Por: Valentino Rodríguez, periodista Suregión
Durante el transcurso del día y la noche del pasado 6 de junio, medios de radio, televisión y prensa del país aprovecharon un espacio -en algunos casos bastaste largo como el de la emisora Radio Nacional de Colombia (12 horas)- para conmemorar los 90 años del nacimiento del gran maestro y compositor huilense Jorge Villamil Cordovez. En la ciudad de Neiva, durante los días 5, 6 y 7 de junio, la Fundación por la Huilensidad “Jorge Villamil Cordovez” no dudó en continuar su misión de visibilizar ante la ciudadanía de Neiva la memoria y el legado musical que este hombre concedió al Huila y al país entero.
En aras de la preservación de su memoria, la Fundación por la Huilensidad “Jorge Villamil Cordovez” ha decidido seguir apostándole a este proyecto que lleva más de 10 años dando a conocer a Huilenses y extranjeros el legado cultural de este maestro de la música regional y nacional. Según voceros de la Fundación, “el 6 de junio es una fecha en la cual, todo aquel que se considere opita de corazón, por ningún motivo, puede pasarlo por alto”.

Durante los días mencionados se llevaron a cabo visitas guiadas al museo “Jorge Villamil Cordovez”, ubicado en el tercer piso del Centro de Convenciones José Eustasio Rivera; una conferencia denominada “Vida y obra de Jorge Villamil”, a cargo del conferencista Fabio Polanco en el auditorio del Centro Cultural del Banco de la República; un evento de entrega de la orden de la Huilensidad “Jorge Villamil Cordovez” por parte de la Fundación en la Asamblea Departamental, y por último, un conversatorio denominado “Encuentro con las historias populares del Huila en letra y música de Jorge Villamil Cordovez”, a cargo de las conferencistas María Ruth Arboleda y Susana Vargas Cabrera.
Nacido en El Cedral, una finca productora de café ubicada en el corregimiento de Vegalarga, al oriente de la ciudad de Neiva, el maestro Jorge Villamil empezó desde muy niño a despertar su sensibilidad a través de las hazañas que narraban las canciones que en aquel entonces los jornaleros de la finca de su padre oían. De esta manera, su predilección por la música fue aumentando al punto de empezar a escribir e interpretar sus propias canciones, acompañadas entonces de guitaras, tiples y buenas copas.

Según Gabriel Caldero Molina, coordinador de la edición número 8 de la revista Fundación por la Huilensidad “Jorge Villamil Cordovez”, en su artículo titulado “Los noventa años de Villamil”, el maestro Villamil, atraído por “las rajaleñas, fandanguillos y bambucos”, llegó a determinar “su vocación y estilo musical, cuyas poéticas composiciones, de amores, desamores y paisajes, hicieron de él la figura más representativa del folclor huilense”.
Por otro lado, durante su vida universitaria (fuera de la ciudad de Neiva), generó en su personalidad una serie cambios decisivos para que continuara cimentándose su pasión por la música. Según el libro “Huella de Villamil” del escritor Vicente Silva Vargas, estando en la universidad, Villamil en su curso académico “llegó a componer siete de sus obras musicales: Sampedreando, La Zanquirrucia, Adiós al Huila, Por una Eternidad, Vuelves, Neiva y amor en sombras”, lo que determinó en cierta forma un impulso de respuesta a sus recuerdos más cercanos con el Huila.
A este maestro, un maestro de largas y anchas dichas y desdichas, de letras e instrumentos, un hombre que marcó sin mayor duda la vida de varias generaciones, un hombre que sin duda marcó cierta línea distintiva para la cultura en el Huila, una persona puesta al nivel de los grandes maestros compositores nacionales, quien vio en la música un medio de expresión altamente poético, por medio de la cual, como toda una deidad, dio vida, origen y sentimiento a relatos e historias, que recreadas entre ríos, montañas y aventuras, lograron trascender y posicionarse a través de sus más de 170 canciones, como un evidente reflejo íntimo de la vida en el contexto Colombiano.