Embellecer calzado, un arte no rentable en Pitalito

Simón Córdoba, lustrador de botas, lleva 35 años trabajando en el oficio, empezó este arte cuando un señor le regaló una caja de embolar zapatos porque estaba pasando por una crisis económica nefasta, en aquella época, vivía en el campo y el único camino que tenía era venirse a Pitalito a lustrar botas.

Hoy, expresa que que las personas no acuden a sus servicios en el pueblo por temor a la delincuencia, la drogadicción e inseguridad; anteriormente, las familias traían a los niños al municipio a pasear y eso hacía que hubiera fluidez de gente alrededor del parque que accedieran al servicio. La crisis económica de a industria del calzado lo hizo migrar al Ecuador, actualmente, embellece calzado,  costurea zapatos y los pega en el valle de laboyos.

Foto tomada por Juan Aldana

Al igual que Simón, Álvaro Sánchez, ejerce esta misma labor desde hace dos meses. Una discapacidad física lo sacó del mercado laboral, y su única opción fue embellecer calzado. Por su condición, nadie lo quiere emplear. “Debo trabajar y atender bien a los clientes, me siento satisfecho porque vienen personas profesionales con una ética excelente, lo que me hace sentir cómodo con el servicio; pero este puesto es provisional debido a que no es mío, al quedarme sin trabajo no sé qué ponerme hacer”.

Otra historia en particular la vive Gilberto Sotelo, empezó a trabajar como embellecedor del calzado a la edad de 15 años, manifiesta en aquella época era un joven que trabajaba en el campo desde muy niños, los recursos no le alcanzaban para su existencia, es decir, su alimentación, vestuario y estudio. Además, decidió tomar este camino para poder estudiar y salir adelante; pero con el pasar de los años el  oficio ha decaído por culpa de las exportaciones de mercancías traídas de otros países como China y Estados Unidos que son industrias desarrolladas en calzados de diferentes materiales, es decir, sintético, plástico y charol, más que cuero.

Ya no es rentable

Foto tomada por Juan Aldana

Hace 40 años el trabajo embellecedor de calzado era un negocio rentable para las personas de bajos recursos, en un principio, la comunidad acudía frecuentemente al servicio, pero con el pasar del tiempo la evolución de la industria, moda, nuevas tecnologías han hecho que se vaya perdiendo esta cultura en el municipio.

Por eso, el tema económico se ha visto afectado en las personas que ejercen la labor del lustrabotas, porque los ingresos son mínimos, así lo dio a entender don Gilberto, al mencionar que anteriormente se ganaba muy bien en este trabajo, entre unos 50.000 a 60.000 pesos diarios, que calzaban para la su existencia familia y el estudio de los hijos, pero a hora, lo máximo que se logra recolectar son 15.000 o 30.000 pesos que no alcanzan para nada en el hogar.

A pesar este preocupante panorama, Gilberto se las ingenia, trabaja unos días en el campo y otros días en el pueblo como embellecedor de calzado donde fía, hace rebaja y descuentos con los clientes que por primera vez lo visitan para que sigan asistiendo y se vayan con forme con el servicio que presta, de esta manera, recolecta sus ingresos para la alimentación de él, sus hijos y esposa.

Hoy, en términos económicos para nada es atractivo el oficio, debido a que la industria ha afectado la comunidad que embellece calzado en el parque principal de Pitalito, la industria ha llevado a que las personas compren zapatos, tenis, zapatillas y sandalias elaborados en materiales plásticos, sintéticos, charol y goma, que no necesitan de ser embetunados, por simple hecho de estar a la moda que se vive hoy en la sociedad.

Clientes

Foto tomada por Juan Aldana

En Pitalito, son 15 las personas que luchan en el oficio de embellecedores de calzado. Cada una de ellas tienen una pequeña clientela debido a la honestidad, amabilidad y la honra que manejan con la gente.

Abrahán Núñez, docente laboyano, es un cliente fiel de este servicio. Sobre el servicio recibido indica que toda la labor del lustrabotas es muy digna porque ellos trabajan muy bien al momento de arreglar los zapatos, prestan el servicio que deben de prestar. “Son personas que tienen derecho a trabajar y a que se les debe respetar como cualquier otra persona debido a que desempeñan un oficio digno, es mejor que una persona se gane la plata trabajando y no ande por ahí haciéndoles daño a los demás” sostiene.

Luis Enrique Martínez, otro de los clientes en el parque principal expresó “El calzado necesita hacerle mantenimiento, tarea que nosotros los humanos debemos desarrollar, así como nos cambiamos de ropa, nos bañamos y comemos todos los días es igual con el cazado porque son instrumentos que utilizamos diario y necesita estar en aseo. Por eso, la tarea que hacen los embellecedores de zapato es digna, por tal motivo, merece que las autoridades locales los tengan bien ubicados y les de mejores condiciones de vida para que puedan desarrollar su trabajo y consigan el sustento diario. Igualmente, son atentos conmigo, les doy el saludo y tratamos temas de interés donde, hay diversidad de conocimiento y se respeta para enriquecer el concepto de cada uno sin pelear”.

De la misma manera, Gerardo Rojas, cliente que visita frecuentemente el lugar, manifiesta que hay algunos lustradores que tratan bien a la comunidad, otros no, les hace falta educación y cultura en la atención de las personas. En algunas ocasiones, los ve leyendo la biblia y otros escuchando música, lo cual, les hace preguntas para intercalar conceptos.

Olvidados

Foto tomada por Juan Aldana

La comunidad embellecedores de calzado se declara olvidada por los gobernantes locales. Ellos manifiestan que los políticos son corruptos que tienen el país a ruinado, indican que no han hecho nada por el pueblo ni por ellos, que siempre los utilizan cuando hay periodos de elecciones municipales, departamentales y nacionales que prometen algo, pero no se cumplen.

Con todo, Simón, uno de los voceros de gremio destacó que única dirigente que los hay ayudado ha sido Gladis Canacúe, quién les construyó esta infraestructura en el parque principal para que ejercieran el trabajo de ilustradores, pero hasta a hora, en los planes de gobierno que pasaron en los diez últimos años por la alcaldía municipal, no se conoció ninguna propuesta que ayude a mejor las condiciones de vida de esta comunidad que cada día vive en el olvido.

Los embellecedores de calzados esperan que el próximo alcalde elegido el 27 de octubre del 2019 rompa esa apatía con el sector, y les brinde mejores condiciones laborales.

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