Por: Rafael Andrés Sánchez
Laura María Villegas
Giordano peña
Katherin Rojas

Esa fue la frase con la que dos compañeros de Alejandra Tello terminaron una conversación telefónica el pasado mes de Agosto del año 2013, ella era una estudiante de arquitectura de una universidad privada de la ciudad de Bogotá, y al otro lado del teléfono, un par de sus compañeros de clase le chantajeaban exigiéndole una suma de dinero a cambio de no hacer públicas unas fotos intimas en las que se besaba con su novia.

Lo habitual es hablar de “Bullying” (acoso, matoneo, abuso escolar) en menores de edad, de hecho la mayoría de los investigadores delimitan el matoneo a un grupo etario que se mueve entre los cinco y los diecinueve años, pero, ¿acaso no existe la intimidación, la burla, el calificativo o el maltrato escolar dirigido a personas mayores de edad, y para ser mas específicos, en la vida universitaria?

En Colombia, según la Policía Metropolitana de Bogotá, se registran más de 24 quejas mensuales por matoneo en universidades, el caso de Alejandra, fue uno de esos sucesos, que al ser denunciado permitió el control por parte de las autoridades, evitando de esta manera afectar el nombre, la honra y la estabilidad emocional de una joven y su familia; para Alejandra, fue un episodio desesperante de tres semanas, en los que según relata, dos de sus compañeros tuvieron acceso a una carpeta de almacenamiento de su teléfono móvil (Dropbox) y copiaron fotos intimas en las que las caricias y los besos con su pareja se hacían evidentes, para ese momento. Esta mujer aún no había hecho pública su relación ni tampoco su condición de homosexual, motivo por el cual sus compañeros iniciaron un chantaje que se prolongó por 21 días. (Ver: Acciones contra la discriminación en Neiva: ¿una tendencia actual?).

“Cuando me llamaron por primera vez, me sorprendí, no les creí, pero ya cuando vi las fotos que tenían lo que me dio fue mucho miedo, primero, me pidieron 300 mil pesos, y yo se los di a los dos días, ellos me dijeron que borraban las fotos y que se quedaban callados, pero a los 3 días, pasado el fin de semana me llamaron y me dijeron que era muy poquito, que les diera 200 más”

Según las autoridades, el caso de chantaje o extorsión entre adultos jóvenes es muy común, en Bogotá por ejemplo se presentaron más de 330 quejas de abuso escolar durante el primer semestre del 2014, este número nutre la estadística que posiciona a Colombia como el país con mas bullying en Latinoamérica para bachillerato, pero si tiene en cuenta que 46 de estas quejas fueron registradas por casos en universidades, se hace evidente que el acoso está presente en la educación superior y muy probablemente con un nivel de denuncia menor.

Pura valentía

Para Alejandra, tomar la decisión de denunciar fue un acto de valentía, al ver que no era posible continuar con ese nivel de angustia, ella y su pareja acudieron a la policía y estos iniciaron un proceso de investigación en el que los correos, las llamadas grabadas por Alejandra y el seguimiento de las autoridades durante una semana al caso, dio frutos.

“No fue fácil, no dormía, lloraba mucho y mi mamá ya se estaba dando cuenta, además no tenía la plata para seguir dándole a esos tipos, me puse a buscar en internet y llamé, conté mi caso y al día siguiente me recibieron para abrir la investigación, la verdad, lo que me alentó fue lo que me dijeron en la policía, allá reciben casos de estos todos los días y fue rápido que empezaron a grabar las llamadas y a seguir los números desde donde me llamaban” relató.

En Latinoamérica, la transgresión de los derechos de adolescentes ha estado en boca de todos durante los últimos años debido a la gran cantidad de denuncias que se presentan, el hecho de denunciar, facilita la visibilización de esta realidad en colegios y universidades, tal es así que el Gobierno Nacional sancionó la Ley 1620, el 15 de Marzo del 2013 por la cual se crea el ‘Sistema Nacional de Convivencia Escolar y Formación para el Ejercicio de los Derechos Humanos, Sexuales y Reproductivos y la Prevención y Mitigación de la Violencia Escolar’. Con esta ley, se crean mecanismos de protección, detención temprana, prevención y denuncia a todos aquellos actos que atenten contra el bienestar de los estudiantes y su convivencia escolar. (Véase Ley 1620).

Casos a granel

El caso de Alejandra, no es un caso aislado en este país, en el departamento del Huila, específicamente en la Universidad Surcolombiana, los casos de matoneo en los estudiantes universitarios se hacen evidentes a través de insultos, burlas, rechazos a comunidades LGBTI, Afro descendientes, Campesinos… etc.

Según la psicóloga del área de Bienestar de la Universidad Surcolombiana Kaydileth López, la problemática se agudiza en la clase, cuando el docente también estigmatiza a aquellos estudiantes ya sea por su condición sexual, origen o capacidades. A su consultorio llegan muchos casos y entre tantos recuerda el de un joven que se acercó a comentarle que nadie quería trabajar con él, que en el salón todos lo rechazaban y que prefería devolverse a su pueblo de origen que continuar en la universidad. Kaydileth agrega que la institución tiene en sus proyectos a ejecutar en el año 2015, uno que busca contrarrestar esta problemática, a partir de la conciencia en la comunidad universitaria y de esta manera, ir acabando con este fenómeno que al día de hoy deja tantas víctimas. (Ver: Se llevó a cabo seminario sobre bullying en la Universidad Surcolombiana).

Preocupa a los expertos, el alto grado de insolidaridad de las personas que ven el matoneo, (espectadores del maltrato), ya que este fenómeno afecta la autoestima de las personas agredidas, al punto de tomar decisiones que atenten contra su integridad física o su formación académica.
Deserción escolar, depresión y bajo rendimiento académico son algunos de los problemas que afectan al joven que padece de matoneo en la universidad, pero este no es solo una dificultad para el estudiante, la universidad se ve afectada en gran medida por estos conflictos. El área de gestión de Bienestar Universitario tiene una gran tarea al implementar la nueva “política de permanencia y graduación estudiantil”, en la que la inclusión de todos los actores debe tener cabida.

Generar una dinámica de tolerancia y convivencia, mediante decisiones acertadas para el manejo el matoneo escolar en el campus universitario y en las clases, es el reto principal que el Alma Máter, si quiere evitar que casos como el de Alejandra y el joven del cual se reserva el nombre se repitan entre la población universitaria.