Jesús Abad Colorado es un periodista antioqueño que se empeñó en fotografiar el conflicto colombiano desde diversas perspectivas. Después de fotografías sobre la masacre de El Salado perpetrada por paramilitares, y la exposición de una iglesia donde se refugiaban personas en Bojayá a manos de las FARC, “La foto que destapó los desmanes de la operación Orión”, como denominó la Revista Semana, es un testimonio que aporta a la búsqueda de la verdad; una fotografía que sirve como testimonio, memoria y lucha contra la impunidad, contra el olvido. “Se vuelve una herramienta eficaz para que a las comunidades se les crea”, afirma Abad Colorado.

Fotografía tomada de Revista Semana – Jesús Abad Colorado
“La fotografía fue tomada por el reportero gráfico (…) entre el 16 y el 19 de octubre del año 2002, mientras transcurría Orión, la más grande operación militar urbana que haya tenido lugar en Colombia, según un informe del grupo de Memoria Histórica, de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, publicado en el 2011”, escribe la Revista Semana.
“Una muestra de que la historia puede ser noticia”
El fotógrafo, que también documentó la exhumación de un niño de nueve años de edad muerto por la guerrilla en cautiverio, a continuación narra el momento en que logró la fotografía en la Comuna 13 de la capital antioqueña, hoy ubicación de “Escombrera”:
Los roles en un posible posacuerdo
La experiencia de más de 20 años registrando hechos dolorosos para el país lo han hecho más humano, contrario a lo que muchos piensan. Cree en un ejercicio del periodismo que ayude a la gente a encontrar la verdad, más allá de las corrientes políticas.
Está seguro que solo con educación la sociedad entenderá lo que ha sucedido y el país tendrá la certeza de que no volverá a pasar. “Las fotografías no es solo para tenerlas en un espacio cerrado para ver lo que nos pasó, uno tiene que pensar es cómo esos testimonios se vuelven memoria viva para recordar y no olvidar; para producir reflexión y no odio”, sostiene el fotógrafo Jesús Abad Colorado. Quien además agrega que es deber de “la institucionalidad proteger a la gente y de la academia servir como escenario de debate de ideas para construir movimientos que respeten los pensamientos de los demás”.