Sintiendo como el ladrillo y el cemento avanzan a una velocidad espantosa, los humedales de la capital huilense sucumben ante gigantescas moles que afectan sus ecosistemas. La alerta sigue convocando en la voz de ambientalistas de la ciudad.
El Jardín Botánico de la capital huilense, es un terreno de 17 hectáreas ubicado en inmediaciones de la carrera 30 con calle 31 sur del barrio Puertas del Sol. Un recinto natural que cuenta con el espejo de agua más grande de la ciudad. (Ver: La urbanización de las fuentes hídricas en el oriente de Neiva).
En manos privadas
El terreno en el cual se encuentra este hábitat en un alto porcentaje es propiedad de la familia Duque, quienes por deudas contraídas con la Administración Municipal cedieron parte del predio que no incluyen las márgenes de la Laguna.

Este hecho ha despertado la preocupación en ambientalistas como Aldemar Macías, al considerar problemático que el espejo de agua tenga tan solo cuarenta metros de protección urbanística, «la laguna puede desaparecer dado el caso de que construyan cerca”, manifiesta el docente de la USCO. Cabe resaltar que los biólogos recomiendan un área de protección mínima de 100 a 200 metros alrededor de áreas de humedales.
Con el fin de prevenir un ecocidio el profesor viene impulsando la “realización de una audiencia pública con la participación y ayuda de la CAM, para que la ciudadanía exija una margen de protección mayor a la estimada”.
Esta propuesta de participación ciudadana estaría programada para el fin del segundo semestre de 2015, por ahora los ambientalistas trabajan en la organización de la idea. Con esta figura se pretende sugerir a la autoridad ambiental una protección mayor del Jardín Botánico.
Desde la institucionalidad

En diálogo con la Secretaría de Medio Ambiente pudimos conocer que “los vigias ambientales adelantan la siembra de 450 árboles, quienes a su vez realizan labores de limpieza al interior del hábitat al igual que en las zonas aledañas”.
Con el objetivo, según lo expresado por el ente municipal, de convertir el Jardín Botánico en un espacio para la ciudadanía, actualmente un biólogo desarrolla labores en la formulación de estrategias dirigidas a la recuperación de la laguna.
A la labor de salvaguardar el ecosistema de afectaciones, se suma la Policía Ambiental que resguarda esta área de las personas que arrojan escombros. (Ver: El eterno «lío» de las escombreras en Neiva).
La invitación que se hace extensiva a toda la ciudadanía neivana, es a participar en la audiencia pública que se va a adelantar con el fin de proteger la laguna del Jardín Botánico, y finalmente logré ser el espacio verde para todos que tanto se ha anunciado. (Ver: El Jardín Botánico de Neiva también es amenazado por la urbanización).