A partir de las problemáticas que infieren al movimiento indígena del Huila se creó una estrategia de resistencia consolidada en el documento de etnoeducacion. El Consejo Regional Indígena del Huila (CRIHU) planteó la propuesta para avanzar en una educación bilingüe, intercultural y contextualizada, basada en la cultura, necesidades reales, usos y costumbres de cada pueblo indígena. De esta manera, los indígenas han trabajado el Proyecto Educativo Comunitario (Pec) junto a los padres de familia, estudiantes y autoridades con el fin de responder a los planes de vida de cada comunidad. El Proyecto Educativo Comunitario es diverso a lo que plantea la educación occidental, la cual solo se basa en el Proyecto Educativo Institucional (Pic).

Para Jesús Reinel Torres, Coordinador del programa de educación propia y cultural del CRIHU la educación la conciben como su motor de arranque. Lo que caracteriza a las comunidades indígenas es el valor que le atribuyen a la madre tierra y la forma de concebir la vida. Desde esa premisa afirman que la educación hace parte del origen, la vida y la cosmovisión. Es por ello que plantean que la formación viene desde el vientre hasta la muerte del ser humano. “Todos los procesos que se trabajan al interior de las comunidades son procesos integrales y la educación no es la excepción”. Agrega Jesús Torres.

Para hacer legal la propuesta, tuvieron que presentarlo ante el Ministerio de Educación Nacional (Ver enlace). Hace aproximadamente quince días se firmó el decreto autonómico que da la posibilidad de que las autoridades tradicionales ejerzan el sistema educativo propio.

Dicotomía entre la formación clásica y tradicional

Según Ofelia Ramírez, socióloga y docente investigadora de la Universidad Surcolombiana, la educación clásica es la formación oficial, institucionalizada, legitimada, anclada a todos los intereses del sistema; es la educación memorística, la que se reduce a lo académico y no a la formación integral del individuo como ciudadano y profesional.

En ese sentido estima que no es la apropiada para el desarrollo intelectual y humano porque es una educación que no es integral. “es una enseñanza que se visibiliza para el desarrollo intelectual mas no para la formación personal de los individuos”, indica la socióloga.
Así mismo, añade que la educación debería ser un proceso reflexivo, crítico, autónomo, libre e interpelador de la realidad.

Para el coordinador del Programa de Educación Propia y Cultural del CRIHU, hay una brecha entre la enseñanza occidental y la autónoma de los indígenas. La primera responde a los modelos que ha impuesto el Gobierno, utilizada de manera estratégica para dominar y continuar imponiendo modelos de desarrollo. En cambio, la formación soberana es una educación que respeta el pensamiento, la cosmovisión, la recuperación y pervivencia de cada pueblo. A pesar de sus diferencias, la educación clásica e indígena esboza su concepción en que la enseñanza hace parte de un proceso integral, en que todo se relaciona con todo.