Angélica Ramírez (El Ángel del vallenato) estuvo tres años privada de la libertad. Al año y medio de estar recluida en la Cárcel de Rivera tuvo la oportunidad de conocer el proyecto Ama-Gi, liderado por Oscar Huber Zúñiga, Jefe del Programa de Derecho de la Universidad Surcolombiana, quien tiempo después se convertiría en su abogado defensor.

Ama-Gi inicia en el año 2010 gracias a Martha Cecilia Abella, actual Decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, quien planteó la idea en su proyecto de desarrollo, luego de que Roque González uno de sus consejeros le sugiriera el desarrollar una iniciativa para reivindicar el derecho a la libertad de personas condenadas de manera injusta.

Se convertiría entonces en una extensión del consultorio jurídico, tomando la denominación de proyecto “Recurso Ama-Gi”, asociado con la última oportunidad que tiene una persona para reivindicar su derecho a la libertad; palabra derivada del lenguaje sumerio y tiene relación con el recurso Habeas Corpus.

El grupo de trabajo está integrado por docentes y estudiantes, que desarrollan capacitaciones en el Centro Penitenciario de Rivera Huila adscrita al Instituto Nacional Penitenciario INPEC, con el apoyo de la Universidad Manuela Beltrán. Un proceso que desde el inicio ha tenido que afrontar un sinnúmero de dificultades, por la desconfianza del personal del centro penitenciario, para lograr su consolidación.

“Cuando un ser humano es arrancado de su hogar la primera persona que empieza a reivindicar su derecho es la madre. Ama-Gi significa regreso a la madre, retorno al hogar”, sostiene el jefe de programa.

La llegada del Ángel

El día en que Angélica conoció el proyecto sintió una alegría inmensa, vio la posibilidad de que su caso fuera tomado por manos de profesionales del derecho comprometidos con la justicia,y de esta manera la impulsó a no desfallecer en su deseo por la libertad. “Llega el momento en que pierdes la fé, donde ya no crees, pues muchas veces la justicia suele ser injusta”, agrega.

Son muchos reclusos que no tienen la posibilidad de pagarle a un abogado y tienen que recurrir a defensores públicos que poco pueden hacer por su situación ante la cantidad de casos que representan.

“Las personas se vuelven totalmente indiferentes con los reclusos, el juez te dice en el momento de la condena: “tú no eres apto para la sociedad”, y todo el mundo lo ve así; afuera se olvidan que uno existe, que en las cárceles hay vidas, seres humanos, hijos, padres, madres, hermanos que sienten y que carecen de mucho afecto, los cuales necesitan de nuestra ayuda”, sostiene Angélica Ramírez.

Su caso fue ampliamente difundido por la prensa regional y nacional. Desde el inicio, la presentadora sostenía que estaba condenada injustamente. Al ser elegida por sus compañeras como representante de derechos humanos en el penal, Ramírez se involucró con el proyecto a través de Oscar Zúñiga y tuvo la oportunidad de contar su caso para que fuera estudiado. El liderazgo asumido con el Proyecto en el penal, la convirtió en una aliada de los reclusos que no contaban con un abogado y necesitaban asistencia jurídica, además de colaborar en los programas y diplomados auspiciados por Ama-Gi en materia de Derechos Humanos, Constitución Política, Ciudadanía y Administración de Negocios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un proyecto con sentido

Han sido tres años de visitas y estudios de casos los que han adelantado el equipo de abogados en busca de personas que puedan ser beneficiarias, un trabajo que según Zuñiga, su director, es dispendioso porque todos los reos manifiestan ser inocentes, y son muy pocos los detenidos que de forma fundamentada pueden dar insumos para hacer una defensa satisfactoria. Que sean personas de escasos recursos cuyas condenas estuvieran en firme y no contara con ningún otro medio a su disposición, son los requisitos. 

En el año 2012 vieron la necesidad de que el tema de capacitación no fuera solo para los reclusos sino que se extendiera al personal de custodia, al identificar las problemáticas que aquejan a los reclusos durante su estadía en la cárcel, en materia de hacinamiento, derechos humanos, estrés y las relaciones interpersonales con los guardias.

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Oscar Huber Zúñiga coordinador Ama-Gi

 

Analizando las problemáticas existentes, el equipo de Ama-Gi recurrió a los beneficios administrativos y judiciales existentes en “la política criminal”, como la define el abogado Zuñiga, para plantear soluciones. Con el argumento central de que el Código Penal Colombiano le apuesta a la resocialización de las personas entendiendo que la misma se equivoca pero que el proyecto de vida es uno solo y debe darle una oportunidad para que recapacite, entienda el error y se prepare para su regreso a la sociedad. Un tratamiento penitenciario que implica que una vez al mes salga 72 horas para que empiece a valorar la libertad, haciendo que el cambio no sea tan fuerte y recapacite; igualmente está la casa por cárcel o la libertad preparatoria.

En el año 2013 atendieron a más de 1.100 personas, ejerciendo un gran impacto social debido a que los beneficiarios fueron su núcleo familiar. Los reclusos recibieron revisión de procesos, obtuvieron beneficios administrativos, capacitación en derechos humanos e información sonbre las garantías que tienen como internos.

Un proyecto con sentido que día a día se enfrenta a “los jueces más carcelarios de Colombia”, como han llegado a definirlos, debido a que considera que en Neiva están los círculos más cerrados para el otorgamiento de beneficios. “Hay otros círculos, donde han entendido mucho más el tema de la resocialización, la cárcel de Rivera está dispuesta para 900 personas y en estos momentos hay alrededor de 2.000”, agrega Zuñiga, director del proyecto.

Respecto a Angelica Ramírez, “El Angel Vallenato”, se sabe que volvió a desplegar sus alas y regresó a los medios de comunicación donde ha estado su vida. Hoy le agradece al proyecto Ama-Gi y está vinculada con todos los centros penitenciarios del país. “Llevo mi experiencia de vida de la mano de Dios”, sostiene.

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