Por: Juan Guillermo Osorio
“Ellos manifestaban que iba a corromper los niños más pequeños”
Juan Sebastián Muñoz Medina tiene 18 años y desde muy pequeño sintió atracción hacia niños y niñas, una condición que ahora le hace pensar que los seres humanos nacen bisexuales y a medida que superan etapas de la vida van generando una atracción sentimental y sexual hacia alguno de los dos sexos. Él desarrolló una atracción mayor hacia el sexo masculino.
Foto: Juan Sebastián Muñoz, junto a Angélica Sossa, Comité Juvenil de la Diversidad Sexual en Neiva, Huila.
En su familia lo reprendían con expresiones como “párese bien”, “actué como hombre”, tratando de reprimir su esencia. Aun así a los 13 años de edad expresó libremente su orientación sexual. En ese entonces ya tenía pareja y frecuentaba bares gays. El gran número de personas homosexuales que existen en Neiva, según considera el joven, hizo que se sintiera identificado y emocionalmente bien.
Sólo hasta que cumplió los 15 años sus padres le preguntaron llorando si era gay. Su respuesta fue afirmativa, aunque hubo desconcierto, el único reclamo que le hicieron fue el por qué no les había contado primero a ellos.
“Cuando Salí del Closet, me sentí muy libre, recibí el respaldo de mi familia”, asegura Juan. Con el fin de crear vínculos de amigos, se acercó a la población transexual donde por primera vez sintió discriminación, pues para poder encajar ante el resto de la sociedad tuvo que utilizar maquillaje y dejarse crecer el cabello para parecerse a ellos.
Cursaba grado décimo en el Colegio Promoción Social de Neiva, cuando en una ocasión llegó a clases totalmente identificado con el sexo femenino, pero con el uniforme de hombre. Al rector de la institución y algunos maestros no les gustó en absoluto, “para ellos yo era la oveja negra del colegio, por el contrario yo me sentía la oveja arcoíris. Manifestaban que iba a corromper los niños más pequeños”, resalta el joven. Empezaría a sufrir la más contundente discriminación que a su edad sufren los jóvenes con orientaciones sexuales diversas en las instituciones educativas, donde “dicen que apoyan a los estudiantes pero en realidad no lo hacen”. Fueron muy pocos los docentes que lo respaldaron.
En otra ocasión, la entonces coordinadora le dijo que podía ser lo que quisiera pero tenía que dejar de maquillarse, “traté de ser más natural y tampoco les gustó, me sacaban del salón, me enviaban a coordinación, llamaban a mi mamá, ella les dijo que me respaldaba y que debían permitirme seguir estudiando”, agrega Juan Sebastián Muñoz.
La discriminación llegó al punto en que el rector y algunos docentes le impidieron el ingreso a la institución. Entonces sus compañeros de salón lo ayudaban a ingresar por la tapia. “Los pelados del colegio fueron muy respetuosos conmigo”, sólo una vez un muchacho se le acercó y le dijo que odiaba a las maricas y que nunca debieron haber nacido, “me recogí el cabello y le di sus trompadas, si bien no fue la actitud más correcta, desde ese entonces no volvió a irrespetarme”, cuenta el joven.
Rigoberto, el docente del área de Español, le brindó su apoyo permitiendo que se expresara tal como era, aun así las dificultades se siguieron presentando. En ocasiones Juan no iba a clase, el arreglarse y que no le permitieran entrar a la institución lo desmotivaba. Pero en su constante pulso por ser reconocido nunca faltó a las clases de religión, pues la profesora que impartía la asignatura no lo aceptaba, así que le “encantaba ver la cara de ella diciéndole que estaba en contra de Dios”.
De alguna manera cree que resaltar su condición homosexual generó un gran impacto en los años siguientes. La profesora que tanto lo rechazaba cambió su posición y comentaba a los estudiantes nuevos acerca de su presencia en el salón y del proceso de transformación de su condición sexual, con el fin de que lo respetaran y le brindaran su apoyo. Fue entonces cuando Juan decidió dejar sus extensiones, el maquillaje y los esmaltes a un lado, se rapó la cabeza y arregló el uniforme, había terminado su proceso de transformación y reconocimiento, más que por gusto lo había hecho por encajar ante sus amistades transgénero.
Hoy Juan Sebastián pertenece al Comité Juvenil de la Diversidad Sexual de Neiva, sabe de las leyes y los derechos que lo amparan, y lucha contra la discriminación. Reconoce que en su proceso, pese a las dificultades que la misma institución educativa le puso en el camino, fue fundamental el apoyo familiar y de sus amigos, lo que lo mantuvo claro en sus ideales y en su reconocimiento como joven homosexual.
Acciones contra la discriminación: ¿una tendencia actual?

Fotografía: Comunidad LGBTI Neiva
La Política Pública local LGTBI desarrollada en Bogotá entre el año 2010 al 2014, está pensada como una herramienta que facilite la acción estatal frente a las demandas y necesidades de esta población. “Una política generada por la presión del movimiento de diversidad sexual sobre las autoridades”, señala Diana Navarro, vocera de la comunidad LGTBI en Bogotá.
