De las Agoras a la cancha de fútbol: la democracia universitaria en movimiento

Por: Juan Carlos Acebedo, periodista Suregión.

La Asamblea General Multiestamentaria de la Universidad Surcolombiana, realizada el 5 de diciembre, en un hecho sin antecedentes en la institución, debió desplazarse desde las tradicionales Agoras hasta la cancha de fútbol de la sede central, con el propósito de hacer el conteo detallado de los integrantes de la comunidad universitaria que en la deliberación proponían paro total y aquellos que proponían paro escalonado. Una mayoría de 1058 asambleístas inclinó la balanza a favor del paro escalonado, que combina algunas actividades académicas de clase o fuera del aula con otras de movilización y debate, en torno a los seis puntos del pliego de exigencias, mientras que 968 asambleístas votaron a favor del cese completo de actividades académicas.

Durante la multitudinaria asamblea, que estuvo precedida de un intempestivo cierre de la universidad decretado por el Consejo Académico entre el 27 de Noviembre y el 2 de Diciembre, en improvisada respuesta a los graves disturbios que tuvieron lugar ese día entre encapuchados y policía, se ratificaron los cinco puntos del pliego de peticiones que se levantaron en las Asambleas generales el pasado 19 de noviembre y del 2 de Diciembre, y se añadió un sexto punto sobre garantías jurídicas y de flexibilidad académica para alumnos y profesores que participan de la protesta. La Asamblea General ratificó la exigencia de renuncia del Rector (E) Pablo Emilio Bahamón y del Vicerrector Administrativo Camilo Núñez, y añadió el reclamo de renuncia del Jefe de Seguridad de la Usco Mario Sotelo.

En la mañana del viernes 6 de Diciembre, se tenía previsto un nuevo Consejo Académico ampliado, en el que los asambleístas solicitarían al máximo organismo académico de la institución, la ampliación del calendario académico para la finalización del semestre B de 2019, y garantías para la flexibilización de las actividades académicas en el trecho final del semestre en curso, de tal manera que estudiantes y profesores puedan alternar el desarrollo de algunas labores en aula y fuera del aula, con su participación activa en asambleas, labores de pedagogía ciudadana, jornadas de movilización y actos culturales dentro y fuera de la Universidad. Las actividades académicas se retomarán a partir del lunes 9 de diciembre, bajo la forma de un Paro Escalonado con Flexibilidad Académica y extensión del calendario académico.

Las Agoras fue colmada por más de dos mil estudiantes y un grupo de profesores durante la Asamblea Multiestamentaria.

El transcurrir de una Asamblea que quedará en la memoria colectiva de la Usco

Los universitarios comenzaron a afluir masivamente a las Agoras desde las dos de la tarde, y desde el comienzo fue notorio el interés que había por las decisiones que se iban a adoptar. Durante los tres días anteriores, se habían realizado asambleas en cada una de las siete facultades que componen la Universidad, las cuales debatieron sobre los puntos del pliego de exigencias del movimiento y sobre cuáles formas de lucha adoptaría en las próximas semanas. La asamblea comenzó poco después de las tres de la tarde, y definió una mesa de moderación conformada por el profesor Marco Ceballos de la Mesa Amplia de Profesores, el estudiante Steven España del programa de Derecho y un estudiante de Ingenierías. También se definieron relatores.

Se aprobó un orden del día que incluyó un informe de contextualización a cargo de un docente de la Mesa Amplia, el informe sobre la sesión ampliada del Consejo Académico realizada durante toda la mañana en el auditorio Olga Tony Vidales, con presencia nutrida de alumnos y profesores, a cargo de Humberto Perdomo, representante electo de los estudiantes al Consejo Superior Universitario y otros dos voceros estudiantiles. A continuación, voceros de las siete facultades del alma mater informaron sobre las conclusiones adoptadas en las Asambleas de facultad realizadas durante los dos días anteriores. Luego, los asambleístas ratificaron los cinco puntos del pliego de exigencias levantado durante las Asambleas Multiestamentarias del 19 de Noviembre y el 2 de Diciembre, y se añadió un punto sexto de garantías jurídicas para los líderes del movimiento  y de flexibilización académica para el estudiantado que participa en las actividades de movilización y debate. Finalmente, se procedió a discutir la forma de lucha que adoptaría el movimiento en las próximas semanas.

