Gustavo de la Hoz, cineasta

Cineasta Gustavo de la Hoz

 

En las cintas de Marta Rodríguez de Silva las melodías son tenues y los rostros inspiran fortaleza. Las miradas son fijas y retadoras. Las voces se alzan con la fuerza natural del indígena americano para denunciar el despojo, la muerte, la persecución, el abandono del Estado. Han pasado cuatro décadas desde que la documentalista emprendió el arte de contar y defender los derechos aborígenes y campesinos, y esta historia trágica continúa. (Ver: La documentalista Marta Rodríguez recibe premio Vida y Obra 2014 de la Alcaldía Mayor de Bogotá).

Suregión: ¿Quién es Marta Rodríguez de Silva?

Gustavo de La Hoz: Estamos hablando de una persona que estudió cine documental en la Femis (Paris) y conoció personajes como Jean Rouch, uno de los documentalistas más importantes en el mundo, y a François Truffaut uno de los inventores de la nueva ola francesa. Entonces tiene una formación cinematográfica importante que ha venido aplicando en el documental.

Suregión: A su regreso a Colombia ¿cuál fue la base de trabajo de la documentalista?

G.H.: Marta Rodríguez trata el tema de la recuperación de territorios indígenas y la cultura indígena. Muestra como los indígenas en nuestro país siempre han estado desprotegidos desde el Estado.

Yo creo que una de las maneras de salvar esas culturas por lo menos a través de la denuncia, es ese trabajo que inició Martha hace 45 años. Es una de las pioneras en Colombia y América Latina del cine etnográfico, del cine antropológico.

Suregión: ¿Por qué tiene tanto valor cultural e histórico sus producciones?

G.H.: Es la historia de Colombia filmada durante las últimas cuatro décadas. Una historia de violencia siempre enfocada a las minorías étnicas que son la inmensa mayoría en nuestro país. Si nosotros hablamos de la población total indígenas llega a un millón ochocientos mil en un país de 47millones de habitantes.

Lo que ha venido haciendo ella es denunciando toda esa tragedia que los indígenas han vivido sistemáticamente por culpa del blanco que quiere apoderarse de las tierras, de la riqueza, que durante mucho tiempo nunca los vieron como seres humanos, decían que eran animales, que no pensaban, no sentían.

Guerra que les han venido declarando a los indígenas desde la iglesia, los militares, el Gobierno para robarles las mejores tierras, no solo ha existido esa persecución en el departamento del Cauca, también en el Putumayo, Nariño y la Sierra Nevada. Ellos han mantenido una lucha de resistencia por mucho tiempo y los documentales de Marta son esa memoria audiovisual y de alguna forma sirve para mantener vivas esas luchas, para que los jóvenes entiendan más la realidad de este país, aprendan a ver el país real, que no es solamente Bogotá y las ciudades donde tenemos ciertos privilegios. Se está viviendo una guerra permanente en todo el país y las personas que no tienen apoyo por parte del Estado sostienen una lucha de resistencia fuerte.

Suregión: En documentales como “Nuestra voz de tierra Memoria y Futuro”, “No hay dolor ajeno” y Testigos de un Etnocidio Memorias de Resistencia”, la cineasta le pone rostro a los conflictos, pero ¿el rostro como cultura también connota peligro?

G.H.: (Escuchar audio).

Suregión: En la actualidad las luchas de los indígenas continúan, ¿es el mismo o ha cambiado el panorama presentado por Marta Rodríguez?

G.H.: Estamos hablando de los años 70 y 80 y ahora la situación sigue igual o peor. La guerra sigue siendo igual, es un propósito de exterminio. Ahora se ha podido visibilizar esa problemática y por eso se frenan para cometer ciertos horrores que han venido cometiendo. Los medios de comunicación siempre están encima, pero no los grandes medios de comunicación como RCN y Caracol que lo que hacen es distorsionar y acomodar esas noticias.

Un ejemplo muy claro: en el Cauca inicia la recuperación de predios que arrebatados al pueblo indígena hace muchos años por terratenientes, inmediatamente en estos grandes medios de comunicación aparece que son unos terroristas que están aliados con la guerrilla y que están atacando a los blancos para hacerles daño y quitarles sus territorios, no hablan de la realidad de los predios que les fueron arrebatados.

Hoy en día el que no quiere saber qué está pasando en el país es porque no le interesa, está internet, la radio, la televisión y todos los medios. Pero lo grave es la manipulación de la información, esos grandes medios distorsionan y cambian completamente la noticia.

Suregión: Pero ante este panorama de manipulación mediáticas de la televisión, ¿es el cine la alternativa?

G.H.: El cine juega un papel muy importante porque se convierte en la conciencia nacional. El cine tiene una responsabilidad enorme frente a lo que está ocurriendo; uno no puede seguir haciendo películas en Colombia como “el paseo”, como todas esas vainas que se presentan en Navidad con una formulita para hacer reír a la gente y tranquilizarla, decirle que aquí no está pasando nada y todos somos felices. El cine tiene un compromiso y eso lo asumió muy bien Marta Rodríguez y nos ha enseñado.

Suregión: Desde su labor como cineasta ¿cómo ha asumido este reto?

G.H.: En mi caso estoy haciendo también un cine que tiene que ver con los indígenas, trabajo hace 12 años en el trapecio amazónico. He venido mostrando una serie de problemáticas en el Amazonas y el Putumayo. Pero también rescatando los mitos y las lenguas ancestrales que se desaparecen terriblemente cada día.

Con el cine de Citurna de las directoras patricia castaño y Adelaida Trujillo, estuvimos en los años 80 haciendo todo un trabajo de investigación en el Caquetá, en el Meta y toda esa zona que luego se convirtió en la zona de distensión; todas las problemáticas de las plantaciones de coca, de la persecución, asesinato a población civil, toda esa tragedia que se vivió en los años 80 y 90.

Suregión: Queda claro el compromiso con el cine, pero ¿hay compromiso desde el Estado con el cine?

G.H.: (Escuchar audio)

 

Suregión: En materia de divulgación del cine alternativo, en el festival de Cine de Cartagena y entre cineastas se viene dialogando en torno a formas para llegar con las producciones más allá de las salas de cine, ¿qué alternativas consideraría usted oportunas?

G.H.: Eso es un trabajo que hemos venido hablando hace años. Hay que buscar esas alternativas independientes de los grandes circuitos de distribución como salas pequeñas, que se están usando mucho en este momento en Europa, por ejemplo en Francia. Salas para 20 espectadores donde se reúnen casi que los amigos a discutir, analizar y enriquecerse culturalmente.

Es una alternativa para mostrar el cine independiente. Entonces en ciudades pequeñas como Armenia, Neiva, y grandes como Bogotá, Medellín, Cali, están apareciendo unos sitios especiales donde se ve cierto cine. Sería una alternativa para seguir financiando a esos documentalistas que están haciendo un esfuerzo inmenso y no reciben ninguna remuneración de ninguna parte.

En una época se ganaban premios, se ganaba dinero con el premio, ahora están dando cartoncitos, unos se llena de cartoncitos pero la plata no aparece.

 

Foto principal Marta Rodríguez tomada de: maderasalvaje.blogspot.com