Por: CARLOS EDUARDO AMÉZQUITA PARRA*
Los Tratados de Libre Comercio TLC constituyen la estrategia focal de los recientes procesos de internacionalización del capital, punta de lanza del modelo neoliberal de desarrollo económico, consagrado en el Pacto de Washington del Fondo Monetario Internacional FMI (1989) , que busca superar las continuas y reiteradas crisis financieras del Capital Internacional desarrollando y valorizando el capital comercial frente a los obsoletos ciclos del capitalismo post-industrial.
Cálculos muy conservadores del Banco de la República y Planeación Nacional muestran que el TLC generaría un aumento del comercio total de Colombia en más de 3.0 puntos del PIB, y un aumento de la Inversión Extranjera Directa superior a US$2.300 millones. Sin tener en cuenta el posible surgimiento de nuevas actividades de exportación o importación (economías y des-economías de escala).
En Colombia la tasa promedio de crecimiento económico (PIB) ha girado alrededor del 2% en los últimos 10 años (tendiendo a la baja), podría aumentar paulatinamente al 5% (crecimiento real). Brasil y Perú, por ejemplo, han conseguido niveles superiores al 8%, en el mismo periodo. Ejemplos evidentes de los impactos en el mediano y largo plazo de los TLC.
Los TLC “pueden y deben” representar para Colombia múltiples beneficios potenciales para la economía en su conjunto:
• Crecimiento del PIB, mayores niveles de inversión y, por tanto, aumento en el nivel de “ingreso per-cápita” tanto de empresarios como de ciudadanos, y podría pensarse que los niveles de bienestar de la población mejorarían.
• Aumento de la competitividad de nuestras empresas, gracias a que es posible disponer de materias primas y bienes de capital (maquinaria) a menores costos.
• Creación de nuevos empleos derivados de una mayor actividad exportadora y del incremento de la competitividad general.
• Flujos significativos de nueva inversión extranjera, con repercusiones en el volumen de exportaciones, generación de empleo y transferencia de tecnología.
• Acrecentamiento en la productividad y el valor agregado gracias a la liberalización de los mercados y del comercio de servicios, en general.
• Nivelación de las condiciones de competitividad frente a otros países de la región que han logrado ventajas de acceso a mercados importantes mediante la firma de acuerdos de libre comercio con Brasil, Argentina, los Estados Unidos, Canadá, y la Unión Europea.
• Modernización de las entidades e instituciones vinculadas al comercio y los negocios internacionales y con ello disminución de los costos de transacción y “aliviamiento” de los altos costos de oportunidad gracias a una mayor eficiencia en las operaciones y procedimientos.
• Importante tener en cuenta que los TLC no generan cambios por sí mismos, ni en sí mismos, como sucede con todo. Generan oportunidades que los países pueden o no aprovechar. Es necesario acompañar los acuerdos con políticas internas de desarrollo y adecuación logística y normativa que permitan “sacarle jugo” a los tratados. Es decir, tener visión y “tino”.
En síntesis: El TLC nos reclama cambios rotundos y dinámicos en Política Económica y una fuerte dosis de eficiencia empresarial, innovación y creatividad, asegurando un entorno macroeconómico favorable e institucional, atrayente para la inversión interna y externa.
Cambios Positivos: El incremento de las exportaciones de flores, textiles y confecciones, cuero, calzado, joyería, derivados del azúcar, hierro y acero, caucho, jabones, plástico, imprenta editorial, cerámicas, artesanías, medicinas alternativas, cuero y metales preciosos, caucho, papel, carbón y empaques, entre otros. Inexorablemente crecerán la Inversión Extranjera y los negocios internacionales. Los ingresos mejorarán para empresarios y trabajadores. Mayor desarrollo en ciencia, tecnología e Innovación.
Cambios Preocupantes: Adiós al Proteccionismo de corte Keynesiano para empresas y ciudadanos, que en Colombia significa algún estímulo a través de aranceles, subsidios, beneficios tributarios, etc. Exige a la fuerza laboral mayor productividad, capacitación y competencias altamente especializadas (educativas y tecnológicas), también provocará su desplazamiento y movilidad interna y externa entre sectores (agrícola, agroindustrial, manufacturero, y comercial). Igual tendremos frentes empresariales deprimidos (marginados) si no logran insertarse al proceso internacional.
Necesario: Crear Programas de capacitación nacional e internacional por medio del SENA, universidades y organismos de la sociedad civil, posibilitar que la fuerza laboral se capacite para ser reasignada en las actividades competitivas. Controlar el desempleo. Facilitar realmente el acceso a créditos blandos, capital semilla y capital de riesgo, particularmente de microempresarios, así como a las herramientas de gestión, asesoría para el estudio y acceso a nuevos mercados. En general, fortalecer la cultura y la educación.
Adenda: Los impactos ambientales (inevitables) exigirán mayores recursos tecnológicos y de gestión social e institucional para mitigar cambios negativos y prevenir el deterioro de ecosistemas y ciclos de vida.
* Docente e investigador Universidad Surcolombiana. Miembro del Grupo “Simbiosis: Hombre – Naturaleza” de la Facultad de Economía y Administración; Grupo Acreditado por Conciencias del Sistema Scientific.- Colombia. Miembro de la Red Latinoamericana de Pensamiento Ambiental.