Los informes sobre las conclusiones adoptadas por las Asambleas de Facultades, pusieron en evidencia que la inmensa mayoría de estas ratificó el pliego de exigencias de cinco puntos levantado en asamblea anterior. Esos puntos son: Rendición pública de cuentas del Consejo Superior Universitario ante profesores y estudiantes;  ampliación del calendario electoral para la elección de Rector en propiedad; reforma de la norma electoral y de las normas de gobierno de la institución por medio de una Constituyente Universitaria; activación de la Mesa de Negociación Local que surgió del movimiento universitario de 2018 y exigencia de renuncia al rector encargado Pablo Emilio Bahamón y al Vicerrector Administrativo Camilo Núñez (este último punto del pliego se agregó en la Asamblea Multiestamentaria realizada el 2 de Diciembre).

Sobre la exigencia de renuncia al Rector y al Vicerrector Administrativo, en los informes de facultad se advirtió que hubo disensos en la Facultad de Ingeniería, la cual concluyó que no estaba “ni a favor ni en contra de la continuidad” de tales funcionarios, y en el programa de Educación Física, al cual está adscrito el Rector, que no comparte la solicitud de renuncia. Sin embargo, la Asamblea de la Facultad de Educación, que reúne a todas las licenciaturas en educación, incluyendo la de Educación Física, ratificó la demanda de renuncia del Rector y de su Vicerrector Administrativo. En suma, seis de las siete facultades de la Universidad ratificaron la exigencia de renuncia de los dos funcionarios.

La precipitada decisión de cierre temporal de la Universidad en sus cuatro sedes entre el 27 de Noviembre y el 2 de Diciembre; el haber permitido la diligencia de inspección judicial de las instalaciones de la Universidad por parte de la Fiscalía  el 27 de noviembre, sin veeduría de las comisiones de derechos humanos del Consejo Superior Estudiantil y de los docentes, ni acompañamiento del Ministerio Público; y el incumplimiento de compromisos adquiridos con estudiantes y docentes para la reapertura de la universidad el viernes 29 de Noviembre, despertaron el rechazo de la comunidad universitaria ante las erráticas actuaciones del Rector y precipitaron la exigencia de renuncia del cargo.

En la asamblea del 5 de Diciembre, varios voceros estudiantiles y profesorales argumentaron que Bahamón y Núñez no ofrecían garantías de imparcialidad y transparencia para liderar el proceso de consulta estamentaria que está en curso para la elección de Rector en propiedad, debido a que tienen estrechos compromisos con una de las aspirantes a ese cargo, la profesora Nidia Guzmán, cuya nombramiento como Rectora fue anulado por el Consejo de Estado hace algunos meses. Existe, en opinión de tales voceros, un alto riesgo de que ambos funcionarios utilicen sus cargos para eventualmente favorecer a la profesora Guzmán en la consulta estamentaria, en el caso de que aquella sea ternada.  A su vez, el representante de los docentes ante el Consejo Académico defendió la gestión realizada por la actual administración de la Usco, y algunos empleados por contrato de la Universidad expresaron sus diferencias con esta exigencia mayoritaria de la Asamblea Multiestamentaria, que fue ratificada de nuevo mediante una abrumadora votación durante la Asamblea. La asamblea aprobó añadir la exigencia de renuncia del Jefe de Seguridad de la Universidad, el señor Mario Sotelo, quien ha incurrido en actos de persecusión a miembros del movimiento universitario.

