«A mí no me gusta la palabra rural, realmente venimos del monte. La palabra rural es como una cosa demasiado domesticada. Y el monte es todo lo contrario. El monte es lo que no puedes domesticar»

Andrés Felipe Salcedo, director y guionista de Bejuco

Bejuco es el primer cortometraje de terror producido por LACRA Films que llega el 4 de noviembre a las pantallas de Cinexcusa. Andrés Felipe Salcedo, profesional de apoyo del Centro de Investigación en Excelencia de la Educación CIECE de la Universidad Surcolombiana y director del proyecto, apostó en la mirada cinematográfica una obsesión que comenzó en 2020.

Andrés Felipe Salcedo dirigiendo durante el rodaje de Bejuco. Foto del archivo particular de Andrés Felipe Salcedo.

Una obsesión gótica

“Con uno de los compañeros de LACRA que se llama Alejandro Ospina quedamos de vernos un día a parchar y ver una película. Nos vimos La mansión de Araucaima. Y cuando termino dije: Sí, esta es la clase de porquerías que yo quiero hacer. Y que me obsesioné durísimo” recordó Salcedo.

La película inspirada en el relato de Álvaro Mutis y adaptada al cine en 1986 bajo la dirección de Carlos Mayolo fue la chispa inicial. Su pertenencia al Gótico Tropical marcó el inicio de un proceso creativo que el pasado 23 de octubre ganó el primer lugar en la categoría cortometraje profesional del Encuentro Departamental de Cine «Huila y el Cine 2026».

Reconocimiento primer lugar en la categoría cortometraje profesional del Encuentro Departamental de Cine «Huila y el Cine 2026» al equipo de Bejuco. Foto del archivo particular de Andrés Felipe Salcedo.

Tras ese primer acercamiento, Andrés Felipe y Alejandro empezaron investigar sobre el Gótico Tropical. El Grupo de Cali o “Caliwood” se convirtió en uno de sus principales referentes. Sus películas y la obra literaria de Andrés Caicedo, escritor colombiano y miembro del Grupo de Cali, ampliaron un debate serio sobre este estilo cinematográfico. A la par, la idea de un cortometraje iba tomando forma.

El monte y las fuerzas del mal

La exploración de este género llevó a Salcedo en 2021 a definir un tema de investigación: el terror en los paisajes imaginarios. Su actividad en la universidad como militante del movimiento estudiantil le permitió reflexionar sobre la normalización de ciertos fenómenos en el lenguaje institucional. Especialmente tras la firma del acuerdo de paz. “Hay cosas que las personas han vivido que a los ojos del lenguaje institucional parecen pura fantasía. No pueden entrar en una cifra, ni en un dato, ni en un informe. Por eso era que yo me preguntaba: ¿Qué pasa con esas historias que están en el territorio imaginario? Esas que no pueden ser nominalizadas en el lenguaje formal”.

Por ello, las conversaciones acerca del Gótico Tropical tomaron un nuevo elemento. Esos paisajes del terror estaban atravesados por una temática particular: el monte. Andrés Felipe relató cómo esta idea conectó con su investigación: “Se volvió inevitable pensar en esa relación entre el monte y las ideas del mal, por el cine del grupo de Cali. Y entonces eso invoca de manera de manera muy potente la idea de una mística maligna que habita el monte”.

De esta forma, la relación entre el mal y el monte también se vinculó con las experiencias personales de Salcedo. Junto a Ángel, otro compañero del colectivo, compartía relatos y recuerdos de los territorios en la que ambos habían crecido. Así, las anécdotas sobre estos paisajes se sumaron a la idea del cortometraje. También acercaron el proyecto hacia un nuevo referente, un universo literario cercano a ellos que influiría en la película.

Un vampiro en el país del mal

Personaje de Chimbilá en Bejuco durante el rodaje. Foto del archivo particular de Andrés Felipe Salcedo.

Como egresado de la Licenciatura de Literatura y Lengua Castellana, Andrés Felipe Salcedo recordó sus clases con el profesor Gustavo Bríñez durante el pregrado: “Yo con él vi producción de texto y análisis cultural. Sí uno iba a una clase de análisis cultural, él partía de la idea de que para analizar la cultura había que analizarlo todo. Y Chimbilá entra a ser parte de esas clases”.

La novela, escrita por el profesor Gustavo Bríñez y publicada por la editorial independiente Trilce en 2012, llegó a Salcedo en las charlas en el aula. “Me acuerdo que algo particular que él decía: No, pues Chimbilá es una historia acerca de un vampiro que vive en el país del mal y está rodeado por todas las formas de violencia… Y le cuenta a uno la historia y me acuerdo que alguien le dijo: Profe, pero no nos cuente el final. Y él dijo: El final no importa, lo que importa es lo que dice la historia. Eso a mí me pareció como muy interesante, porque hasta el final nos contó.”

