S.R: ¿Cómo le ha ido aquí en Neiva, teniendo en cuenta que es la tercera vez que nos visita?
V.C: Bien gracias, ha Neiva he venido muchas veces, al festival de cine, Cinexcusa, es la segunda vez que me invitan y me siento muy contento porque aquí hay calidez del clima y humana, no puede pedir más.
S.R: ¿Cómo clasificar la situación armada que vive Colombia?
V.C: Sin duda en Colombia estamos ante un conflicto armado, es un programa de voluntad política, para ser simplistas, es un problema de técnica jurídica. Colombia en la constitución en su artículo 214, dice: respetará las reglas del Derecho Internacional Humanitario (DIH), si leemos el artículo primero, protocolo II establece una serie de categorías en torno al conflicto, primero, cuando el problema suceda entre las fuerzas armadas y estas se encuentren en pugna, dos, que estas fuerzas armadas se enfrenten con grupos armados organizados y las Fuerzas Armadas de Colombia (Farc- ep), el Ejército de Liberación Nacional, los paramilitares, las Águilas negras y los Rastrojos son grupos armados organizados, además estas organizaciones cumplen otros requisitos, tienen un mando unificado, y tienen control territorial.
Hay una idea tonta y simplista de decir que las Farc, o los Rastrojos no controlan un solo kilometro en el territorio nacional, pues eso no corresponde a la realidad, cualquier persona que conozca el área rural de este país sabe cómo hay presencia efectiva y eso no es una valoración política, es un hecho. Esto se llama en rigor conflicto armado interno, Colombia hace parte del tratado de Ginebra y por esta razón debe aceptar esta categorización.
S.R: ¿Cómo ve usted la percepción, acerca de que solo se puede negociar con las Farc, cuando estén derrotadas militarmente?
V.C: En Colombia el profesor Hernando Valencia Villa, hablaba del empate negativo, no quiere decir que los dos actores en la contienda armada tengan la misma capacidad militar. Este concepto hace refencia a que el uno no puede vencer al otro, las Farc, sin duda, han tenido un repliegue importante en los últimos años, pero están muy lejos de la derrota militar, primero, esto no es que yo quiera hablar bien de este grupo, es que eso también es una realidad y las Farc no tienen ninguna posibilidad de tomarse el poder por la vía armada.
Sobre este escenario nos queda una confrontación o un desangre crónico en este país, como lo hemos vivido en los últimos años o abrir las puertas a un proceso de paz.
S.R: Profesor Víctor hay una percepción de la gente, en relación a que el problema principal de Colombia es la guerrilla, ¿qué piensa acerca de esta hipótesis?
V.C: A ver si nosotros pensamos en número de muertes hasta el día de hoy, los paramilitares han reconocido, solo reconocido más de 175 mil crímenes, este dato se encuentra en la página web de la Fiscalía General de la Nación. Si en número de muertos se trata esta organización es más cruel que la guerrilla, si evaluamos el daño a la economía nacional la corrupción es mucho más grave que las Farc en este ámbito, mirando el desplazamiento las empresas de palma africana vinculadas con las autodefensas, han desalojado mas población que las Farc, si el problema es el narcotráfico pues el cartel de Medellín y de Cali y sus reemplazos han vendido más cocaína que las Farc.
Es cierto que esta organización representa un problema para la agenda nacional, pero esto requiere una lectura acuciosa de sus causas, sus agendas, es cierto que tiene vínculos con el narcotráfico, también que ha producido ataques en contra de la población civil, pero creer que todos los males del país son culpa de este grupo armado, es solo repetir lo que hicimos en la década de los ochenta, donde todo lo malo que sucedía era culpa de Pablo Escobar. En esto hay que ser bastante cuidadoso y a partir del desarrollo de la realidad, elaborar las teorías, no hacer como hacemos en la academia que a veces cogemos la teoría y luego metemos a martillazos la realidad, para que encaje la hipótesis.
S.R:¿Cómo evalúa usted la propuesta de Alfonso Cano, en relación a que estaría dispuesto a dialogar con el actual gobierno en cabeza del presidente Juan Manuel Santos, cree que es verdadera está posición o es un artilugio, como lo fueron los diálogos en San Vicente del Cagúan (Cáqueta)?
V.C: El problema grave es que en este país las Farc nunca han sido serias cuando han planteado un proceso de paz, pero el gobierno tampoco. Cuando la zona de despeje ni a las Farc le interesaba este proceso, ni al estado, solo querían rearmarse como evidentemente lo hicieron.
Ahora aceptemos por un momento que Alfonso Cano dice la verdad y quiere negociar, aceptemos lo que dijo el presidente Juan Manuel Santos, en su discurso de posesión, que él está presto para negociar y alcanzar la paz, pues bienvenida. Esto requiere algunos pasos por ejemplo la construcción de confianza, no podemos experimentar de nuevo lo que vivimos con el M-19 y la muerte de Carlos Pizarro, no podemos volver a ver lo de la Unión Patriótica donde se crea un grupo de izquierda y luego se aniquila. Si hay una oferta yo soy el primero en apoyar un proceso de paz.