La difícil disyuntiva: paro total o paro escalonado

En relación con las formas de lucha que debía adoptar el movimiento en las próximas semanas, las Facultades de Ingeniería y Salud, y la sede de La Plata, respaldaron la Asamblea Permanente sin cese de actividades académicas, y las restantes cinco facultades aprobaron la combinación de algunas actividades académicas y de clases con una programación de movilización, asambleas, actos pedagógicos y culturales, durante los cuales no se darían clases. Las propuestas de estas cinco facultades se presentaron con distintos nombres que en el fondo significaban algo muy parecido: paro escalonado, o asamblea permanente con programación de movilización y pedagogía. Es de resaltar que ninguna de las siete facultades propuso iniciar un paro total de actividades académicas, pues se consideró que tal decisión podría desmovilizar a muchos estudiantes que en tales circunstancias optarían por regresar a sus municipios de origen o aprovecharían el periodo decembrino para conseguir trabajos temporales con el fin de conseguir dinero para la matrícula y solventar sus gastos de sostenimiento.

Por eso, los líderes estudiantiles y profesorales, que habían construido un consenso alrededor de la propuesta de paro escalonado, se sintieron sorprendidos ante la inusitada fuerza con la que estudiantes -que en su mayoría no participan de las expresiones organizativas y políticas del movimiento estudiantil-, defendieron durante la Asamblea Multiestamentaria la propuesta de declarar un paro total de actividades académicas. Cuando la decisión respecto a este punto se llevó a votación por parte del profesor Marco Ceballos, uno de los moderadores de la Asamblea, la votación se dividió en dos partes casi iguales, aunque a simple vista se apreció una mayoría estrecha a favor de la propuesta de Paro Escalonado.

En ese momento decisivo, ya se había hecho de noche y las Agoras estaban hirviendo, en parte por el calor de los centenares de cuerpos allí reunidos, y también por las emociones que despertaba una votación cuyo resultado no era lo suficientemente claro. Aunque el profesor Ceballos declaró que la votación había sido mayoritaria a favor del paro escalonado, por lo que se podía apreciar a simple vista, los partidarios del paro total reclamaban el triunfo en la votación y no aceptaban el resultado, exigiendo que se volviera a votar o se verificara la votación. La moderación de la mesa propuso entonces que los que habían votado a favor del paro total se desplazaran y agruparan en el Agora del lado occidental, y los demás lo hicieran en el Agora del lado oriental. Cuando se verificó esta reubicación de los asambleístas, muchos prendieron las luces de sus celulares y los levantaron sobre sus cabezas, y empezaron a agitar consignas para animar a sus partidarios.  Este procedimiento no ayudó a despejar las dudas sobre el resultado de la votación, y los ánimos se seguían calentando.

Por varios minutos, los líderes estudiantiles y del profesorado que estaban cerca de la mesa moderadora, cruzaron entre sí miradas de preocupación, pues no sabían de qué manera superar ese momento de tensión e incertidumbre.

Sin embargo, el profesor Marco Ceballos, asumió el liderazgo de la mesa moderadora, y con mucha serenidad y ánimo pedagógico, ayudó a mantener la calma y puso a consideración de los asambleístas varias propuestas: suspender la asamblea hasta el día siguiente y hacer la votación mediante urnas, organizarse en filas de treinta asambleístas en cada Agora para facilitar el conteo, o desplazarse hasta la cancha de fútbol de la sede central, para facilitar el conteo de los votos por ambas propuestas. Finalmente, la Asamblea acogió mayoritariamente la última propuesta. Y se inició una lenta peregrinación por los estrechos corredores y caminos que conducen de las Agoras hasta la cancha de fútbol, pasando por la piscina, Ileusco, el parqueadero de Ingenierías, hasta llegar a la cancha cubierta de grama verde que afortunadamente estaba cabalmente iluminada. Se instruyó a los asambleístas para que los que estuvieran a favor del paro total se organizaran en filas de cincuenta personas en el lado sur de la cancha de futbol, y los que estaban a favor del paro escalonado lo hicieran en el lado norte.

En completa calma y tranquilidad, los asambleístas se fueron organizando poco a poco en filas a lado y lado de la cancha, mientras recibían la brisa fresca que a esa hora circulaba por el lugar. De nuevo, se advertió a simple vista una estrecha mayoría de los partidarios del paro escalonado, pero se consideró necesario hacer el conteo uno a uno de todos los votantes, para no dejar lugar a ningún tipo de dudas, dada la estrecha diferencia. 