Por su parte Marcela Sánchez, Directora ejecutiva de Colombia Diversa, entidad que trabaja por los derechos humanos de lesbianas y gays, considera que es lamentable que el Estado pregone políticas públicas que posibilitan la inserción de estos actores, cuando “en realidad refleja poca oportunidad de participación de la comunidad LGTBI”.
Este año (2014) a nivel nacional la situación ha sido particular, aunque no se puede asegurar que hayan aumentado los casos de matoneo, ha tenido mayor visibilidad en la opinión pública; la discriminación hacía la población LGTBI es latente en las instituciones educativas por parte de servidores públicos educadores y de la misma población estudiantil, ante lo cual el municipio desde la Secretaria de Desarrollo Social y de Educación decidió iniciar un trabajo educativo de reivindicación de derechos y reducción de estigma y discriminación a dicha población, que le apuesta a desarrollar e implementar toda una política pública que permita modificar los manuales de convivencia, esto con relación a la ley 1620 de 1965, exigiendo que los educadores realicen un acompañamiento de sensibilización ante situaciones de discriminación, orientación sexual e identidad de género. (Ver: Guía para los Educadores y Educadoras, Amnistía Internacional).
La iniciativas contemplan campañas de sensibilización y talleres dirigidos a servidores públicos y educadores de diversas instituciones educativas de la ciudad y municipios del Departamento del Huila como Garzón, Pitalito, la Plata, Campoalegre y Palermo. Según la coordinadora de la Fundación Barba Rosa, “es importante que los docentes estén capacitados para identificar e intervenir los casos de discriminación”, ya que en el departamento de Huila y en Neiva los casos van en aumento, así como el índice de intento de suicidio dentro de los centros educativos. Los diferentes casos de discriminación llevan a que la población LGBTI deserte de las aulas y acudan a las calles como trabajadores sexuales.
El taller para servidores públicos educadores está programado para el día 05 de noviembre del presente año, en los 14 municipios del departamento del Huila, los que cuentan con mayor número de población LGTBI. Se han convocado a todas las instituciones públicas de la ciudad con el fin de que envíen delegados el día del taller y estos se conviertan en multiplicadores del proceso en cada institución.
Políticas públicas para la población LGTBI
En la ciudad no se puede hablar de políticas públicas hasta el momento. Si bien el departamento del Huila desde el 2004 al 2007 fue uno de las cinco entidades territoriales del país en tener recursos destinados a la población LGTBI, aún existe una debilidad latente al establecer leyes y políticas que frenen la discriminación principalmente en el campo educativo que es donde según Germán Darío, funcionario de la Secretaria de educación de Neiva, se presenta mayor matoneo y discriminación.
El Plan de Desarrollo ‘Unidos para mejorar’ de la Alcaldía Municipal, es el documento que orientan las actividades que pretenden establecer políticas públicas de inclusión que conlleven a crear la Red de atención inmediata de población LGTBI, para lograr una oportuna atención en la prestación de conflictos, modificando el manual de convivencia de la instituciones educativas contra el matoneo a este sector de la sociedad.
El programa hace parte de una tendencia formativa nueva en el país en torno a la inclusión. La lucha por la inclusión viene desde la década de los 70’, buscando el reconocimiento social de todo tipo de derechos para la comunidad LGTBI. En los últimos años “ha tomado mucha fuerza porque la comunidad se está dando cuenta que la unión hace la fuerza por lo tanto el apoyar estos procesos formativos permite beneficios para la población”, manifiesta Angie Lucia Gualy Montealegre, Coordinadora de la Fundación Barba Rosa y el Servicio Comunitario Mundo Diverso, vinculadas al programa. Así mismo, considera que las políticas públicas nacionales, departamentales o municipales en beneficio de estos grupos poblacionales, es la única herramienta jurídica que tienen para exigir la garantía de sus derechos, y en últimas su inclusión social.
Iniciativas que reivindican la población LGTBI
El caso de la fundación “Barba Rosa”, constituida hace cinco años, es un ejemplo de la búsqueda de reivindicaciones de este sector de la población. Empezó siendo un proceso netamente cultural para las actividades de la población transgénero, pero luego, ante la necesidad de apostarle a procesos más incluyentes, acogió el resto de los LGTBI, convirtiéndose en uno de los procesos que hace parte del Plan de Desarrollo del Municipio de Neiva.
El problema es agudo desde la auto discriminación de la población y la no aceptación de la orientación sexual diversa. Los señalamientos sociales los convierten en víctimas por la dificultad para acceder a servicios de salud, educación, vivienda y empleo; hasta en los espacios participativos públicos viven las dificultades.
Con el fin de ampliar el panorama entorno al ámbito LGTBI y sus procesos, a continuación les compartimos el programa (audio) Parche de Colores, Diversidad Desde la Esfera Publica del Ministerio de Cultura.