Santa María es característico por sus territorios empinados y su clima de cordillera. Ubicado a dos horas de la capital huilense, limita por el norte con Neiva, al sur con Teruel, al este con Palermo y hacia el oeste con Planadas (Tolima).
La vocación agrícola de su población lo consolida como un municipio rural. Muestra de ello es que dentro de los 313,74 kilómetros cuadrado que comprenden su extensión existen 41 veredas y 15 barrios (casco urbano). Tan solo 2.500 de los 12.000 habitantes residen en el casco urbano, sin que dejen de estar ligado a labores propias del campo.
La principal actividad económica es el café, seguido del cultivo de granadilla, el frijol y el plátano; en otro renglón de la economía se ubica la ganadería, la piscicultura y la avicultura. Pero dichas actividades no escapan a diversas problemáticas propias del agro colombiano. En un caso puntual del municipio de Santa María, el monocultivo del café, entre otros aspectos, ha agudizado la situación economía.
Precisamente durante las movilizaciones campesinas que tuvieron lugar en el país y el departamento del Huila en los años 2013 y 2014, las exigencias de los trabajadores del campo se sumaron a la necesidad de insumos a menor costo, vías, precios de sustentación para el café, pero también la necesidad de proyectos productivos para poder recuperar la vocación agraria y agropecuaria que teníamos anteriormente, más allá de subsidios y precios de sustentación del café, así lo explica Andrés Centeno, líder campesino y social del municipio.
Según cifras de la Alcaldía de Santa María, “la distribución del área de café en hectáreas sembradas por variedades, está distribuida de la siguiente manera: Variedad Típica, con un total de 845 lotes, en un área de 872.3 hectáreas (41.25%); 1411 lotes en Variedad Caturra en un área de 928.8 hectáreas (43.88%); 479 lotes en Variedad Colombia con un área de 315,4 hectáreas (14.87%) (…) El periodo de cosecha comprende los meses de marzo a junio, la traviesa se presenta durante los meses de octubre a noviembre, en las partes más altas donde se cultiva el café se recolecta mensualmente (pepeos).
El primer paso hacia un ”territorio agroalimentario”

Fotografía: Andres Centeno
Los más recientes bloqueos, movilizaciones y demás expresiones del campesinado colombiano concluyeron a mediados del año 2014, previos acuerdos y diálogos establecidos con el Gobierno Nacional. La Cumbre Agraria y la Dignidad Agropecuaria se convirtieron en los escenarios representativos del sector, para sostener el pulso con el Gobierno y hacer reales las mejoras en el campo. (Ver: ¿Qué ha pasado después de los paros agrarios en Colombia?).
En el marco de la Cumbre Agraria, Étnica y Popular, una de las propuestas centrales son los proyectos de fomento agrario para las organizaciones sociales, complementados con garantías en derechos humanos para las organizaciones campesinas, vivienda y la no intervención de la locomotora minero-energético en los territorios.
En el caso de Santa María en el Huila, 36 familias campesinas, con el acompañamiento de la Red Proyecto Sur y el Coordinador Nacional Agrario (C.N.A.), serán beneficiadas con la financiación del proyecto denominado “Fortalecimiento de la economía campesina en torno a la cadena de producción agropecuaria…”. Un proceso de producción que busca redefinir el municipio como territorio agroalimentario, es decir, única y exclusivamente para la vocación alimentaria (producción de comida) y no para proyectos hidroeléctricos, hidrocarburos y mineros.
“Esos proyectos van a garantizar la producción de lo que dejamos de cultivar (cultivo de pan coger y hortalizas), además vamos a generar una cultura campesina: volver a trabajar en minga, en comunidad, rescatar la música; y preservar los recursos naturales que en este momento están descuidados y amenazados en el municipio”.
Cabe resaltar que actualmente en la zona que comprende el municipio la política energética nacional, a través de Electrohuila, pretende construir dos micro centrales eléctricas que serían alimentadas con las aguas del Río Baché. A lo que la comunidad se opone rotundamente argumentando que:
• La energía que se produce no es para el beneficio de la comunidad, sino para la exportación y a favor de la explotación minero energética.
• Disminuye significativamente el caudal del río.
• Se restringe el acceso al agua y la tierra.
• Provocan sismos inducidos.
• Reducen la población de peces, interrumpen los ciclos anuales de inundación destruyendo la producción de alimentos.
• La contaminación ambiental aumenta en los territorios.
• Es la puerta para que nuevos proyectos de extracción entren a los territorios. (Petróleo y minerales)
(Ver: Comunidad de Santa María Huila rechaza Microcentral en su territorio).
¿Qué se entiende por territorio agroalimentario?
El diseño y organización de las dinámicas de trabajo ideadas por las 36 familias del municipio huilense para desarrollar el futuro proyecto, que será financiado por el Gobierno Nacional por un valor de 680.000.000 millones de pesos (más los aporte de mano de obra, disposición de territorios y conocimientos de los trabajadores del campo), se sustenta en principios propios de los territorios agroalimentarios, entendidos como aquellos pensados, habitados y organizados por las propias familias, comunidades y organizaciones campesinas orientadas por un Plan de Vida Digna, resultado de procesos organizativos, sociales, políticos, económicos y culturales.
¿Para qué sirven? Esta dinámica de vida y producción, según el C.N.A., permiten el reconocimiento de la territorialidad campesina, la protección de la cultura, identidad y vida del campesinado; mejorar la calidad de vida, asegurar la inclusión social y la efectividad de los derechos sociales , económicos y culturales de las familias campesinas y demás comunidades rurales, el fortalecimiento de procesos organizativos y la economía propia; y para proteger los recursos naturales y demás bienes comunes amenazados por los proyectos extractivistas.
Las 36 familias del municipio de Santa María se muestran optimistas y se disponen a cambiar las condiciones de vida, recuperar la identidad campesina y sentar bases de protección con la implementación de cuatro invernaderos para producción de hortalizas, lagos de tierra para el cultivo de peses y tiendas de acopio para decepcionar y vender directamente los productos orgánicos.