Por: Edgar Manuel Obando Restrepo
Profesor Economía Universidad Surcolombiana

 

Con el tiempo han decaído considerablemente las exportaciones del producto, haciendo que su protagonismo en nuestra economía se esfume, así, es hoy el café un simple producto tradicional de exportación y no como lo fue en un momento: la principal fuente de movimiento económico en Colombia. Veamos.

 

Como observamos en el gráfico, el café representaba aproximadamente el 20% de las exportaciones de nuestro país y desde entonces ha venido decayendo progresivamente.

En este mismo sentido se encontró información acerca de las exportaciones tradicionales de nuestro país www.dane.gov.co. Se representa en las siguientes graficas para los años 1997, 2010 y 2011.

 

 

 

Fuente de datos: www.dane.gov.co

Con estas graficas podemos inferir que el Café como producto de exportación para el año 1997, se debatía entre el primer y segundo lugar con el petróleo y sus derivados, y hoy ocupa el tercer lugar en las exportaciones tradicionales con una evidente desventaja frente al carbón y el petróleo.

Por otro lado, debemos mencionar que de acuerdo con estos hechos, la Federación Nacional de Cafeteros firmó el “acuerdo para la prosperidad cafetera 2010-2015”, lo que constituyó uno de los hechos más importantes en la historia de la caficultura Colombiana. Dicho acuerdo, contiene seis prioridades puntuales: crear prosperidad democrática en el campo; consolidar la caficultura como el locomotor para el crecimiento de la economía colombiana; erradicar la pobreza en las zonas cafeteras; formalizar el empleo de los cafeteros; mejorar la competitividad y fortalecer la finanzas del Fondo Nacional del Café.

Para nadie es un secreto que el café Colombiano es el mejor café suave del mundo y que su estructura productiva es irremplazable para nuestro país, es un producto que nos brindó crecimiento económico. Pese a estas cualidades el café no es el protagonista de nuestra economía actualmente, como lo fue hace unos años, iniciando una notable caída en las exportaciones a partir del 2001 con un promedio 6%, del cual no se ha podido recuperar.

Finalmente, podemos deducir que aunque el “acuerdo para la prosperidad cafetera 2010-2015”, constituyen un hito para la historia de la caficultura en nuestro país, los esfuerzos no han sido suficientes para mejorar la competitividad y fortalecer la caficultura Colombiana, motivo por el que tendremos que seguir atentos a la espera del desarrollo del acuerdo que despertó en todos nosotros tantas expectativas de prosperidad.