El experto afirma que el sistema patriarcal de género es la causa central de la deshumanización y la violencia en Colombia. Dicho sistema organiza la sociedad desde la lógica masculina y desde la valoración diferencial de lo masculino sobre lo femenino. En últimas da a los hombres el poder.
Un “Estado de poder”, que según el Colectivo, se estructura en el sistema político, normativo, modelos de sociedad y de desarrollo, culturas organizacionales y hasta los aspectos más cotidianos: construcciones corporales, actitudes y roles.
Los “mandatos” patriarcales
“Los hombres no lloran”, es una frase popular en la sociedad que, según explica el psicólogo, implica la negación del mundo interior, el control emocional, el endurecimiento, encerramiento y desconexión emocional del hombre con la realidad. Ni el acontecimiento más trágico le llega a conmover.
“Las mujeres son lloronas”, son sentimentales se dejan llevar por las emociones, en consecuencia son débiles.
“No lo consienta que lo mariquea”, de esta manera culturalmente, dice el experto, se ha prohibido la corporalización y la verbalización del afecto, del cuidado, de la salud, aludiendo que “¡los hombres son fuertes, aguantadores!”
“El último que llegue es una niña”, es una frase común en el lenguaje de la niñez masculina que inconscientemente empieza a ubicar a la mujer en la escala inferior, en palabras del psicólogo clínico, “las mujeres son lo último”. ¡Es tan inteligente que parece hombre! ¡Callada es más bonita! ¡Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre! Mujer al volante, peligro constante. El hogar lo hace la mujer. ¡Yo no le pego a mi mujer, yo la corrijo! (común en la Costa Caribe). ¡Se está buscando que la violen! ¡Un hombre se maneja solo, a una mujer se la acompaña! Son frases que ha identificado el Colectivo Hombres y Masculinidades en su tarea de promover el respeto y la igualdad de género en el territorio nacional.
Cuando el hombre se enamora “se vuelve una gueva”. Es una muestra más de la promoción de emociones y sentimientos que se han instaurado para decir que los hombres no deben ser frágiles, o vulnerables, como las mujeres.
En cuanto al aspecto sexual, “el mandato” es que “el hombre no puede aguantarse”. La mujer debe entender situaciones como la infidelidad.
Los roles “patriarcales”
En cuanto a los roles José Manuel Hernández, psicólogo clínico, relaciona los comportamientos con las prácticas que han marcado una barrera entre el hombre y la mujer.
“Los hombres son de la calle” y “las mujeres son de la casa”. De allí parten otras conjeturas como: “hombres en la cocina, huelen a caca de gallina”; que aíslan al hombre como identidad, de la ética del cuidado y el control: “pueden hacer lo que les dé la gana”, resalta Hernández.
“¡APRENDA A SER BERRACO!”, se arrinconan los límites sensoriales, el umbral del dolor, la resistencia, frío, calor, cansancio, dolor, hambre y la fatiga.
Resalta el especialista que aunque algunas mujeres actualmente ocupan espacios que tradicionalmente han sido de hombres (puetos empresariales y gubernamentales), la lógica no cambia. Son mujeres que se desempeñan con la estructura machista.
En palabras de Carmen Magallón, directora de la Fundación Seminario de Investigación para la paz de Zaragoza, “se construye por vías culturales y estructurales, un estereotipo de normalidad para el varón, proclive a la patología.”.
Las estadísticas hablan de “resultados”
Las cifras que arroja el Colectivo Hombres Y Masculinidades, en su trabajo desde el año 1996, indican que en casos de la violencia de pareja el 89% es contra la mujer.
El maltrato a niñas asciende al 52% (mayoría de 10-14 años) y 48% en niños (mayoría de 5 – 9 años), causado en un 36% por el padre, en 9% por el padrastro (45%) y el 27% por la madre.
En materia de delitos sexuales, las mujeres son las principales víctimas, con un 84%, seguido del 16% en hombres; en general el 84.3% menores de edad.
Según el Colectivo, el 53% de los hombres colombianos nunca han manifestado gestos de ternura a otro hombre, el 24% casi nunca (77%). El 44% casi nunca llora, el 13% nunca y el 36% de vez en cuando (93%).
En cuanto al consumo de alcohol, el 78.6% son hombres e inició antes de los 18 años.
De las 176 cárceles del sistema carcelario colombiano, 166 son para hombres.
Los suicidios entre 2004 y 2005 el 79% fue de hombres. A 2008 llegó al 81%. Mayoría entre 20 y 24 años.
Las cifras aunque no son actuales, dejan en claro el panorama y permiten hacer el llamado al respeto de los derechos humanos. Son cifras que no se le da una prioridad importante para su seguimiento. La igualdad en orientación sexual: Hétero, homo / lesbi, bisexual (Orientación sexo- afectiva / del deseo), un proceso complejo, pero posible.
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Imagen principal tomada de presentación de Colectivo Hombres y Masculinidades