En América Latina Política y deporte han sido dos conceptos que han venido de la mano siempre, Incluso la fundación española Mapfre, desde su departamento de historia, dedicó un Dossier a raíz del Mundial sobre el impacto del deporte y la política sobre todo en el contexto Latinoamericano. (Ver: Un poder llamado balón. Fútbol e historia en América Latina y España).

“Digamos que en el mundo en general ocurre lo mismo, pero en América Latina se ha visto con mayor fuerza. Cuál es la razón. Probablemente la cercanía que hay entre el apasionamiento del espíritu con el tema deportivo y nuestros contextos políticos”, considera el Jefe de Programa de Ciencia Política de la Universidad Surcolombiana, Luis Fernando Pacheco. Quien encuentra en el Mundial del 78, el ejemplo emblemático por naturaleza. Una cita mundialista que había sido impulsado por los Gobiernos democráticos de Juan Domingo Perón e Isabel Perón, pero que finalmente fue desarrollada durante la dictadura de Videla, tras derrocar el mandato de Isabel el 24 de marzo del 76.

“El Mundial se convirtió en una fachada para tapar en su momento las violaciones de derechos humanos por parte de la junta militar que gobernaba el país, en consorcio y alianza con lo que se denominó “el Plan Cóndor” con las dictaduras del cono sur, Brasil incluido”, asevera Luis Fernando Pacheco.

En la actualidad, analiza el Jefe de Ciencia Políticas, no se llega a ese extremo, pero es indudable que hay apuestas en torno al deporte. “Antes del deporte hay apuestas para demostrar que Brasil tiene el poderío de equipararse a otros países; y esta es una estrategia, que es bueno decirlo, no fue sólo de Dilma Rousseff, Lula Da Silva empezó con esto. Incluso el Mundial Brasil 2014, era parte de un proceso articulado que incluía la Jornada Mundial de la Juventud 2013, para recibir la juventud católica, con la visita inicialmente de Benedicto XVI y tras su renuncia del Papa Francisco; luego el Mundial de Futbol 2014 y finalmente los juegos Olímpicos 2016”, agrega Pacheco.

Un objetivo que al principio parecía desarrollarse sin dificultad, pero a medida que fue avanzando la preparación previa al Mundial, quedó en evidencia que no iba a ser fácil.

“Recordarán las recomendaciones de la FIFA en cuanto a estadios que no estaban listos a tiempo, que se terminaron de construir casi que con la inauguración del Mundial encima. No estaban garantizadas las condiciones de infraestructura de carácter técnico y las que por reglamento exige la FIFA”, evoca Luis Fernando Pacheco de la Surcolombiana.

EL programa mundial de la juventud concluyó bien, aunque se presentaron serias fallas en materia de seguridad en torno a las comitivas papales. Con el Mundial la situación desde el inicio fue compleja. Hechos como la caída del puente en Belo Horizonte, construido durante obras para impulsar el certamen futbolístico. Y en segunda medida haber perdido la Copa Mundo por parte de Brasil, cuando históricamente los anfitriones de los mundiales cuentan con altas posibilidades de ganar y lo han logrado; un tema simbólico pero que propicia descontentos generalizados.

“Perder la Copa del Mundo de entrada no le hace perder la reelección a Dilma. El problema es de análisis más profundo. El Mundial sirvió (no sólo para Brasil, sino para otros países como Argentina) para hacer una “cortina de humo” creada especialmente para tapar otra serie de problemas que hay, en el caso brasileño la corrupción que desangra el estado y la no solución del problema de pobreza”, afirma el Jefe de Ciencias Políticas de la USCO, planteando que “los sectores de oposición dicen que Brasil no merece pasar de ser país emergente a ser una potencia con carácter global, porque ni siquiera ha resuelto sus problemas de desigualdad. El Mundial lo evidenció”.

Es el mismo caso de Argentina que ayer presentó disturbios en el corazón simbólico de Buenos Aires, el Obelisco. “El país está a 15 días, según la oposición, de entrar en “default económico”, es decir no tiene con qué pagar las deudas a los acreedores externos. Un problema similar vivió en 2001 y por eso se cayó el Presidente De la Rua”, manifiesta igualmente Luis Fernando Pachecho de Ciencias Políticas de la USCO.

De esta manera queda en evidencia que en América Latina las Copas del Mundo y los certámenes deportivos, pero especialmente los futbolísticos, han servido como “cortinas de humo”. “De haber salido victoriosa la selección la hubieran reelegido automáticamente, aun así la presidenta de Brasil no pierde totalmente la posibilidad de reelección. Lo que pasa es que con unos brasileños felices, celebrando en Copacabada, en Río, las próximas tres semanas, se hubieran olvidado un poco de los problemas locales. Con unos sueños patrióticos que son positivos se olvida de hacer los reclamos justos. Pero con una copa perdida en la casa después de todo el dinero que se invirtió, el brasileño promedio, no solamente está enojado para pensar en estos temas, sino que va a tener tiempo para replantearse si se debe dar continuidad o no a la política de Gobierno actual”, finalmente ha dicho Pacheco desde la Universidad Surcolombiana.
 

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Fotografía principal tomada de: efectonaim.net