Familias huilenses y educación en tiempos de pandemia

Por: Hernán Francisco Basto, periodista Suregión

La tarde del lunes 10 de agosto se reunieron de manera virtual docentes, madres de familia y estudiantes de diferentes municipios del departamento del Huila para discutir sobre la educación en el contexto de la pandemia. A la reunión, organizada por los docentes de la Licenciatura en Ciencias Sociales de la Usco, asistieron dos madres de familia, una del municipio de Gigante y otra de la ciudad de Neiva, sus hijos y algunos docentes invitados.

El encuentro se centró en dos interrogantes como eje central de la conversación. La primera pregunta estuvo orientada a explorar los cambios más significativos que ha implicado la educación en casa durante estos dos meses de pandemia.

Mireyda Pantevis , madre de familia, dijo que vivía en la vereda Bajo Corozal del municipio de Gigante, en una finca cafetera. “Ha sido muy difícil para nosotros. Para mí ha sido un desafío porque nadie estaba preparado para ésta pandemia y mucho menos para ser docente de mis hijos”, enfatizó . Ellos están alejados de la escuela, afortunadamente cuentan con una motocicleta. Muchos de los papás de los compañeros de Sebastián, hijo menor de ella, se van a pie desde sus fincas a la escuela. La conexión a internet es difícil y cuando llueve se cae, por tanto algunas veces hay y otras veces no. “Al principio Sebastián extrañaba mucho, decía que ya estaba aburrido de estar acá, que los amiguitos del salón, que la escuela, que ya no podía ni salir”, añadió.

Para ella ha sido muy difícil porque se ha aumentado el trabajo en la finca, y ella acostumbra en tiempos de cosecha alimentar los trabajadores, por lo cual se le ha reducido el tiempo. La presión de las profesoras con el desarrollo de la guías con sus hijos, ha sido una responsabilidad adicional en su jornada.

“Mi hijo apenas se está familiarizando con las consonantes, las combinaciones entre sílabas, entonces ha sido difícil el aprendizaje para él”, puntualizó Mireyda Pantevis. Es un tema de mucha paciencia, de mucha dedicación de tiempo, entre la cocina y su hijo ha sido muy estresante enseñarle. Para ella ha sido todo un reto. Actualmente les dieron un tercer paquete de guías y ahí van con Sebastián tratando de que él asimile el cambio.

Johan Andrés, su hijo mayor, estudiante de ciencias sociales de la Universidad del Tolima expresó: “Ha sido un contexto muy tedioso y reflexivo al mismo tiempo. Ha sido algo importante y significativo para las familias y los demás involucrados. Yo tengo clases de 2 de la tarde hasta las 9 de la noche, prácticamente”. Para él ha sido muy agotador en el sentido de que toda la tarde y casi toda la noche debe estar “pegado” a un computador. Pero de igual forma cree que para él esto ha sido muy importante porque gracias a esto ha sido testigo del proceso de formación de su hermano menor. “Me doy cuenta que la educación es muy importante en las familias. Éste papel de educador en la familia es muy importante”, finalizó Jhoan.

Johana Quintero, la otra madre de familia que habita en Neiva, comenzó su participación admitiendo que no ha sido fácil. “Mi hijo cursa octavo de bachillerato y nosotros no esperábamos nunca esto”, afirmó. En la ciudad tienen una conectividad un poco mejor y ella cuenta con la fortuna de saber un poco del manejo de las llamadas Tics. “Estar nosotras cumpliendo muchos papeles, roles y funciones al mismo tiempo; ser mamás, estar de profesores, enseñar algo que nosotros no sabemos, es algo en verdad difícil”, enfatizó Johana.

La segunda pregunta del encuentro se centró en el interrogante acerca de la importancia de la escuela en la actualidad. La señora Pantevis consideró de suma importancia que su hijo vaya a la escuela, sobre todo porque él recién está comenzando con su vida y está definiendo su futuro. “La escuela le ha servido para poder socializar más. El ahora es más “compeñerista”, tiene más amigos y la escuela es muy importante para el desarrollo de él como persona.Espero que nunca vayan a quitar la escuela”, finalizó Mireyda Pantevis. Entretanto, su hijo mayor consideró que la vida está llena de símbolos los cuales debemos identificar y saber reflexionar sobre ellos. “En la escuela aprendemos muchas habilidades. La educación es una parte fundamental”, puntualizó Johan Andrés.

Por otra parte, la señora Quintero comentó que la educación en este tiempo se insertó en la familia donde el cuarto de la casa se convirtió en el salón de clase. Entonces, ella comprendió que ese era el nuevo lugar donde se encuentran los sujetos a educar. “Gracias a eso logré identificar el comportamiento de mi hijo y la responsabilidad que trae consigo sel er maestro”, agregó. Además, puntualizó, la educación es la única fuente que nos llevaría a mejorar la manera en la que se desempeña y se desarrolla el trajín diario del país.

La profesora Stefani Castaño, docente del Programa de Licenciatura en Ciencias Sociales de la Universidad Surcolombiana, a modo de conclusiones del encuentro, destacó en primer lugar la sobre carga de responsabilidades, tanto para los estudiantes como para los padres y los docentes. Igualmente mencionó la experiencia de la formación en la Licenciatura de Ciencias Sociales. Otro aspecto que resaltó fue la recuperación de la experiencia de creatividad no sólo para los profesores sino para las familias y los cuidadores. Por último, Castaño señaló la regulación de las pantallas (celulares, computadores) y las pérdidas y ganancias debido a que ahora la mayor parte de las interacciones pedagógicas se realizan a través de las pantallas.

En relación con el segundo eje de reflexión, la profesora Castaño subrayó los siguientes aspectos: el papel de la escuela como agente socializador; el profesor como agente en saberes, habilidades y su capacidad de sujeto mediador; la integración Familia-Escuela; y, finalmente, la tendencia a la profundización de desigualdades sociales y educativas, así como la sobrecarga de deberes de maestros y cuidadores.

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