Por: Sebastian Palomá
Fue un viernes 14 de noviembre, debatíamos algunos asuntos de clase con el profesor Bacca, el intenso calor se apoderaba de nosotros, pues el mantenimiento de los aires siempre es malo, rumorábamos sobre aquel personaje que sería como una luz redentora, que llegaría en tan solo unos minutos en la universidad. Fue entonces cuando el profesor Bacca, con su tono pausado nos habló un poco de él.
Era un “rolo” típicamente blanco, un poco corpulento y mechudo pero sobre todo un genio, un genio que fue director del Canal Capital, y que le mostro a Colombia la otra mirada de la población con sus verdaderas problemáticas y crisis, que abundan en nuestro país.
El periodista al que nos referimos es Hollman Morris, un Bogotano que realizo sus estudios superiores en la Universidad Javeriana y que cuenta con una amplia trayectoria en medios de comunicación, trabajó en la radio de Bogotá como crítico y luego como editor en El Espectador. Después se exilió en España y Estados Unidos por amenazas contra su vida. Finalmente en el 2012 volvió al país para administrar al Canal Capital, donde gestionó programas como Bitácora y Contravía, los cuales emitían contenidos crudos, pero reales.
Luego de recibir un pequeño bosquejo de la obra y vida de Hollman nos desplazamos con mucha ansiedad al auditorio Olga Tony. Nos sentamos en las sillas del medio, ya que como siempre las primeras están reservadas para personajes que saben más a fondo de lo que se abordara.
Y ahí fue cuando lo vi, estaba en medio de otros dos colegas, en este caso periodistas de nuestra región, y mientras esperábamos el momento de su intervención ya tomábamos apuntes que posiblemente Hollman tomaría en instantes. Fue en aquel momento, pasadas las 10:15 de la mañana cuando intervino, fue recibido con fuertes aplausos seguido por un silencio inmediato para poder escuchar las preguntas, que el mismo respondería a continuación:
La sesión de preguntas, inicio con los interrogantes del CAIC centro de análisis e información de la comunicación:
¿Cuál es el desempeño de la comunicación de la prensa regional en la promoción y defensa de los derechos humanos? ¿Son los medios de comunicación garantes y beneficiarios de los derechos humanos? ¿Existen políticas públicas a favor de la democratización de la comunicación?
Preguntas a las que Hollman respondió:
“Existe una pobreza de la comunicación en temáticas que de verdad le importe a la comunidad o sector citado, se habla siempre a nivel general (nacional) donde las problemáticas y situaciones coloquiales que afrontan los municipios y departamentos pobres no son tenidos en cuenta, a causa de ello, se desmotivan por educarse e informarse ya que solo le dan prioridad a las grandes ciudades y es ahí donde dejan de leer y saber sobre sus derechos”.
La monopolización de los medios de información y comunicación ocurre por medio de los nuevos sistemas tecnológicos. La revolución y distribución varía de los medios de comunicación sobre lo político, social, económico y esencialmente educativo.
Los medios tradicionales (prensa) ya no motivan a la gente a adquirirla y usarla, por lo que los monopolios se apropian de los nuevos medios, que a la gente le gustan y por ende se difunde a conveniencia.
Los periódicos han vuelto a ganar espacio como por ejemplo en el periódico dominguero (semanales) donde se puede presentar la información con una investigación profunda y detallada del tema, aunque también está el periódico diario que simplemente nos muestra la actualidad en la región.
Lo crítico en los monopolios a la hora de manipular los medios, es que solo muestran una mirada, en este caso la mirada institucional, la del gobierno donde siempre el otro lado de la moneda, la del pueblo, la guerrilla u otras entidades son subestimadas y no se les da ninguna importancia.
La falta de equipos tecnológicos en el campo de la comunicación, que el gobierno debería distribuirle a todas la regiones para que se logre fomentar dialogo y debate en las diferentes problemáticas de cada región y municipio, con el fin de que podamos construir democracia y pluralismo en los rincones de nuestro país, hablando de derechos comunicativos. La discriminación que se le aplica a algunas regiones por ser “rurales” y sin “desarrollo” como las del sur del país, son en las el gobierno en lugar de contribuir a que se difunda su palabra, sigue con la metodología de excluirlas y solo alimentar la voz de los departamentos ricos de la nación. Existiendo algunos derechos como el de la libertad de expresión, libertad de prensa, o el mismísimo derecho a la comunicación que legalmente le exigiría al gobierno subministrar los equipos.
Las redes sociales han logrado contribuir con el beneficio de presionar a los monopolios de comunicación y al estado a cumplir y ejecutar los derechos que han mostrado los otros medios alternativos de comunicación, que la nación no le ha querido cumplir a la sociedad.
“Los movimientos animalistas, de medio ambiente, derechos a la mujer y LGBTI se han encargado de proteger también a los grupos indígenas y campesinos presionando al estado a cumplirles sus derechos, y como consecuencia de ello desaparecen o son asesinados, en un país que simplemente calla y que camufla estos hechos colocando en su programación pan y circo a la gente”. Estas fueron las últimas palabras de su primera intervención.
Ya pasadas las 12 del mediodía, con el típico calor que azota la ciudad de Neiva y con un auditorio prácticamente vacío, porque la gente suele aburrirse y no darle importancia a este tipo de foros, Hollman Morris tenía afán de irse por el hecho de que podría estar perdiendo su vuelo de regreso a Bogotá, pero antes nos dejó una pregunta y un interrogante que nos incumben a todos los colombianos con respecto al proceso de paz que se está llevando en la Habana: “¿Serán los medios privados de comunicación los encargados de difundir el mensaje de la paz, para construir la paz en una nación que tiene que perdonar y crear pedagogía para que tanto guerrilleros, desplazados, campesinos, indígenas y citadinos puedan convivir en una Colombia sin discriminación?”
“El fin de esta problemática es acabar de raíz la invisibilización mediática”, con esta frase, se dio fin a un foro más en el auditorio Olga Tony.