El principal objetivo de este grupo de personas que semanalmente se reúnen en horas de la mañana en las canchas de fútbol de la Universidad, es el de fomentar la salud física y psicológica de los más de 150 integrantes que en la actualidad hacen parte de la Asociación.

Martha Sofía Torres y Alcides Otálora, integrantes de este proyecto, cuentan a continuación el proceso que tuvieron que desarrollar para conformar lo que hoy es uno de los espacios más significativos de la Surcolombiana.

Luego de ser reconocidos formalmente por la institución, el programa de Educación Física sin ningún interés presta sus servicios para apoyar a los nuevos caminantes. Hoy se recuerda al docente Juan Clímaco Valencia como una de las personas fundamentales en el inició del proceso.

Desde su conformación el grupo ha contado con unos estatutos en los cuales se evidencia su interés social por generar nuevos espacios de esparcimiento para las personas de la tercera edad, principalmente. Desde el año 2010 por cada seis mujeres hay un hombre.

Martha Sofía Torres dice que el espacio va más allá del deporte, pues las actividades constantes y el reconocimiento por la labor de sus integrantes cada vez es mayor y el apoyo por parte de la institución cada día es más visible: “la ayuda de los diferentes programas de la Universidad ha sido muy buena, hemos recibido capacitaciones por parte de Medicina, Comunicación Social, Enfermería, entre otras áreas”. Los aportes económicos que allí se realizan son utilizados en beneficio de sus mismos integrantes, quienes celebran fechas especiales y realizan integraciones grupales constantemente.

Como hecho significativo se encuentra la reconocida “desplumada”, charla que de costumbre se realiza luego de la actividad física en torno a un buen tinto preparado por las mismas integrantes del Club. Allí se habla sobre hábitos alimenticios, futuras rutinas deportivas, iniciativas de integración, entre otras temáticas.

Caminemos por la Vida, espera seguir creciendo como espacio de integración entre estudiantes, docentes, administrativos y habitantes de la ciudad para así aportar a la convivencia e integración social.

Compartimos con ustedes un poema escrito por Alberto Cortés en el libro Club Caminemos por la Vida. Edición 2010:

A mis amigos

A mis amigos les adeudo la ternura
y las palabras de aliento y el abrazo;
el compartir con todos ellos la factura
que nos presenta la vida, paso a paso.

A mis amigos les adeudo la paciencia
de tolerarme las espinas más agudas;
los arrebatos de humor, la negligencia,
las vanidades, los temores y las deudas.

Un barco frágil de papel,
parece a veces la amistad
pero jamás puede con el
la más violenta tempestad
porque ese barco de papel,
tiene aferrado a su timón
por capitán y timonel:
un corazón.

A mis amigos les adeudo algún enfado
que perturbara sin querer nuestra armonía;
sabemos todos que no puede ser pecado
el discutir, alguna vez, por tonterías.

A mis amigos legaré cuando me muera
mi devoción en un acorde de guitarra
y entre los versos olvidados de un poema,
mi pobre alma incorregible de cigarra.

Un barco frágil de papel,
parece a veces la amistad
pero jamás puede con el
la más violenta tempestad
porque ese barco de papel,
tiene aferrado a su timón
por capitán y timonel:
un corazón.

Galería fotográfica: Club Caminemos por la Vida