Los asambleístas se organizan por filas en la cancha de fútbol de la sede central de la Usco, para hacer el conteo de votos a favor de las propuestas de paro general o paro escalonado

El proceso tardó cerca de una hora, y al final la comisión encargada del conteo informó el resultado: una mayoría de 1058 asambleístas apoyaba el paro escalonado, y los restantes 968 asambleístas respaldaron el paro total.  Por una estrecha diferencia de 90 votos, la Asamblea Multiestamentaria había decidido declararse en paro escalonado, es decir, combinar algunas actividades académicas en el aula y fuera del aula con los maestros, con movilizaciones, debates y labores de pedagogía del movimiento. Los allí presentes aceptaron con tranquilidad los resultados y no se presentó ningún tipo de discordia ni reclamación. Luego, una parte de los asambleístas retornaron a las Agoras a finalizar la asamblea y participar de unas obras de teatro, mientras que la mayoría salió de la Universidad en dirección a sus casas. Eran las ocho de la noche y se habían completado seis horas de Asamblea Multiestamentaria, con más de dos mil participantes, y en la mente de todos los asistentes había la certeza de haber sido parte de un acontecimiento inédito y digno de permanecer en la memoria colectiva de la Universidad Surcolombiana.

Un balance preliminar de la jornada

El profesor Marco Ceballos, del Programa de Comunicación Social y Periodismo, quien recibió merecidos elogios de sus colegas de la Mesa Amplia de Profesores por su acertada labor en la moderación de la Asamblea Multiestamentaria, señaló: “lo que me pareció muy interesante fue la disposición de la gente para hacer este muy particular ejercicio que revela los vericuetos de las decisiones políticas colectivas. De las ágoras a la cancha. En un principio parecían dos ejércitos a punto de confrontarse, se tiraban puyas y todo. Nos quedó un aprendizaje y una experiencia. Espero que podamos seguir avanzando en este esfuerzo por dejar una mejor universidad”.

La profesora Patricia Gutiérrez, del programa de Administración de Empresas, dijo a Suregión que al sondear las motivaciones de algunos estudiantes que apoyaban el paro total de actividades académicas, pudo advertir que muchos lo hacían para poder disponer de las próximas semanas para buscar trabajos temporales en la temporada decembrina que les permitan conseguir recursos para el pago de su matrícula y su manutención, y otros para desplazarse anticipadamente a sus municipios de origen y evitar los gastos de pago de arriendo y manutención en Neiva. En general, no se trataba de estudiantes que tuvieran una trayectoria de participación activa en el movimiento universitario.

Para algunos docentes consultados, no se descarta que algunas personas que tienen interés en restarle fuerza y apoyo al actual movimiento universitario, hayan promovido también la propuesta de paro total que pudo haberse incubado de forma espontánea en las bases estudiantiles.

Por su parte el profesor Oscar Reyes, del Programa de Derecho, consideró que “lo que ocurrió hoy fue histórico para la vida democrática de la universidad pública. Es el primer paso, el primer hecho determinante para la constituyente universitaria.  Felicito a los y las docentes y estudiantes que dieron una lección inolvidable a la instancia académica de la Universidad”.

Otro aspecto de las Agoras durante la Asamblea del 5 de Diciembre

El profesor Jonathan Bedoya, del Programa de Ciencia Política, dijo que lo ocurrido le recordaba un antecedente ocurrido hace ya varios años durante una Asamblea en el Auditorio Camilo Torres Restrepo de la Universidad de Antioquia, que puede albergar más de cuatro mil personas. Cuando se presentó una votación muy pareja en una Asamblea masiva, se optó por solicitar a los partidarios de una de las propuestas en disputa que salieran por la puerta del lado izquierdo del auditorio y a los partidarios de la otra propuesta que salieran por la puerta del lado derecho, para irlos contando uno por uno mientras desocupaban el auditorio. Al finalizar, todos debían retornar al emblemático teatro.

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