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Por: Manuel Alejandro Fierro Guali
El filosofar es una actividad específica de la Filosofía, es el “pensar” y este término se distingue de otro verbo que es el “conocer”. El conocer es un elemento de la ciencia y consiste en el entendimiento intelectual del objeto. El pensar, por el contrario, implica permanecer en las meditaciones, la atención al proceso. El filosofar, en este sentido, no tiene objeto, cuando se propone alguno, pensar en torno a él es la llamada reflexión subjetiva que viene desde el sujeto y a veces para el sujeto. A mi manera de ver en sus más 2.500 años de existencia e historia de la filosofía no ha hecho más que plantearse falsos problemas, problemas necios, insolubles, que embrollan más las cosas. Uno de ellos es ¿Qué es el sujeto? ¿Qué le pasa a Edgar Morin? ¿Qué le pasó a los franceses eruditos del siglo pasado? Hablo de Lacan, Faucoult, Gilles Deleuze, Jacques Derrida; por no nombrar más. A veces me digo ¡Es que crecieron viendo Cantinflas! No hay derecho, que equivocado estoy, que ofensa con Mario Moreno él al menos hacía reír, le ofrezco mis excusas, pero en cambio estos otros palabrean y confunden para su diversión personal.
Morin inicia su documento la Noción del Sujeto con “desde el principio, se manifiesta en forma paradojal: es, al a vez, evidente y no evidente” ¡balbucea! como dice una cosa dice otra, ¡rebuznan! Aprendan de Freud, cuando le preguntaron qué es la salud mental respondió claro y sin evasivas “es la capacidad de amar, de trabajar”; desarrollen el mismo talento para simplificar sus conceptos, no sean como culebreros o encantadores de serpientes, el mismo J. Lacan dijo “Nuestra práctica es una estafa, fanfarronear, hacer pestañear a la gente, deslumbrarla con palabras rebuscadas, es lo que habitualmente llamamos “rebuscado”. (…) Desde el punto de vista ético, es insostenible nuestra profesión…”1 ¿Por qué nos muestran el emperador desnudo y seguimos aplaudiendo? Veo que los estudiantes de esta maestría asumimos como verdadero cualquier frase las lecturas de “Edgar Morin y sus secuaces”, a caso todo lo que dice y escribe es santa fe, parece que aquí lo que importa comprender es ¿Qué quiso decir el autor con este fraseo en el texto? Pero jamás está en cuestión ¿Estaba él en lo correcto? ¿Son válidas? ¿Son pertinentes? ¿O acaso no existe otro tipo de discusión del sujeto que no sea desde el estructuralismo francés?
Hay que darle crédito a María Inés García 2 cuando describe cómo través de las instituciones que sostienen la sociedad se moldea al sujeto, para ello utiliza los conceptos de anonadamiento, la infantilización y la autogestión. Pero incurre en el error de señalar que el sujeto de la postmodernidad tiende a desaparecer, cuando realmente los que sucede es un proceso de adaptación a las instituciones y sin ello sería imposible la construcción de sociedad y civilización, en mi opinión este error conceptual es intencional y hace parte de ideas liberales, idealistas y románticas de un sujeto de épocas de antaño que nunca existió, el individuo libre e independiente de ataduras a modelos y moldeamientos, como es lógico lo que nunca existió no puede desaparecer. A diferencia del sujeto propuesto desde el estructuralismo francés, creo que hay que ubicar al sujeto en el plano de la acción dentro de una realidad social, con esto hago referencia a un ser que es protagonista de sus actos y que su comportamiento no responde de necesariamente manera instintiva, con ello aporta un plus que podría llamarse identidad o personalidad, esto debemos entonces entenderlo como por decisión o voluntad, siendo así que el sujeto es el actor consciente de sus actos.
Dicho de otra manera, Dios aparece como la subjetividad absoluta “Yo soy el que soy”3 si Dios trastabillo a la hora de develar su esencia como sujeto ¡porque carajos he yo de hacerlo!
1 Lacan, De un discurso que no fuese semblante, 2009.
2 Desaparición del sujeto institucional, 1995
3 Éxodo, capitulo 3 versículo 14