Pero sin duda alguna, al hablar de autores admirables de esta nacionalidad, no puede faltar la referencia al genio Truman Capote, como así mismo se consideraba: Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio. Y no estaba equivocado. Prueba de su mayor genialidad la constituye su mayor creación artística, A Sangre Fría, obra que tiene características tan particulares que la hacen tan hermosamente interesante por su carácter innovador con respecto a la literatura que hasta entonces producían sus compatriotas colegas.

Aquella innovación es precisamente la creación de un nuevo género. Capote deseaba una forma literaria, producto de la asociación de elementos del cine, la prosa, la poesía y el reportaje, y la precisión artística, deseo que se materializara en aquel nuevo género literario: la novela periodística.

A Sangre Fría narra la historia de un asesinato ocurrido en un lejano pueblo del Estado Kansas, Holcom, al sur de los Estados Unidos en la que son victimas cuatro miembros de la familia Cluter (el seños Herbert Cluter, la señora Bonnie Fox y dos de sus hijos con quienes aun convivían, Kenyon y Nancy) familia próspera y la más admirada por todo el pueblo.

A medida que avanza la trama con un toque de misterio que atrapa al lector desde las primeras páginas, paralelamente vamos observando dos historias que parecían no tener relación alguna pero que poco a poco se van entrelazando. Son las historias de las victimas, entre ellas no sólo la familia Cluter si no casi todo Holcom, pues después de aquel fatídico hecho del 15 de noviembre de 1959, aparentemente sin ningún móvil, el pueblo deja de ser el mismo y su tranquilidad se ve perturbada por un ambiente de incertidumbre y desconfianza, creyendo que, el o los asesinos son del pueblo y por tanto, cualquiera de ellos podría serlo.
La obra comienza describiendo el paisaje de Holcom y a la familia Cluter, pasando después al asesinato, la persecución, la captura, el juicio y la condena de los culpables.

La narración es rica en descripciones detalladas, capaces de recrea en la mente del lectores cada uno de los hechos como si se estuviese viendo una producción cinematográfica.

La credibilidad de la obra, que tanto deseaba el autor, es indiscutible, pues los hechos que se narran ocurrieron en la realidad objetiva del Estado de Kansas, realidad en la que el autor estuvo presente e hizo parte de ella como reportero del New Yorker para el cual trabajaba, logrando así entrevistar a diferentes personas e incluso a los mismos culpables, cuando éstos fueron capturados.

Pero quizás lo más sorprendente de Truman Capote en su obra A Sangre Fría, es su capacidad de sumergirse en la psicología de los personajes, especialmente la de los asesinos Dick y Perry con quienes llegó a tener una gran confianza, casi una amistad, especialmente con Perry. Fue tal su conocimiento de las profundidades de estos dos personajes que el lector terminará por darse cuenta que el asesinato sí tuvo un gran móvil, éste, producto de la injusticia social que padecen miles de estadounidenses en condiciones de vida vulnerables que pueden llegar a consecuencias trágicas como cometer un asesinato a sangre fría.
 

Por Cristian Pimiento