Este primer encuentro con la obra quedó en los recuerdos de clase, hasta que aquel vampiro del país del mal se vinculó a las fuerzas malignas en el monte que Salcedo investigaba. La novela volvió a aparecer en las conversaciones que mantenía con otros compañeros interesados en el Gótico Tropical. Varios de ellos fueron al igual que él estudiantes de Bríñez, y las conversaciones terminaron en muchos casos en este punto común. Chimbilá. Sin embargo, Andrés Felipe no había leído la obra.

Fue gracias a uno de esos compañeros que por fin la mencionada novela llegó a Salcedo. “Uno de esos amigos me presta el libro. Entonces, llega por fin a mis manos. Y ahí me siento yo a leer las primeras 30 páginas del libro. Fue un reto. Porque esa serie de páginas son pesadas, son góticas, son descripciones de descripciones. Es preciosista, pero como un preciosismo del mal. Es un preciosismo del desastre.”


Romper el encuadre, construir entre todos

De esta manera, la novela de Bríñez se convirtió en una de las influencias del cortometraje. Junto a ella, una gran variedad de referencias literarias y cinematográficas rodearon la idea al momento de escribir el guion. Para Andrés Felipe el género, ese Gótico Tropical que fue su obsesión, cumplió el papel de delimitar las ideas: “El género te da contención. Porque el problema de crear es que te desparramas. Cuando uno está en un trabajo creativo lo más difícil es mantener la consistencia de las ideas. Por un lado, hacer cine de género te da un encuadre. Ahora el arte creo yo está en romper el encuadre sin perder la consistencia.”

Además, este proceso creativo no fue individual. Salcedo rescató como el proyecto de Bejuco es, desde sus inicios, una obra colectiva. Este proyecto involucro a los demás integrantes de LACRA con sus variadas disciplinas y conocimientos artísticos. Este colectivo, que ha trabajo en múltiples propuestas culturales a lo largo de los años, acompañó el proyecto. “Somos un grupo de alrededor de 12 personas. El colectivo todo el tiempo esté explorando y trabajando alrededor de ideas que no son necesariamente de una persona en particular. Cada tanto hay alguien trabajando en algún proyecto y todos vamos acompañando los proyectos de todos”.

Equipo de Bejuco durante los rodajes. Foto del archivo particular de Andrés Felipe Salcedo.

Este trabajo colectivo estuvo presente en cada una de las etapas del cortometraje. Fue un ejercicio conversado y articulado. Las fortalezas de cada integrante los llevaron a tomar el liderazgo en determinados momentos del proyecto. Andrés Felipe reconoció cómo, durante el rodaje, esos múltiples actores se integran: “Siempre durante el proceso tuvieron que intervenir cada una de las personas que hacía parte del equipo. Intervinieron conceptualmente, artísticamente, técnicamente, operativamente. La única forma de lograrlo es con esas personas interviniendo en cada capa de la película al mismo tiempo”.

Cuando el monte llega a la pantalla

Después de varios años de investigación, conversaciones y trabajo colectivo, Bejuco llegará a la pantalla de Cinexcusa el próximo 4 de noviembre.. Para su director el estreno en el marco de este encuentro es significativo: “En los últimos años las personas han estado a apoyándonos. Nuestros amigos, nuestras familias han estado haciendo lo posible para que todo este proceso larguísimo llegue a buen puerto. Que llegue a la pantalla de Cinexcusa es un buen puerto. Es el festival en el que crecimos. Cinexcusa ha conectado a muchos con, no solo con el sueño de hacer cine, sino que creo que se ha esforzado por conectarnos con la posibilidad de correr el riesgo de hacer cine.”

Publicación promocional de la proyección de Bejuco en el Festival Cinexcusa. Foto tomada de la cuenta de Facebook oficial del Festival Cinexcusa

Y tras correr ese riesgo junto a los integrantes de LACRA, Andrés Felipe Salcedo espera que Bejuco motive a otros a ver en ese riesgo una oportunidad que vale la pena. La oportunidad de contar sus propias historias, de creer en esas historias diferentes que pueden llegar a la pantalla. “Bejuco no es una historia convencional, para nada. No sé si les vaya a gustar, no lo sé. Pero sí estoy seguro de que los espectadores van a encontrar una película de calidad. Nosotros hicimos todo nuestro esfuerzo para poner la película en la pantalla para compartir esa primicia de ver la película juntos. No hay nada que tenga más sentido que eso. Porque al final el cine es para encontrarse a ver. Y ese ritual que vamos a lograr juntándonos y viendo esas imágenes místicas, es en sí el propósito que toda película tiene de ser vista”.