50 años después de la desaparición de Camilo Torres Restrepo su legado continúa vigente en los constantes debates y construcciones populares. El sacerdote que reconoció entonces la urgencia de construir un movimiento de las mayorías para motivar el cambio, murió el 15 de febrero de 1996 en combate con las fuerzas militares como soldado raso del Ejército de Liberación Nacional (ELN). «Sin embargo, es obvio que su opción no fue por la guerra, sino por el símbolo de ponerse al lado de quienes arriesgan la vida para que el sistema cambie, convencido de que en el corto plazo esta decisión suya produciría el levantamiento general», escribe el sacerdote jesuita Francisco de Roux en su texto «Liberación para la paz» recopilado en el libro «Y sin embargo se mueve» de Víctor de Currea-Lugo.
Por su parte el padre Javier Giraldo en diálogo con la Agencia Colombia Informa ha resaltado que la memoria de Camilo es muy importante dentro de la historia de Colombia: “Su vida causó un impacto profundo en el mundo académico, en el mundo religioso, en el mundo social y también en los movimientos guerrilleros, es una vida muy polifacética pero muy coherente, tiene un mensaje y un compromiso muy radical con un cambio del país hacia un nuevo modelo de sociedad más justa, más humana, Perfect AAA replica watches entonces él se convirtió en un símbolo de alguien que se juega la vida hasta las últimas consecuencias por buscar una sociedad más justa”.
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En la Universidad Surcolombiana organizaciones estudiantiles y procesos sociales preparan conmemoración. Aquí la programación.
Imagen principal: kaosenlared.net