S.R: Profesor Currea hay una máxima que dice: “quién no conoce su historia, está condenado a repetirla”, si miramos la violencia en la década del 60, que fue la confrontación bipartidista, ¿los colombianos estamos repitiendo este oscuro episodio?
Lo que pasa es que las causas del conflicto colombiano no se han tocado, en Colombia no hemos tenido una reforma agraria, no se han democratizado las fuerzas armadas, no se ha distribuido equitativamente la riqueza, no tenemos un sistema de impuestos que sea progresivo. Mientras no se toquen estos aspectos repetiremos la historia indiscutible y dolorosamente.
S:R:¿Cómo califica usted la ley de víctimas sancionada por el congreso, positiva, negativa?
V.C: El problema no es tanto la ley, lo contradictorio es que desde que se sancionó, ya llevamos doce lideres asesinados, el punto no está en si es buena o mala, yo creo que tiene aspectos positivos y aspectos cuestionables. Yo me pregunto si al final del proceso habrá víctimas para aplicar esta ley.
S.R: ¿Qué noción tiene del terrorismo, es un concepto bien manejado, o es manipulado por el gobierno, como consecuencia de lo ocurrido el 11 de septiembre en Estados Unidos?
V.C: El problema es que no existe una definición, más exactamente existen treinta definiciones y ninguna es oficial. Son las acciones que cometen grupos no estatales, lo que es grave porque es un terrorismo de estado, lo práctica Israel, Rusia y desde luego Colombia. Yo creo que es fundamental reconocer este elemento.
En lo que hay consenso es en el ataque a civiles, en una guerra podemos decir que hay ciertas agresiones a ciudadanos que permitirían el uso correcto de la palabra, no así el ataque a objetivos militares. Entonces por ejemplo en la segunda guerra mundial, la resistencia que peleaba contra Hitler, él los llamaba terroristas, pero eran resistentes, también a Mandela cuando estuvo en la cárcel, hay que recordar que fue capturado con explosivos porque iba a volar un tren y solo nos acordamos del Mandela bueno, pacifista y el Nelson de las bombas donde queda. El estaba haciendo resistencia, atacando objetivos militares.
Este concepto es similar a la palabra inglesa catch , que traduce atrápalo todo, entonces hay uno puede meter lo que quiera, al punto que se usa de una manera profundamente irresponsable, hasta que no lleguemos a ciertos consensos sobre su manejo, la usaremos como la utilizó el ex-presidente Álvaro Uribe para acusar a Iván Cepeda de terrorista moral o como alguien me dijo el domingo en un seminario en Bogotá que yo era un terrorista académico. Me parece una irresponsabilidad grande usarla, porque esto produce un estigma, que es la puerta abierta a la comisión de crímenes.
S.R:¿Cómo le pareció la desmovilización que efectuaron los paramilitares?
V.C: El problema no es la desmovilización sino la re-movilización o no desmovilización de un grupo de autodefensas, oficialmente en Colombia se hablaba de 12 a15 mil paramilitares y se desmovilizaron 40 mil. Esencialmente el financiamiento por parte de los terratenientes se mantiene, en términos numéricos, en el tipo de prácticas que desarrollan y de impunidad que tienen el fenómeno del paramilitarismo se mantiene. El problema grave es si este grupo son las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), entonces ya no es paramilitarismo, si el paramilitarismo es una forma de hacer política, este se encuentra totalmente vivo, la forma de control político, económico de los terratenientes mediante mecanismos ilegales que conectan con la fuerza pública.
S.R:¿Cuándo estaba la cúpula de las (AUC) aquí en Colombia, que comenzaron a delatar a la gente que había tenido nexos con ellos, decidieron extraditarlos, esto fue una jugada política?
V.C: Si uno quiere que se cumpla la meta de verdad, justicia y reparación tiene que escuchar a las víctimas y a los victimarios, en que beneficia al país tener a los líderes del paramilitarismo en una cárcel en los Estados Unidos a los que no tenemos acceso, fundamentalmente en acallarlos.
Este país es tan amante de acallar a todo aquel que se opone a ciertos estándares que poco importa que haya sido un paramilitar que le haya servido a la agenda política de las elites, este país están terrible que no dudo en matar a Carlos Pizarro, Bernardo Jaramillo, Luis Carlos Galán, sino que también asesinaron a Álvaro Gómez Hurtado que era conservador y son sectores de la derecha, somos una nación absolutamente indolente, es como Cronos devorando a sus hijos, no tiene ningún problema en devorar a su hijo más querido con tal de mantener el poder.
Por: Anderson Hernández.