíslen.
Se habían perdido algunas clases en el semestre, entonces el profesor citó a sus estudiantes un sábado para reponer las horas perdidas y realizar el parcial final. Diego Armando, estudiante del mismo grupo se encontraba en el salón ese día respondiendo su parcial, al igual que el resto de sus compañeros, solo faltaba Richard. De un momento para otro ingresó Richard al salón, únicamente vestía “unos bóxer negros”, sin aretes y sin su ropa característica. El profesor con cara de absoluto asombro, demostraba que no estaba preparado para un acto como el que protagonizaba el joven. “¿usted está loco o esta drogado?”, fue lo único que dijo. Richard Varón, que nunca mencionaba una sola palabra y siempre agachaba la cabeza, esta vez habló. “Profesor usted dijo que me quitara esas chimbadas”. El profesor no supo que decir y solo respondió sentándose detrás de su escritorio, tomando su café de forma acelerada.
Richard Varón respondió su parcial en medio del asombro de todo el salón y quizás abandonó su carrera pues nunca más fue visto dentro de la Universidad.
Por: Jordan Bedoya