Por: Isabel Molina Muñoz
Tan solo un reconocimiento a quienes dedican su sonrisa a un niño en tiempos de dolor, a quienes trabajan por cumplir sus sueños y a quienes dedican su tiempo a dejar huellas con sentido de vida. Fundaciones conformadas por payamédicos, personas que voluntariamente deciden servir con su sonrisa, gracia y magia a quienes atraviesan por situaciones de enfermedad o vulnerabilidad. Medi Clowns en Bélgica, Risaterapia en México, Doctores Bola Roja en Perú, Doutores de alegría en Brasil, Hospisonrisas en Argentina, Célula roja en Chile, SaludArte en Uruguay, Doctor Yaso en Venezuela y Saniclown en España, son algunos de los muchos que trabajan en Europa y América; todos llevan su nariz roja y una gran sonrisa de nunca acabar. (Ver: Clownplanet).
No usan disfraz o máscaras, simplemente dejan de lado sus propias vidas, sus temores, sus propios dolores y preocupaciones, dándole paso a un personaje que con tiempo construyen, un personaje con nombre propio, con historia y sobre todo, con propósito. Cada bata, maquillaje y accesorio que llevan consigo, tiene un significado que se convierte en la medicina del amor cada vez que los payamédicos se abren paso en un corredor o asoman su sonrisa en un cuarto de hospital.

Colombia no podía faltar en la lista, payamédicos, los de la nariz roja, o clown son algunas de las denominaciones. Tienen acento opita, paisa o bumangués. “Doctora Clown”, “Doctor Chocolate”, “Titiriclaun” y “Mediclaun”, son algunos de los que trabajan en nuestro país.
Doctor corazón
En un domingo de Noviembre, de esos en los que el sol da una tregua, me encontré con el Doctor Piloso (Diego Felipe Bahamón Azuero) él, como todos los jóvenes payamédicos que iban llegando a las afueras del Hospital Universitario de Neiva, cargaba un lleno y pesado bolso con amor, felicidad, bondad y amistad, que desde luego, es difícil de guardar en un lugar tan pequeño.
Sentados en las frías sillas testigas de tan abrumador lugar, Doctor Piloso sub-director de la fundación Huellas con Sentido de Vida, me cuenta que hace tres años nace la idea de alegrarle la vida y de cumplirle los sueños a los niños que padecen alguna enfermedad y que permanecen en este hospital.
Cada uno de los que realizan esta labor todos los domingos desde las 9 de la mañana y hasta las 12 y 30 del mediodía, son jóvenes de colegios y universidades que decidieron ser voluntarios de este proyecto con acento opita. “Ellos reciben capacitaciones de arte clown, de manejo de emociones y cuidados de salubridad dentro del hospital, son jóvenes comprometidos, pues no reciben ningún tipo de remuneración” agrega doctor piloso. Afuera todos se maquillan, se visten y preparan para entrar, una primera sonrisa a la cámara y manos a la obra. (Ver: Funda Huellas Con Sentido de Vida).
Doctora Estrellita y Doctor Notas
Ya dentro del hospital, me asombro de la alegría con la que son recibidos los voluntarios, los niños se emocionan al verlos, sonríen y con efusividad les piden bailar, cantar, pintar o jugar, no solo es maravilloso ver la sonrisa de los niños, sino también de sus acompañantes al ser testigos del momento tan grato que pasan en medio las circunstancias.
Ahí, en medio de las canciones infantiles que suenan en todas las habitaciones del tercer piso del centro médico, me encontré con la Doctora Estrellita (Elizabeth Novoa), con su peluca y falda fucsia, con su bata repleta de estrellas amarillas y con pintucaritas, su aliado de la mañana; venia acompañada del Doctor Notas (Cristian Quintero) su sombrero y bata están decorados con notas musicales; pero antes de seguir su ruta, me hablan un poco de su experiencia. (Escuchar audio).
Es hora de irme, sin antes agradecer la grandiosa oportunidad de compartir este enriquecedor momento con ellos, al salir de aquel lugar es casi imposible dejar de pensar en ellos, en los niños, pero sobre todo es imposible dejar de sonreír, es ahí donde te das cuenta de lo mucho que recibes al brindarles amor y sonrisas.
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